Crónicas de una yuma en Cuba

Dinero

No se si el dicho es de origen anglosajón, o salió de la película Cabaret , pero dicen que el dinero mueve al mundo . Claro, por eso en Cuba no se mueve nada. Por no moverse, no se mueven ni las guaguas. No hay piezas de recambio, no hay combustible, no hay neumáticos. Lo difícil en Cuba, es que haya algo. No es fácil encontrar un cuaderno para escribir. Made el otro día me dijo que había ido a la iglesia a pedir una donación de papel para escribir cartas. No es fácil encontrar un imperdible. Lo se porque cuando comencé a bajar de peso, los pantalones se me caían, así que pensé que un imperdible me haría las funciones de cinturón como remedio temporal, hasta que encontrase algo mejor. Naranjas de la china. Tuve que usar uno que me prestó Made y que era de ésos enormes de bebé. Supongo que lo pediría prestado a alguna vecina. No es fácil conseguir una cuerda de guitarra. Bertica generalmente es muy afortunada porque hace amistades en el cayo y algunos de los turistas le envían cuerdas de vez en cuando. En fin, que no es fácil.

En Cuba hay tres monedas en curso. El peso cubano, el peso convertible y el dólar americano, también llamado divisa o fula. Hay que estar espabilado para que los organismos oficiales no te engañen. Nada más llegar la primera vez al aeropuerto José Martí, Amanda y yo nos dirigimos a una de esas ventanillas que tienen el letrero de un banco encima. Nuestra intención era cambiar unos cuantos dólares americanos a pesos cubanos. La cajera tras la ventanilla nos dijo que no hacía falta, que el peso valía lo mismo que el dólar. De hecho, el cambio del peso cubano al dólar que figura en la sección de cambio de moneda del Granma es "1 peso: 1 dólar". Qué descaro. Nosotras insistimos en que no, que no nos referimos al peso convertible, sino al peso cubano, mientras ella insiste en que no, que da igual, y al final dice que nosotras, yumas con mucho dinero, no necesitamos pesos cubanos. Lo de "yumas con mucho dinero" sólo lo piensa.

Por tanto, el peso convertible es y tiene exáctamente el mismo valor que el dólar, con la diferencia de que sólo se puede usar en Cuba y no cotiza en el exterior. Así pues, es mejor asegurarse de que uno deja el país con el bolsillo vacío tanto de pesos cubanos, como convertibles. Esta moneda se usa también igual que el dólar, en las tiendas chópin, para pagar alquileres de motos, a los arrendatarios, etc. En realidad, si un turista visita Cuba por un periodo normal de tiempo, es decir, los típicos diez, quince o veinte días, seguramente no tendrá necesidad de usar otra cosa que no sea el dólar, o el convertible. Claro que todo depende de lo avispado que sea el yuma para pillar en qué lugares puede usar el peso cubano, y de su deseo de usarlo en lugar del dólar. Habrá muchos turistas que prefieran comer en restaurantes de divisa durante todas sus vacaciones, mientras que habrá otros que prefieran incluir pizzas o panes con jamón de la calle de vez en cuando.

En la actualidad, el cambio real - no el oficial - del dólar está a unos veinte pesos. En La Habana te dan hasta veintitrés. En las Casas De Cambio (CaDeCa), te pagan veintidós pesos cubanos por un dólar, o al menos, así fue la primera y última vez que pisé una. No es necesario ir a un banco a cambiar dólares por pesos cubanos. De hecho, recomiendo que se los cambien a alguna persona conocida, pues no es fácil para ellos conseguir dólares y sin embargo son necesarios para muchos productos que no se pueden comprar en las bodegas o en los agros. Otro modo de cambiar dólares es ir a un puesto de la calle y pagar, por ejemplo, una pizza con un dólar. De esta manera, si la pizza cuesta cinco pesos cubanos, le devolverán quince pesos, no espere la vuelta en dólares.

Parece complicado pero no lo es. También parece que los yumas no podemos usar mucho el peso cubano, pero no tiene por que ser así. Yo lo llevo haciendo mucho tiempo. El truco está en ver dónde van los cubanos, y fijarse con qué pagan. Si la persona al frente del establecimiento intenta cobrarle a usted en dólares por ser yuma, -que a mi no me ha pasado más que en las provincias de Holguín y Guantánamo, en las guaguas- insista en pagar en pesos. Si aun así se emperra, le dice al "tendero" que le olvide. Ya aceptará otro. ¿Por qué va a pagar uno cinco dólares por una pizza si en realidad cuesta un cuarto de dólar? Esto sí me ocurrió en una ponchera, el día que fuimos de excursión y se nos ponchó la goma. El ponchero nos quería cobrar cinco dólares por coger el ponche, y Made y Bertica se negaron a pagar esa barbaridad. La verdad es que, si no llegan a estar ellas, yo habría pensado que cinco dólares por coger un ponche no esta mal, ¿no?

