Trabajo y economía

Los buquenques

Durante años fueron perseguidos por la policía hasta que la ¨nueva política económica del gobierno para salvar al socialismo" los legalizó y les cobró el diezmo. Gestor de Transporte o Buquenque (en el argot popular), es uno de los empleos aprobados para ejercer el cuentapropismo en Cuba.

Los gestores de transporte pagan 100 pesos mensuales (4 dólares) al gobierno como tributo por ejercer su "oficio". Trabajan desde el alba hasta la noche gritando en las piqueras de taxis, procurando pasajeros y anunciando el destino de los boteros.

Playa por 3ra, Habana por Línea, Reparto Eléctrico, Guanabacoa, Matanzas, Camagüey. Donde exista un punto de salida de taxis particulares, irrumpen los "buquenques". Sin distinción de sexo, el buquenque se caracteriza por su rudeza y determinación. Dominar al público, organizar la cola de choferes y marcar el territorio, espantando de la piquera a los colegas competidores, requiere cierto nivel de fanfarronería.

El buen buquenque se impone sobre el cliente para decidir el auto donde éste va a viajar, casi siempre un engendro surgido de lo que fue un flamante automóvil americano de los años 50. Esos folclóricos armatostes "clásicos", puestos de moda por la propaganda turística del gobierno, que trasladan hasta ocho pasajeros, hacinados y envueltos en una nube de humo.

Los buquenques cobran una comisión a los taxistas por llenarles el auto de pasajeros en la piquera. Cuando la ruta es en la ciudad, le cobran 5 pesos al chofer antes de despedir el taxi. En las piqueras interprovinciales le cobran al taxista una comisión de 10 a 25 pesos por cada pasajero.

En un turno de 6 horas un buen buquenque puede despachar hasta setenta taxis. Todo depende de la zona donde labore y de su habilidad. Las mejores piqueras para hacer dinero son las del centro de la ciudad, de donde salen taxis hacia los diferentes municipios.

Las plazas de Gestor de Transporte en las piqueras están ya copadas y no existen oportunidades para quienes deseen incorporarse a este trabajo. El gobierno suspendió el otorgamiento de nuevas licencias para ejercer la actividad.

Mucha gente considera que, al igual que los parqueadores estatales, los buquenques son simplemente truhanes innecesarios que coaccionan al público a someterse a un servicio sin alternativas.

No pocos choferes de taxis han renunciado a las piqueras y buscan sus pasajeros en la calle por sí mismos, para evitar la extorsión de los buquenques.

¨Son pandilleros que controlan las piqueras. Yo no le entrego mi dinero a ningún holgazán¨, me comentó un taxista que recogía pasajeros fuera del área controlada por los buquenques.

Otros piensan diferente. Principalmente los choferes cuyos destartalados autos no pueden competir con otros que están en mejor estado, los buquenques son un mal necesario.

¨Al menos organizan la cola en las piqueras, de lo contrario esto fuera el bayú de Lola¨, dice un taxista que conduce un destartalado Chevrolet del 52, transformado en automóvil de ocho plazas, que se mueve debido a algún milagro.

Necesarios para algunos y detestables para otros, los buquenques son parte del paisaje. Para el pasajero que quiere elegir el servicio que paga los buquenques son generalmente un incómodo obstáculo. Para la mayoría de los taxistas son pandilleros que extorsionan con licencia gubernamental.

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