De Cuba traigo un cantar

La supuesta Marita

0
0
0
s2smodern

Vivir oyéndote, mi amigo, es como escuchar las telenovelas radiadas de hace treinta años. Tu voz se me antoja a la de un locutor cuarentón con barba blanca y descuidada, de pecho canoso y ropas de un gris cansino, que me aburre.

El hecho de que tú me aburras, mi amigo, no es una falta de respeto. Significa simplemente que todo en ti es añejo.

Añejo, como lo es Cuba.

Porque Cuba no es vieja, mi amigo, ni anciana. Es añeja, como los buenos vinos, igual que tú. Ayer fui a Alamar, vi a tu viejo. Dice que está apalabrando un pacto con el diablo.

Por lo que entiendo, quiere vender su alma por cuatro pesos. Los pesos son para "resolvel". Tu viejo sigue siendo cubano, cubano ciento por ciento.

En Santos Suárez el agua acabó. No se me ocurrió otra que ir a casa de Inés. Le tiré una foto a aquella pila de cochambre pa que lo veas y no digas que fue un sueño. Colchones mojados cuelgan de los muros, montones mugrientos de ropajes, zapatos y maderas, adornadas por un enjambre de moscas hambrientas. Hambre que se palpa en el aire, en las cloacas y en las vacunas para el dengue.

Yo no se qué va a ser de mí. Porque siguen pasando los días y te sigo oyendo, capítulo a capítulo, como la fuerza de "Aguas mansas" pero con la tragedia de una tormenta traidora.

Inés está embarazada, tenía el pelo largo hecho en dos trenzas que le caían por delante en los hombros. Me contó que tiene planes, el marido español llega en unos días y ésta vez sí le dice que sí, que se casa si el hombre se lo pide. Porque está harta de tanta podredumbre extrema y por un dólar ya, igual que tu viejo, ella se le vende al diablo.

Y con esto, mi amigo, me voy dando cuenta que aquí casi todo el mundo ha optado por venderse, caer en la hipocresía. Los principios se fueron con el último aguacero de mayo y lo que unos dicen: que no, que no, que imposible... Va resultando a la larga, que sí, que sí y que muy, muy viable.

Yo no critico, yo no juzgo.

Yo no hablo.

Mi pequeña misión es ver, observar y callar.

Soy como una mata de paraíso, intento curar males y sellar huecos.

Y aunque mi retrato se te antoje a miseria, acuérdate que a veces los seres humanos perdemos el norte, y la idiosincrasia llega a comprarse en el mercado como si una buena posta de pollo se tratara, disfrazada de langosta.

Así ha sido nuestro destino, así somos.

Esta que te quiere.

Marita.

0
0
0
s2smodern