A ver, ¿para qué cosas se puede usar el peso cubano? Para infinidad de ellas, pero sólo si usted no va de turista. Se puede pasar casi todas unas vacaciones en Cuba usando el dólar solamente para pagar a los arrendatarios de las casas particulares, la bebida y el transporte. Incluyo el transporte porque si uno tiene quince o veinte días para ver varias partes de la isla, no es cuestión de ponerse a ratear con el dinero haciendo botella y perder un tiempo muy preciado. Sin embargo, si planea afincarse en una localidad y hacer viajes cortos por los alrededores, no sería una idea descabellada coger botella de vez en cuando. Los que piensen estar dos semanas en Varadero o algo por el estilo, absténganse de leer los próximos párrafos.

El peso cubano puede llevarle muy lejos, si sabe como hacerlo. Si desea llevar algún recuerdo de Cuba a sus seres queridos, en lugar de comprarlos en las tiendas o puestos de souvenirs , busque las tiendas locales, como los mercados industriales , Cubartesanía y demás. Seguramente encontrará objetos más genuínos y originales que los que pueda encontrar en la chópin o en la tienda de un hotel. También encontrará sitios donde artistas locales ponen a la venta sus obras de arte, aunque éstos, por lo general, le cobrarán en dólares.

Respecto al transporte, lo dicho. Para hacer viajes cortos, de un día, puede arriesgarse a esperar unas cuantas horas para coger botella y pagar uno o dos pesos cubanos, si viaja en un camión, o una guagua, o diez si tiene la suerte de que le transporte una máquina que no le cobre a usted, por ser usted yuma, en dólares. También se puede caminar. Uno de los primeros días de nuestra estancia en Viñales, Amanda y yo fuimos paseandito hasta la Cueva del Indio y volvimos, caminando doce kilómetros en total. Es un paseo inolvidable y además nos salió gratis. Por el camino encontrará tres o cuatro puestos de frutas, donde podrá pagar en pesos cubanos, y seguramente terminará regalándole las vueltas al campesino, debido a lo increíblemente barato que las venden. Por cierto, a propósito de frutas, si sube a los Acuáticos, podrá arrancar un par de mangos y unas cuantas guayabas de los árboles. No pasa nada.

Se puede pasar perfectamente sin comer en dólares . Lo ideal sería que en la casa particular tuviese acceso a una cocina, pero como esto no es lo habitual, tendrá que conformarse con un snack por la noche si prefiere no comer en un restaurante o en la casa. También puede intentar averiguar si existe alguna paladar que acepte moneda nacional. En Viñales no hay ninguna. Si ésta es su decisión, sugiero que por la mañana se tome un café (extra extra dulce) de un puesto de la calle, que le costará entre diez y viente centavos de peso. Para que se hagan una idea, una o dos pesetas. Claro, el café es siempre muy chiquitito y negro (recuerden las restricciones que hay con respecto a la leche, es prácticamente imposible conseguirla a no ser que se la jineteern a algún yuma inexperto.). En el mismo puesto seguramente encontrará algo para comer que se ajuste a sus gustos. Un pan con jamón y tomate, o un maní. También puede, si tiene estómago para ello a estas horas, tomarse una pizza o un pan con picadillo de res o picadillo de soya. Durante el día puede ir picando : rositas de maiz, frutas, croquetas de yuca. Lo mismo a la hora del almuerzo, aunque si dispone de tiempo y de ganas, se puede acercar a la panadería y luego al agro local, y hacerse un bocata, que le saldrá incluso más económico. En el agro también puede obtener plátanos, por lo general, la única fruta disponible en ellos. Para por la noche, puede comprar unos tomates, cebollas, ajos y hacerse una ensalada muy sana. O un bocata con los mismos ingredientes si le ha sobrado pan de a mediodía. En total se habrá gastado como mucho sesenta pesos, es decir, tres dólares. He de decir que este no era mi régimen de comidas. Ni loca, paso yo un día entero con un café, palomitas y una ensalada. Pero yo soy yo.

