Crónicas de una yuma en Cuba

"Cuando no somos capaces de comprender la vida, no merecemos estar en ninguna parte"

Amanda se quedó estupefacta cuando le anuncié que pensaba llevar a Bertica a Inglaterra. Le expliqué los trámites que había que realizar, de los cuales ya había llevado a cabo el primero justo el día anterior, la carta de invitación. Entonces todavía pensaba que mi viaje por Latinoamérica iba a proseguir, aunque me faltaban pocas horas para decidir lo contrario.

Lo mismo pensaba, claro está, unos días antes de ir con Bertica a Pinar del Río a hacer la carta legal, o sea, formalizarla ante notario. Es que si no, no vale. Quería, antes de mi partida, dejar constancia de que mi propuesta, mi promesa, era firme, y no existía un modo mejor que llevar a cabo esta gestión. Habíamos barajado otras posibilidades, como hacer la invitación por medio de la Casa de la Música, de la cual Berti es empleada. Sin embargo, después de analizar ésa y otras, decidimos que sería menos complicado hacerlo por los medios habituales. Con lo que no habíamos contado era con el hecho de que a mí no me quedaba suficiente dinero para este trámite, porque yo había llegado a Viñales hacía un mes con el dinero justo. Todo fue solucionado en el último momento, pagando la propia Bertica más de la mitad del importe de la carta.

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Creo que todo el texto es un consejo, así que esto se trata de una recopilación en menos palabras. Lo haré por puntos, y tratándoles ahora de , que ya nos conocemos. Asimismo, hablaré todo el rato refiriéndome al género masculino, para no tener que poner tantas barritas.Jineteros / as y amistades

No te dejes abrumar por el primero que se te acerque. Son muy melosos y simpáticos. Excelentes para las ventas.

Cuando ya sí entables conversación con alguien, porque no te vas a poder ni querer librar, (espero) seguramente intentarán primero, gustarte; luego enamorarte. Si no lo consiguen por el camino de la seducción, intentarán chantajearte emocionalmente. No lo permitas. Primero intentarán darte pena ( "mira qué pobre soy, pero qué digno" ; " es que la situasión ", etc). Si ven que por ahí no obtienen el resultado que desean, atacarán a tus principios, diciendo que claro, como va a desear una yuma como tú, involucrarse con una escoria como él, etc. Si llegan a estos extremos, como me ocurrió con un guía en el Río Yumurí, en Baracoa, aconsejo cortar la conversación, si es posible, o continuarla sin dejar que su autocompasión te afecte demasiado. Es todo sensiblería para darte lástima.

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Me da la impresión de estar llegando al final de un largo viaje. Quizá el lector se pregunte, o se haya estado preguntando durante el resto de los capitulos, (y si no lo hace, ya lo hago yo por él): "Pero, ésta mujer, si tanto critica a Cuba, ¿cómo es que lleva allí tanto tiempo?" o "Pero, ¿dónde está ella ahora? Pero, ¿desde dónde escribe?". Sin embargo, yo me pregunto: "Pero, ¿es éso realmente importante?".

Al principio decía que no sabía cuál iba a ser el resultado de esta narración. Que no lo tenía claro. No se si algunos pensarán que se trata de una guía de viajes, otros de una crítica, y los de más allá, sólo verán un intento mío de recordar una importante parte de mi vida. La única hoja arrancada a ese volumen de treinta y un tomos. Ahora, al final del escrito, llegando al fin de ese largo viaje por mi imaginación y mis recuerdos, llego a la conclusión de que este texto no es más que un reflejo de mi cariño por Cuba y sobre todo, un tributo a su gente. Ahora, al sentir que se aproxima su final, me siento casi como si otra vez me estuviese despidiendo de Cuba. Casi como el día que me fui. Tengo un nudo en el estómago, como si este escrito fuese otra etapa que se acaba. Cuando en realidad, se acabó hace meses. No relataré lo que sentí al marcharme. Fueron tantas las emociones, que si intentase describirlas, acabaría escribiendo otro libro. Solo diré que aquellas personillas que veía a través de los cristales y mis lágrimas, nunca me habían parecido tan sinceras, ni los mogotes tan frondosos, ni el valle tan sereno, como al alejarme de ellos. Entonces supe con certeza que volvería. Yo sería una gran ola que incesantemente regresa al mar porque es parte de él. ¿Puede existir una ola sin el mar?

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Nota

Mira que son aburridos los glosarios. Y encima, la mitad de la gente, ni se molesta en irse hasta las últimas páginas, o volver a las primeras, para averiguar el significado de los términos desconocidos. No me extraña, pues a veces esto lo único que consigue es desconcentrarte de la lectura. Además, en la mayoría de las ocasiones, el lector deduce el sentido o el significado de la palabra, o puede entender perfectamente el texto sin llegar conocer el concepto.

Los niños me preguntan a menudo que cómo es que hablo cubano. Para ellos el cubano es un idioma distinto del español, y debe de ser así como se lo explican en la escuela. Aquí hay decenas de palabras muy usadas por los cubanos, o quizá debería decir los pinareños. He querido usarlas en el texto por dos motivos: uno, porque no me parece bien hablar de Cuba omitiendo las expresiones que sus habitantes usan y que aquí he aprendido; y dos, porque me encantan esas expresiones, y me gusta usarlas tan a menudo como puedo, tanto al hablar, como al escribir sobre Cuba.

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