Un guajiro en Buenos Aires

La escollera fue dejada atrás y el buque se dirigió hacia la dársena. Las boyas señalaban el canal y una visibilidad excelente tranquilizó al Capitán. El Práctico tomaba su café lentamente, le gustaba fuerte y sin azúcar. Recordó sus años de oficial. Añoraba los viajes, conocer nuevos lugares, la aventura, hasta que conoció a Martha, aquella mujer, mezcla de italianos y polacos. Se enamoró perdidamente de ella y quedó atado a tierra para siempre. Observó con los binoculares el ajetreo de los hombres en el muelle- respiró aliviado- Todo listo para el atraque.

Le gustaban estos buques, auque los post-panamax eran enormes y su área velica podía convertirse en un problema. Se sintió seguro, su habilidad se había puesto a prueba infinidad de veces y una impecable hoja de servicio era su mejor presentación. Se concentró en la maniobra.

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Su vida era completamente gris- repitieron tanto, que lo aceptó como cierto-. Su esposa lo amaba-aclaremos que no era una rubia siliconada y de hablar gangoso-. Alquilaba un pequeño departamento, su auto no era ultimo modelo y sus hijos se educaban en la escuela publica. Era un hombre viejo para la sociedad en que vivía-tenia 30 años- y no había alcanzado ningún cargo gerencial ¡Era demasiado! No podía dar a sus hijos todo lo que necesitaban para estar en el ultimo grito de la moda y el consumo-sufría amargamente la desilusión que le daba a su familia- Se sentía frustrado. Le era difícil mirar a sus hijos y a su mujer a los ojos, pensando en lo poco que les ofrecía. A hurtadillas, observaba a su familia cuando se hipnotizaban con la televisión y algún periodista detallaba la vida glamorosa de las celebridades, esperaba que lo culparan por la falta de artículos para alegrar sus vidas. Sin embargo, nadie parecía estar enojado, cosa que le preocupaba ¿Por qué no expresaban sus sentimientos? Tal vez ni siquiera confiaban en el. Creía sentir las miradas de los suyos seguir la curva de su estomago y el arco que formaban sus piernas. No lucia igual a los esbeltos y carismáticos deportistas que llenando las pantallas, los diarios y las revistas eran motivo de veneración absoluta. ¿Por qué papa no será igual? –Pensó que decían a sus espaldas-

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Alaro es un pequeño pueblo de algún lugar de Mallorca. Cuentan que el apellido de mi abuelo significaba herrero y un Ferrer pirata y otro santo varón adornaron la historia familiar. Tal vez, mi amor por la mar y mi intranquilidad manifiesta a no permanecer mucho tiempo en un mismo lugar las herede del pillo que hizo del Mediterráneo y sus costas escenario habitual de sus fechorías.

Nadie sabe de los primeros años del abuelo. En su juventud, el desierto reclamaba incesante nuevos reclutas para alimentar una guerra que había consumido la vida de muchos de sus paisanos, completamente ajenos a una aventura africana muy lejos de sus preocupaciones pastoriles.

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De todos los confines de su universo fueron convocados. Durante miles de años el ciclo se repetía y una vez en su vida demostraran su valía. Una vez, su destino será cumplido de forma inexorable y nuevos guerreros en futuras batallas mantendrán el ciclo hasta el final de los tiempos.

Lentamente se congregan, hijos de un mismo linaje, imperceptibles son sus diferencias, todos de antemano sabían que muy pocos llegarían a la meta, uno o tal vez unos pocos triunfarían.

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Cuando empecé a navegar me convertí en un personaje. En otro lugar seria diferente. En Cuba, "salir al extranjero", "visitar esos mundos" era algo más allá de los horizontes de una familia humilde del centro de Las Villas.

Pensaban que un sin fin de placeres esperaban allende la mar. Cuánta película idealizando esa vida, había visto en los cines del pueblo y en la televisión. Alimentando una fantasía completamente divorciada de la realidad. Esa imagen del marino rodeado de mujeres, bebiendo como un cosaco, enfrentando la furia del mar y conociendo lugares que ninguno de los parientes había visto y posiblemente jamás lo harían, daban un toque muy especial a la figura del primo que muy lejos de casa disfrutaba de una vida desconocida y misteriosa.

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