Vivienda y medio ambiente

Un hogar para Martín

Cuando en la década de 1990 el gobierno de la provincia de Villa Clara anunció que se revitalizaría el santaclareño barrio Condado, muchos de sus habitantes dieron rienda suelta a su imaginación.

Con el despliegue propagandístico que se llevó a cabo -utilizando todos los medios de difusión masiva- no era descabellado soñar con un lindo hogar que tuviese en el frente un jardín, y sus habitaciones decoradas con cortinas floreadas. Y ésa fue parte de la realidad. A mediados de esa propia década, las autoridades dejaron inaugurado el reparto "Nuevo Condado", localizado en la parte Suroeste de la ciudad de Santa Clara.

En realidad, la obra fue ejecutada por los propios beneficiarios del proyecto, organizados en micro brigadas a las que se le asignaron los materiales necesarios para la construcción de sus viviendas, contrayendo la obligación del pago por descuento mensual.

Martín González González, con sus más de 78 años, también soñaba. Su casa de madera y techo de cartón, ubicada en Blanca Pérez18 entre Toscano y Río, en pleno corazón del nuevo reparto, amenazaba con desplomarse sobre sus cimientos ya deteriorados. Paula Villa Villa, su esposa, albergaba la ilusión de poder dormir sin sobresaltos ante el peligro de verse atrapada entre los escombros al menor embate del viento.

Pero el sueño se tornó en pesadilla, cuando las rachas del huracán Mitchell se empeñaron en dejar sin techo a este matrimonio de ancianos.

Ya no soñaban con una casa bonita. Ahora sus sueños se limitaban a una rápida y simple solución que les resguardara de las inclemencias del tiempo. Fue entonces que Paula y Martín se dirigieron al delegado del Poder Popular para que les facilitaran algunos materiales con los cuales poder reparar los daños ocasionados por el paso del huracán.

Los ancianos volvieron a soñar al saberse acreedores de los materiales necesarios, no sólo para reparar la maltrecha vivienda, sino para edificar una nueva.

Aunque alentadora, la situación no resultaba fácil para Martín. Con su limitada pensión de sólo 71 pesos tendría que asumir el pago de un crédito superior a los tres mil pesos, que es el valor estimado de lo que sería su nueva vivienda. No obstante, el anciano indagó sobre ese particular con sus vecinos beneficiados por la construcción del nuevo reparto, y supo que los plazos de pago son asequibles, aún para ingresos tan bajos como los de él.

Los días fueron transcurriendo, y con ellos los meses, sin que los materiales llegaran a las manos de Martín. Preocupados por la morosidad de las autoridades, el matrimonio se dirigió nuevamente al delegado del Poder Popular.

La respuesta fue un mazazo para los ancianos. El delegado había decidido vender los materiales asignados para la vivienda Paula y Martín a un mejor postor, alegando que los ingresos del matrimonio no les permitía el pago al contado.

Ninguno de los beneficiarios del proyecto de transformación del reparto Condado ha tenido que efectuar pago alguno al contado. Para todos los casos se establecieron plazos adecuados para la liquidación del adeudo; para todos, a excepción de Paula y Martín, que por la ineficiente gestión de un delegado, hoy tienen que vivir a la intemperie.

Vicente Rodríguez (Cubanacán Pres) - Miércoles, 12 de Mayo del 2004

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar