Jinetero,... ¿y qué?

Vamos a ver "Pepes" primero deben entender de qué se habla aquí: ¿De dinero o de sentimientos?

No es que escribamos una telenovela, es que lo que se escribe es un problema tan ajeno al tuyo que no lo puedes entender. Es que la vida de cada uno de ellos da para escribir un telenovelón de los buenos.

Yo sé como se vive en Cuba, como viven los de abajo porque era uno de ellos, no creo que ningún cubano lo pueda olvidar porque lo llevas impreso en la memoria para que jamás se te olvide.

Si hablamos en términos monetarios no hay duda alguna. Muchos cubanos han hecho fortunas grandes, medias o pequeñas, muchos conducen mercedes o visten trajes Boss o Windsor en la oficina. De una manera u otra todos se integran.

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¿Qué es la libertad de expresión?

Perdónenme sí. Yo estoy preguntando qué es la libertad de expresión y espero que sean comprensivos conmigo. Es que yo nací y he vivido dos terceras partes de mi vida bajo una dictadura donde las cosas increíblemente son más simples. Cero opinión, cero comentario, cero libertad. Así pues las cosas fluyen de forma inequívoca, unos piensan y los demás aprueban y aplauden. Punto. Por eso, una vez en el mundo exterior, en el mundo de las libertades personales la cosa se me complica y me hago un lío con eso de la libertad de expresión que a veces confundo con falta de tacto, con entrometimiento y hasta falta de educación y respeto.

¿Tenemos derecho a decir todo lo que pensamos? Sí, definitivamente sí.

Pero, ¿podemos obligar a otros a oír nuestra opinión? No.

¿Están obligados todos a oír nuestra opinión? No, definitivamente no.

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La Habana es sólo un destino familiar. Sólo la sangre puede ser (y seguirá siendo) motivo de un viaje a la isla por el placer de reencontrar a la familia que dejamos atrás. También puede ser una opción válida para el para turismo de la tercera edad que busca una noche tranquila después de cenar oyendo una descarga de piano…

Pero para quien ahorra todo un año para irse a desconectar en vacaciones, Cuba puede ser un gran chasco… ¡y mira que quien escribe ama a su isla! Pero hasta yo me di cuenta de que La Habana está despoblada de opciones para jóvenes y gente normal. Los lugares para bailar escasean, bares donde jugar una simple partida de dados, cartas, billar o dardos brillan por su ausencia y los locales de bailes, que sólo abren los fines de semana, cierran sus puertas a las dos de la mañana. Después el turista quedará con la terrible opción de no hacer nada, de bostezar en la cama pensando en sus compañeros de trabajo que dejó en Europa y que prefirieron irse a Cancún, Montego Bay o Punta Cana… ¡Coño a ellos les sorprenderá el amanecer bailando!... Y bostezará diciendo Hasta mañanaaaaa…

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Nunca pensé que despediría yo su duelo. No me tocaba a mí decir las palabras finales de su entierro porque ellos son casi 20 años más jóvenes que yo.

He abierto uno tras otro los correos familiares que desde Cuba me piden averigüe qué ha sido de ellos. No queda piedra en Miami que no haya levantado con la esperanza de encontrarlos aferrados a sus 25 años.

No han llegado, eso es seguro. En algún lugar entre La Habana y La Florida descansan dos más, pasto del inmenso mar que nos encierra. En una tumba de 90 millas reposan.

Hoy no acepto réplicas culpando a unos u otros. Dejémoslo ahí. ¿A qué averiguar quién tiene la culpa de esto?

Los cubanos estamos atrapados entre uno y otro extremo de la cuerda. Yo lo tengo claro. Los gobiernos de Cuba y USA se han dado la mano para de Cuba, no dejar ni la sombra. Yo los acuso a ambos por igual, no hago diferencias.

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Con un sueño en las manos llegó venido de la loma. Traía la esperanza de millones de cubanos. Desgatados los ánimos por una guerra, afectados hasta la médula de tanta tiranía, tanta corrupción multiplicada, pero con ganas de hacer algo al fin que valiera la pena por ellos mismos y por sus hijos.

Llegó cuando mis padres eran aún mozos.

Vio entonces mi padre que sus hijos, sus negros hijos, tenían oportunidades que él no tuvo. Y vio que sus miedos se disolvían con el tiempo. Y puso su alma junto a la de este Mesías.

Y vio mi padre que era bueno

Y era mi madre una de las negras más hermosas de La Habana cuando pudo continuar hasta terminar su carrera en una nueva universidad reabierta para todos. Y vio allí, sentaba a su lado, al hijo del Director de Banco Nacional y pudo incluso esta moza pobre hablarle de tú a tú. Y su sueño de dedicarse a la enseñanza estaba a la vuelta de la esquina.

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