Trabajo y economía

Los números sobre la mesa

De los números a la mesa, la economía cubana sigue dando de qué hablar

“Hablan del crecimiento de la economía del país, pero yo quisiera saber si hay algo planificado para el crecimiento de la economía de la gente”. Así comienza el diálogo entre un oyente y un profesor de Economía en un programa radial de alta audiencia en el centro sur de Cuba.

Y es que invitar a los cubanos a hablar de finanzas lleva, casi siempre, a soslayar explicaciones macroestructurales. Lo que importa es lo que llega hasta la mesa y los bolsillos, poco interesados en las variaciones del Producto Interno Bruto o el manejo de la circulación mercantil (aunque sean lo más importante).

“En estos momentos la economía no está dando indicios de que pueda ocurrir una apreciación de la moneda nacional”, responde el doctor en ciencias Francisco Pérez Rosado, profesor de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de Cienfuegos, y baja al más puro realismo cualquier ilusión que albergara el radioescucha.

“Para lograr que el peso cubano tenga mayor valor, deben crecer los resultados en la eficiencia económica, las exportaciones, la productividad del trabajo y el cantidad de divisas en la reserva del país; y hoy no existen esas condiciones en una economía que por demás creció menos de lo planificado”, explica, para completar la lección.

“Sin estudiar economía sabremos el momento en que la moneda va a tomar valor”, comenta el doctor, quien regala tips para predecir el ansiado momento de la disminución de precios o la subida del salario.

“Si usted ve un mercado abastecido sistemáticamente, con productos líderes que no desaparecen, entonces es el momento en que la circulación mercantil demanda liquidez y por tanto se pueden aumentar salarios o apreciar la moneda, bajando los precios”; revela. “Pero mientras un producto `líder´ como el pollo ahumado llegue y en menos de una hora ya se haya agotado, no se puede pensar que la economía esté en condiciones de respaldar ninguna apreciación”.

Para el docente de la casa de altos estudios sureña es mejor subir el poder adquisitivo de la moneda nacional que aplicar una reforma de salarios en todo el entramado de la economía.

“Hasta tanto no se produzcan crecimientos con verdadero impacto en el país, de más del siete por ciento (en 2013 fue de 2,6) lo que más podrá ocurrir serán ligeros incrementos salariales en algunos sectores específicos, como los comentados con recurrencia en estos días para Salud o Educación; pero hasta ahí”, considera.

La nueva ley de inversiones anunciada para aprobarse por la Asamblea Nacional en el mes de marzo y el establecimiento de la zona de desarrollo del Mariel despierten también altas expectativas en el país, aunque para el profesor Francisco es la agricultura el más inmediato soporte para la superación de los problemas de Cuba. Eso sí, aclara, una agricultura que no avanzará hasta tanto experimente una reforma integral.

“Lo primero es pagarle al productor a precios de mercado. Cuando estudiamos las agriculturas del mundo, vemos que los pequeños y medianos productores se desviven porque el Estado les compre; mientras que aquí hay que dar reuniones para conseguir que los productores le vendan al Estado.”

“Veamos el caso de la leche”, propone. “El litro de leche fresca la compran las empresas lácteas estatales a 1.90 pesos cubanos (CUP) la de menor calidad y 2.60 CUP la de mayor. Sin embargo, el productor particular de yogurt paga el litro a 5 CUP, sin medir rasero”.

“¿Qué está ocurriendo? Pues que los campesinos incumplen lo concertado cada año y el Estado debe comprar la tonelada de leche en polvo a 6000 dólares en Nueva Zelanda. Si lo convertimos veremos que el Estado paga de ese modo15 CUP por cada litro, a un ganadero neozelandés y no a uno cubano”, reflexiona Pérez Rosado

“A veces los decisores se justifican diciendo que no tenemos ese dinero, ¿entonces cómo aparece cuando se pone en riesgo la entrega a los niños y los enfermos? Es, evidentemente, un problema de mentalidad”, sentencia.

“La economía del Estado es la economía de la gente, eso es de esencia en el socialismo” aclara el economista cienfueguero. Pero tras la ronda de preguntas que sorteó, a micrófono abierto y con las necesidades menos conceptuales que se pudieran escuchar (el precio de los tomates, los ingreso de los jubilados…) insiste en señalar que, si se mantiene la ineficiencia en el aparato productivo estatal, será difícil esperar que las personas se sientan identificadas.

Es que una cosa son los números y otra la mesa, como pudo notar.

Fuente: Progreso semanal

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