Crónicas de una yuma en Cuba

Viñales

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El pueblo de Viñales se encuentra en la provincia de Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, conocida por su tabaco; el mejor tabaco de toda Cuba, según dicen, y por tanto del mundo.

Un día,
sola o no,
me refugiaré en tus mogotes,
me dormiré en las raíces de una palma.
Cuando tu cuna me mezca
y el agua acoja mi reflejo,
recogeré en mis manos
el aroma que derramas.
Después de besar el parque,
tomaré un café con Cocuyo en los Acuáticos.
A mi paso las matas de yuca
ven mis alas.
Y tus hojas de tabaco.
Me extiendo completa sobre tí
en un vuelo infinito.
Puedo escuchar cómo cae el sol
desde el silencio de la nada.
Dibujar tus huellas
con un pincel barato.
Aún puedo bailar las noches,
respirar las gentes
embriagada en tu calma.
Recordar cuando me fundía en tus canciones
con Bertica y su guitarra con nombre,
con el guajiro y el trovador envidioso,
acompañados del vaso de ron,
que, como a cualquier cubano,
no me pasa tan bien como una Cristal.
Con Made desgasté tus lomas,
ví mis astros.
Volveré a hacerlo.
De eso se trata.
De tropezar con las mismas piedras,
y las estrellas que se esconden para el resto.
De sortear los charcos del diluvio personal,
arrastrando la curda tras una descarga.
Siento tu abrazo
y por él soy capaz
de vender mi alma.
Porque entré en tus secretos
para cogerte la mano
y prendí las luces
cuando otros callaban.
He guardado tu cielo,
soñado tus mismos sueños,
y ahora, tendida en tu regazo,
quedaré amarrá al delirio
del olor de un café
que alguien me esta haciendo,
sudaré mi savia
hasta fundirme con otro cuerpo en la fragua.
No se si vivo.
(No creo)
Pero se que vivo al menos
en tu recuerdo.

(Esther Lino Daqueira, Mayo 2001)

El pueblo de Viñales se encuentra en la provincia de Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, conocida por su tabaco; el mejor tabaco de toda Cuba, según dicen, y por tanto del mundo. Viñales forma parte de la Sierra de los Órganos y abarca un área de 21.600 hectáreas. El Valle es una de las zonas ecológicas cubanas más conocidas internacionalmente por sus notables valores escénicos, botánicos y faunísticos; también posee los mayores sistemas cavernarios de Cuba. En Viñales se encuentra la más exhuberante y hermosa concentración de mogotes, que para el deleite de tanto turistas como oriundos, rodean la localidad. Los mogotes tienen su origen en el periodo jurásico y son impresionantes montañas de cimas redondeadas que llaman la atención por su frondosidad y espesura. Desde la ventanilla del avión que hace el trayecto Ciudad de México - Habana, se pueden distinguir perfectamente las cumbres redondas y los valles, como si fuesen nubes o algodones de color verde. Nada se mueve entre el cielo y el suelo. Da la impresión de que si uno se aventurase a arrojarse al vacío desde los aires, rebotaría varias veces sobre los espléndidos mogotes, cada vez alcanzando un poco menos de altura, como en una red de equilibrista, para finalmente acabar siendo arropado en una serenidad absoluta, en un ensueño de tonos verdosos. Los suelos desnudos, la tierra roja, contrasta con el azul intenso del cielo, las tonalidades infinitas de color de la vegetación y los radiantes rayos de luz, en una interminable paleta de colores. A Bertica y a Made siempre les decía:

"En Inglaterra, cuando hay sólo una nube en el cielo, siempre va a ponerse justo delante del sol. Aquí, cuando el cielo está repleto de nubes, el sol siempre asoma por el único huequito que dejan".

Es cierto; además, en Inglaterra, cuando con suerte los rayos del sol llegan a alcanzar la tierra, cuando logran abrirse paso por el angosto camino que las nubes de metal dejan, están descoloridos, como medio muertos. En Viñales parece que los rayos, aun si en días un poco nublados, se abren paso sorteando las nubes y saltando y brincando de una a otra, hasta que por fin logran acariciarte, o incluso a veces golpearte.

Lo mires por donde lo mires Viñales, es impresionante.

