De Cuba traigo un cantar

Escalera en espiral

Estamos en una fecha histórica, crucial.

Nuestros nietos nos preguntarán, como era Cuba antes y después del "Cambio ".

Ellos querrán saber como era el malecón cuando se caía a trozos y como era La Habana Vieja cuando era vieja de verdad. Les interesará saber cómo fueron los últimos días, qué se vio en la televisión.

Es cuando nos tocará contarles: imaginarnos en una escalera de espiral, agarrados a un gastado pasamanos de mármol, todos y cada uno de los momentos que jamás se volverán a suceder.

Ha sido así desde el comienzo, las eras han ido trascurriendo irrepetibles, el tiempo es indeleble y nada ocurre dos veces. Por eso debemos grabar en nuestra memoria cada instante de lo que pase de ahora en adelante, porque somos testigos de primera mano y porque somos portadores de una información que algún día alguien nos pedirá que les contemos.

Demos gracias por ser protagonistas de una historia importante en la Gran Historia Universal de un país inigualable.

Nuestros futuros descendientes jamás podrán imaginarse cuánto se puede amar a un terruño que se cae a trozos y que está en constante situación de toque de queda. Unos de nosotros, realistas y objetivos les contaremos las cosas tal y como las hemos visto y vivido. Otros más imaginativos le pondremos un color vivo a los recuerdos, a los edificios, y a las calles.

Todo por no dejar un mal sabor de boca, y que se recuerde el país de tu viejo, como un país digno y no como un país mangoneado.

Cuba está llorando por momentos, es como una niña que no quiere dejar su niñez ni sus muñecas y se adentra en la edad menstrual. Cuba está llorando y nadie la escucha, porque las lecturas diarias sólo hablan de un tipo que no acaba de morirse, de unos hoteles que cambian de administración y de un turismo que oscila como los vientos.

Un país sin voz, cansado, rico y pobre al mismo tiempo que está dentro de un bombo de lotería.

Esa lotería de Navidad que algunos países pretenden ganarse.

Quisiera romper su mudez, alzar el altavoz de sus palabras, que se escuche su lamento en todas las partes del mundo. Los cambios que se le vienen arriba a mi niña Cuba, serán lastimeros. Un tropel de intereses se agolpan para entrar como espermatozoides en busca de su complementario.

Los poderosos se frotan las garras como si de manos se tratase, y ella mi niña Cuba, hablando desde su sordomudez. Habla con gestos. Lee en braile y sueña que la transición va a ser pacífica porque Changó los protegerá.

A la espera, millones de cubanos de a pie que están hartos de política, que les da asco oír que su país sea sólo una mesa redonda diaria.

Por otro lado millones de cubanos vestidos de verde olivo que no tienen más ropa que una hipócrita colcha que cubre su cama cobarde. Esos serán los examinados en la prueba final, ellos son los que cambiarán la chaqueta en menos que cante un gallo.

Quizás el gallo de Morón, ¿ quién sabe?

Nunca he escrito de política, no se hacerlo. No se escribir. Lo único que hago es chaporrear el teclado lo que siento en mi cabeza. Casi siempre opto por la vía del corazón, porque me dejo llevar y es fácil plasmar lo que siente este tic tac que me da la vida.

No obstante, obligatoriamente, el tema político obliga. ¿ Se acerca la hora del principio del fin de algo?.

Está al llegar el primer día, de los primeros meses, de los primeros años del CAMBIO. Será largo, tedioso y duro porque está escrito que debe ser de esa manera.

Si fuera fácil no sería cierto ni trascendental. Y lo será, me lo han dicho en sueños los muertos de otros, porque a mi los míos no se me aparecen. No creo en religiones, ni en energías, no creo en nada. Nada me ha demostrado algo, para darle mi fe.

Amigos, yo no se que pasará mañana. Después de los sueños, me despierto y vuelvo a no saber.

La mente es perversa, sueñas con los deseos y los temores.

Y yo soñé.

Ví bajar los carros por La Rampa celebrando. Las mujeres se bañaban en trusa en los charquitos del malecón. Avisté barcos extranjeros tocar las costas y alertarlas de su indecencia. Soñé aviones que no eran de Cubana de Aviación, aterrizando y pariendo gente con la cara tapada.

Después me desperté.

Paso los días esperando la noticia, el comienzo de un futuro mejor.

Pero a veces me planteo, si como el dicho: ¿ no será peor el remedio que la enfermedad?

Ojalá que la inteligencia, la conciencia humana se concentre y el porvenir de mi niña Cuba, fluya por caminos llenos de tranquilidad.

Ojalá mi deseo se cumpla, pero claro, no deja de ser un simple deseo de una simple mujer que no cree en nada.

Lunes, 06 de Noviembre del 2006

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