Con todo esto, no estoy recomendando el uso único y exclusivo del peso. Sólo estoy dando sugerencias de como hacer uso de él, en caso de que el viajero desee hacerlo, y dejando ver que no es cierto que por ser yumas no tengamos otra opción que usar fula. Esa es otra de las pamplinadas que se nos hace creer para que nos dejemos los dólares en la isla, engordando así la barriga de Fidel Castro mientras los ciudadanos cubanos se las ven y se las desean para conseguir un pollo en la chópin.

Por supuesto que yo uso el dólar. Todos los días. Para comprar un paquete de Hollywood rojo, el único tabaco que es un poco decente para mi gusto rubio y que no es Marlboro o Lucky Strike . Que son más caros, y encima, norteamericanos. Claro que, si le gusta el tabaco sin boquilla y negro, cómprese un Popular en la bodega, que le sale por siete pesos cubanos (setenta pesetas). O si fuma negro, pero con boquilla, compre Popular con filtro. En dólar, eso sí: cincuenta centavos la caja . Por cierto, no se llama tabaco a los cigarrillos en Cuba. Un tabaco es un puro. Al principio me miraban raro los cubanos cuando decía que me iba a comprar tabaco, porque no están acostumbrados a que una mujer extranjera fume puros. Luego llegaba yo tan campante con mi caja de Hollywood rojo (el verde es mentolado) y me preguntaban dónde había escondido el tabaco o si era que ya me lo había fumado.

También pago la cerveza en dólares, pues la nacional no me gusta. Si se me antoja un día una lata de atún, he de pagar dos dólares por ella en la chópin. Y si necesito una libreta para escribir cartas, sólo la encuentro en la TRD, por medio dólar. Las señoritas, favoritas de Made, sólo las hay en el Cupet, en dólares. El papel higiénico, a veces lo hay en la tienda de moneda nacional, pero no justo cuando lo necesito. Y si me apetece comprar un pollo para llevar a casa de Made, perdón, de Maritza, pues tengo que hacerlo en la Caracol. Los pollos criollos sólo aparecen cacareando cuando menos los necesitas. Y a veces, como les ocurrió a Made y Bertica hace no mucho, compras gallinas por pollos si no eres un poco experto. Luego te dejas la dentadura completa intentando hincarle los caninos.

Habíamos quedado con Sophie, una francesa que Bertica conoció en el cayo y que más tarde se hospedó cerca de casa del Pipy. Sophie alquiló un jeep , y nos iba a llevar a Sanguilý. Cuando llegó y vió que Yoel, su novio -jinetero-, pretendía meter dos pollos en el maletero, se quedó petrificada. Con los ojos como platos, la boca abierta, frunciendo el ceño y la mano en la frente, muy educadamente dijo con acento francés:

"Eeee, pego, isto qui e? Yoel, pego, ¿va a mete unos poios en el cago?".

Vaya que si los metió. Hasta Sanguilý que se fueron de gratis, los muy descaraos, como nosotras. Cuando llegamos a Sanguilý con los dichosos pollos, Berta, en cuanto los vió, nos anunció que eso, le parecían gallinas, y que pensaba que nos iba a tomar varias horas cocinarlas. Pues creo que aún las deberían haber dejado un ratito más, porque estuvimos luego de acuerdo en que no estaban del todo tiernas. Bueno, bueno. ¿Quién no ha comido gallina vieja alguna vez? También mi abuela siempre nos quería hacer pasar gato por liebre cuando íbamos al pueblo. Claro que se lo perdonábamos porque también nos poníamos ciegos de jamón serrano de Teruel, morcilla de arroz, lomo, longaniza y costillas en conserva. Dios mío, quién pillara una de esas ahora.

En definitiva, que se puede pasar sin usar el dólar constantemente, si es lo que uno quiere. Si un cubano puede sobrevivir con ciento veinte o ciento treinta pesos al mes, ¿no va a poder un yuma sobrevivir con esa cantidad multiplicada por cien, que es seguramente lo mínimo que trae para gastos? Recuerden que el sueldo medio de un cubano son unos seis o siete dólares mensuales, si no trabaja en el sector del turismo. Esto es algo que todavía no he podido terminar de comprender. Yo he intentado hacer la cuenta varias veces y he llegado a la conclusión de que por muy baratos que sean los productos en moneda nacional, no es posible vivir con este sueldo. Supongo que sobrevivir, si.

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