Trabajo y economía

Pescadores habaneros, entre el cólera y la cólera

Escrito por Reinaldo Cosano Alén.Publicado en Trabajo y economía Imprimir

Yunier Rodríguez, de 27 años, salió del agua por la playa Brisas del Mar, en el pueblo turístico de Guanabo, al este de La Habana, donde reside. Fue interceptado por dos militares de Tropas Guardafronteras. Le impusieron una multa de doscientos pesos y el decomiso de los útiles de pesca: una escopeta de presión de aire de confección artesanal, careta, snokel y patas de rana, además de la sarta de pescados.

Yunier argumentó que no había cometido ninguna infracción para motivar la multa y decomiso de sus equipos de pesca. Mostró su carné de autorización de pesca deportiva. Los uniformados respondieron que "cumplían una orden, por el asunto del cólera". El pescador alegaría que por ninguna vía le habían comunicado la prohibición, pero fue inútil.

Cabizbajo y pensativo partió de regreso al hogar, pero antes tuvo tiempo de ver cómo los mismos guardias detuvieron a otros dos jóvenes que salían del mar con sus equipos y pescados. A Maikel Rodríguez Caballero, de 27 años, residente en el municipio capitalino de Regla, le impusieron una multa de 120 pesos por pescar con cordel: "Desde niño soy aficionado a la pesca deportiva desde la costa -me cuenta-, afición que comparto con mi esposa y nuestro hijo pequeño. Hasta hace poco, íbamos a pescar al malecón de Regla, en la Bahía de La Habana. Teníamos buen entretenimiento y, si pescábamos, alimento seguro ".

Por su lado, Horacio Marrero, de 34 años, residente en la barriada de Puentes Grandes, en el municipio Playa, expuso: "Pescaba en el río Itabo. Se presentaron dos policías. Me dijeron que estaba prohibido pescar. Les respondí que pescaba allí desde niño, que no sabía cuándo ni por qué habían prohibido pescar. Pues eso ya se acabó, me respondieron los guardias, ni en ríos, ni en presas, ni en las costas de mar se puede pescar. Hay mucha contaminación en las aguas y riesgos de contraer cólera. Los peces pueden estar contaminados, y trasmitir la enfermedad".

El gobierno ha eliminado del Malecón habanero las pintorescas escenas de baños de mar, por parte del vecindario, y también prohibió el acceso a cientos de pescadores aficionados que cada día lanzaban sus cordeles al mar con la esperanza de capturas para reforzar la magra dieta.

En tanto, el mismo gobierno que prohíbe pescar, dueño de todas las pescaderías del país y bodegas del país, solo vende pescado congelado -generalmente chicharro, o pescado enlatado-, y no libremente para el público en general, sino por estrictas dietas médicas. En cuanto a las pescaderías dolarizadas, los productos del mar, además de escasos, se venden a precios inalcanzables para el ciudadano medio.

En pocos meses volverá el verano, con masivas vacaciones para los trabajadores. El principal esparcimiento popular son los baños en el mar y ríos, una tradición muy antigua en Cuba. Crónicas de los conquistadores dan fe de la gran afición de los aborígenes cubanos por la pesca y las zambullidas. Pero hay nubes negras flotando sobre el verano: ¿nos prohibirán también bañarnos, tal y como están prohibiendo pescar?

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