A pesar de que el municipio cuenta con una población de aproximadamente veintiséis mil habitantes, la localidad de Viñales es bastante pequeña y en el casco de la población no creo que habiten más de cuatro mil o cinco mil viñaleros. Durante los días laborables, el pueblo se ve lleno de vida y movimiento, mientras que en los fines de semana, la marcha decae bastante. Pero esto no lo notará si es un turista de paso, porque si va a pasar aquí tan sólo unos días, hay demasiadas cosas que ver y hacer como para advertirlo

Las casas de la calle principal, Salvador Cisnero, son de estilo colonial, a diferencia de la mayoría de las viviendas en las calles adyacentes. El centro del pueblo es la plaza, que ellos llaman parque, donde está la iglesia (católica). Es el punto más alto de la localidad. Aquí se detienen todos los autocares de turismo. Desde aquí, hacia el Norte, se toma la carretera que va hacia La Palma (y hacia Palma Rubia, para aquellos que deseen visitar Cayo Levisa). Hacia este lado del pueblo se encuentran el Cupet, la gasolinera, la tienda en dólares Caracol y algún que otro Agro, o mercadillo. Tomando de nuevo como referencia el parque, hacia el Sur se toma la carretera de Pinar del Río, la capital de la provincia. También por aquí queda la carretera del Moncada y el campismo Dos Hermanas. Bajando en esta dirección por la calle real, encontrarán los bares, la biblioteca y las pizzas del Gordo. Hacia el Este se encuentra el Hotel La Ermita, a un kilómetro y medio. Se tome la dirección que se tome, el paisaje siempre es fantástico. La belleza del Valle no tiene comparación. Si va hacia la Cueva del Indio, la Boca del Río, las Cuevas de Viñales, o el Palenque, todos en la misma dirección, se encontrará de bruces con los mogotes a mitad de camino. Si por el contrario, elige la carretera del campismo, se introducirá en la Sierra de los Órganos. Y si toma la decisión de subir a los hoteles de La Ermita o Los Jazmines, el panorama que observará del Valle al completo le dejará atónito. Existen muchos otros lugares por los alrededores que son también dignos de visitar (de hecho, sería un crimen no hacerlo) como el río Resbaloso, las Cuevas del Moncada, los Acuáticos, Los Hoyos, Sanguilý. En estas dos localidades no se topará con un sólo turista, se lo aseguro. Esta es la Cuba profunda. Más alejados de Viñales, merece la pena acercarse hasta la Cueva de los Portales, también conocida como la Cueva del Ché porque allí montó su cuartel general; o hasta Cayo Jutía y Cayo Levisa. Para entrar en Cayo Jutía tendrá que pagar cinco dólares, a no ser que tenga la suerte de ir con cubanos y pasar como tal. Así, nosotros pagamos cinco pesos cubanos. Para acceder a Cayo Levisa es necesario tomar el ferry y presentar el pasaporte. El precio del ferry varía, dependiendo de las actividades que vaya usted a realizar. Si opta por no tomar nada en el crucero y simplemente visitar el Cayo, para volver a las cinco de la tarde, tan sólo le costará quince dólares. Mientras que si le apetece bucear, tomar un almuerzo que incluye langosta, unos mojitos y demás, le puede costar hasta cincuenta dólares. La entrada al Cayo está prohibida para los cubanos, así que yo no he entrado, por principios. Bertica nunca me lo perdonará, pues ella trabaja allí de trovadora, (cantante), durante quince días al mes, y siempre me insiste en que le encantaría que la viese tocar allí.

La mayor parte de la población se dedica a la agricultura. El Valle esta plagado de cultivos de yuca, malanga, frijoles, tabaco y plátanos. Sus habitantes se llaman a sí mismos guajiros, aunque a veces el término es usado despectivamente. A pesar de que parte de su economía (por llamarlo de alguna manera) está basada en la agricultura, en realidad Viñales es un pueblo cuyos ingresos proceden principalmente, y con diferencia, del turismo. Aquel que tenga la suerte de poder alquilar un cuarto de su propia casa, o de trabajar en turismo, es decir, en los bares, hoteles y demás, es el más afortunado, pues sus ingresos siempre incluirán dólares. Pocos, pero dólares al fin y al cabo. Los demás, están embarcaos.

En el pueblo hay cuatro bares, y no lo digo como el que dice "han caído cuatro gotas", o "te escribo cuatro líneas". No. Es que hay cuatro bares. El más frecuentado por los yumas es ArtEx, seguido del de enfrente, El Viñalero. El Torres se llena sólo cuando la afluencia de turismo es muy alta y el Mesón es demasiado serio, además de ser el más caro. Los cuatro están en la misma calle, Salvador Cisnero. Supongo que podría haber contado con el Círculo Social Obrero, que es el lugar de reunión de los curdas del pueblo. Bueno, pues hay cinco bares.

Viñales es una localidad muy tranquila y generalmente los jineteros no atosigan demasiado a los yumas. Se puede ir tranquilamente por la calle sin temor de nada, pero de nada. Si de verdad necesitas quitarte a un jinetero de encima, te los sacudes con facilidad y sin problemas. La gente en general es amable, simpática y divertida. Te ofrecerán su ayuda para cualquier cosa; incluso más de la que necesitas, e insistirán en sobreprotegerte, pero no se de qué.

Todo lo demás que puedo decir acerca de este lugar maravilloso del planeta, será dicho a su debido tiempo. Viñales es mucho más complicado de lo que dejo entrever en esta introducción, como podrán observar más adelante.

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