Historia de Cuba

La emigración española fue un proceso continuado a lo largo de los siglos XIX y XX que, con diferentes características, fue evolucionando desde una colonización dirigida a la creación de núcleos urbanos, con el establecimiento de colonos blancos, hasta la entrada de trabajadores libres en régimen de asalariados, de acuerdo al desarrollo de la economía y del sistema productivo cubanos. Además de estos factores de índole económica, en el proceso de inmigración y colonización blanca actuaron otros factores de carácter político, social y cultural. La demanda de mano de obra abundante y barata se hizo sentir cada vez con mayor fuerza desde que el sistema esclavista entró en crisis y gran parte de esta oferta, tanto en las ciudades como en el campo, fue cubierta con la llegada masiva de inmigrantes españoles.

Leer más: Emigrantes españoles en Cuba

  • Visto: 13598

El apostol de la revolución cubana

Como historiador me resulta de gran emoción caminar en la historia reviviendo grandes figuras que tuvieron una destacada participación en sus entornos sociológicos. Los invito amigos lectores en esta ocasión a deslizarnos hacia a la Perla de las Antillas, Cuba y conocer a nuestro personaje, el patriota y liderato cubano José Martí.

No hay duda que Martí vino al mundo con un propósito ya establecido, desde su adolecencia el amor por su patria lo impulsó a luchar por la independencia de Cuba. El camino no fue fácil, en 1869 funda el periódico La Patria Libre, un semanario democrático donde ecribía acerca de ciertos temas. Más allá del entendimiento, su pensamiento de libertad lo lleva incurrir en diferentes incursiones, muchas de ellas no favorables.

Leer más: José Martí

  • Visto: 5940

Los huérfanos etíopes que se educaron con Fidel Castro.

Desperdigados por hospitales de África, miles de médicos comparten historia e idioma: el español. Son los niños de la Isla de la Juventud. Cuatro décadas después, hablan de ello

El teléfono sonó impertinente en el rincón del salón en una humilde casa en Dire Dawa, al Este de Etiopía. Estaba en el suelo, apoyado en la pared de pintura amarilla, frente a un mueble con los retratos solemnes en blanco y negro de un esposo e hijo fallecidos y una bandejita con la cafetera, el azucarero y las tazas a punto para el ritual del café.

Leer más: De África al Caribe

  • Visto: 5941

--''Por aquellos años 30, hasta los 50 --dijérase mejor desde el nacimiento de la República-- el cubano era un personaje de ``pelarse'' cada 15 días y de exhibir brillantes zapatos'--

Y aquí como todos los sábados... Usted es viejo, pero viejo de verdad, si recuerda cómo hablaban los barberos de mi tierra... ¿Por qué hablaban tanto nuestros barberos?... ¿Acaso porque seguían la costumbre establecida desde la antigüedad más remota cuando ya en Grecia y Roma las barberías eran salas de tertulia adonde acudían los que le gustaba hablar de cosas de actualidad?... En las barberías cubanas no faltaba el tablero y las fichas ''para jugar a las damas'', las revistas que leían los aprovechados, el periódico para ver la lista de la lotería o el resultado de la pelota; y no faltaba el que pedía prestado un peine y un poquito de vaselina para peinarse... Los había que iban más lejos, pidiendo ''un recortico'' y, socio, ya nos veremos el día 15 cuando yo cobre... Usted es viejo, pero viejo de verdad, si recuerda que solíamos decir ``voy a pelarme''... En realidad, lo pelan a uno... Quedaba constancia de aquella pulcritud del criollo de otros tiempos en la cara limpia, bien afeitada, en el pañuelo con mucha colonia... Cuando no había presupuesto para Guerlain, se recurría a la de Crusellas, que era más barata, pero olía muy bien... El pañuelo blanco quedaba impregnado del perfume... Creía el cubano un deber practicar la galantería... El caballero se conocía al dejar pasar a una dama y correr la silla ante la mesa del restaurante para que ella se sentara primero... El cubano presumía de sus condiciones de hombre bien educado...El barbero amigo trabajaba sobre sus cabellos dos veces al mes... No había necesidad de pregonarlo: el tipo de aquellos tiempos, ahora viejo, pero viejo de verdad, hubiera rechazado las melenas, los aretes y las barbas.

Leer más: Los cubanos, el aseo y los barberos

  • Visto: 6361

¡No lo salva ni el médico chino!. Son pocos los que conocen el origen de la frase A ese no lo salva ni el médico chino, muy popular entre los cubanos. La frase se refiere a la excelencia de un supuesto doctor de China que residió en La Habana, famoso porque salvó a muchos que estaban ya con los pies apuntando al otro barrio. Hay quienes piensan que el asiático al que se le atribuyen dotes excepcionales no existió, y que forma parte del imaginario popular. Pero el hombre pertenece al mundo de lo real. Se llamaba Chang Bom Biem y fue una eminencia médica.

Chang llegó a Cuba a finales del siglo XIX, como parte de la oleada de inmigrantes chinos traídos a la Isla bajo contrato. En realidad se trataba de una forma encubierta de esclavitud.

Leer más: El médico chino

  • Visto: 5404

© Copyright Conexión Cubana®  Desde 1998 . Todos los derechos reservados