Varios autores

Esta sección está dedicada colaboradores esporádicos, a aquellos con alma de escritores, poetas o ensayistas que sienten la necesidad de contarnos algo, de gritar algo, de compartir sentimientos y emociones con los demás, para que no todo concluya en un apagado grito en el silencio.

Aquí pondremos todos esos escritos que por falta de tiempo o cualquier otro motivo, no pueden o no están interesados en tener aquí una sección propia y mantenerla actualizada.

Todas esas personas solo tienen que rellenar este formulario (en construcción), para enviarnos sus cuentos, historias, ensayos, poesías,.. Tan solo pedimos que los que no sean cubanos solo nos escriban sobre Cuba y los cubanos de lo que quieran. No se admiten opiniones, para eso ya hay una sección específica en Conexión Cubana.

Animo y adelante. Muchos comenzaron con nosotros y terminaron publicando sus libros.


¡Si yo tuviera un bidé!

Alguna vez hice, en la ficción, que un hombre se sentara en un inodoro. El infeliz sufría por los retortijones y por las infinitas y pestilentes inmundicias que escapaban de su cuerpo. Sentado y evacuando sufría, pero también pensaba. Comparaba sus deposiciones con las de grandes personajes de la historia en extraordinarias circunstancias. Por su cabeza pasaban el general Kutúsov y Napoleón Bonaparte, y Martín Lutero, quien deponía, en mi quimera, pensando en grandes templos góticos y renacentistas.

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Con Audrey Hepburn en el Central Dos Ríos

Había terminado el curso correspondiente al tercer año de la carrera de Medicina. Esto en el Hospital Universitario Calixto García, en la Sala Clínicas Altos. Fue y sigue siendo un año del cual no se han apartado mis recuerdos.

En el curso entre los años 1969-1970, la Revolución llegaba a su décimo aniversario y este tiempo que ocupa mi memoria fue para aquella sociedad, en permanente conmoción y asombro, el año del Esfuerzo Decisivo (1969) y el Año de los Diez Millones (1970). La Zafra de los 10 millones marcó aquel tiempo, pero no fue solo eso. La sociedad en su conjunto, la dirigencia de la Revolución, todos, fueron convocados a un empeño que consolidaría el proyecto revolucionario y nos sacaría de las nuevas miserias y privaciones que ya nos había dado el ensayo aquel de socialismo real, con sus ventajas según mostraba y sus carencias.

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La mitad de la mitad

Este articulo se basa en los sentimientos que se pueden sentir cuando estas lejos de Cuba. Cuando la nostalgia te recorre el cuerpo de arriba abajo y te rindes al llanto y la desesperación de no poder cambiar tu vida.

Abrí la ventanilla del coche y se coló ese viento frío y azul. Se coló en mi coche el viento del norte refrescando el ambiente y helándome repentinamente el corazón.

Seguidamente sentí miedo de que por alguna causa algún día pudiera olvidar los días que había pasado en la isla o de que alguien me pudiera arrebatar mis sentimientos o me intentara convencer de lo bueno o lo malo sin saber qué es cada concepto y me aferré a mis recuerdos intentándolos encarcelar en mi memoria para siempre.

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Otro septiembre

Otro septiembre, otro curso escolar con nuevas ilusiones y dos historias muy distintas en un mismo lugar: Cuba.

Mauro.

Suena el despertador digital de su mesilla de noche y la luz del sol se asoma entre las perfectas cortinas de su habitación. Su madre, ama de casa y fotógrafa por afición le pone el nutritivo desayuno en la mesa: cereales, leche, tostadas y mantequillas acompañaran a Mauro en su ajetreado primer día de escuela. El uniforme nuevo, mochila y tenis de marca están preparados para emprender la marcha junto al niño que juega entretenido con su celular mientras espera que su padre saque el carro del garaje. La escuela reluce y aguarda con impaciencia que los estudiantes lleguen. Los maestros esperan en sus aulas para recibir y dar la bienvenida a todos. Así es el primer día de escuela en el reparto residencial de Miramar. Lleno de embajadas, extranjeros y cubanos afortunados.

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Mi amigo Bernald

Este relato que les mando, es dedicado a una persona que hace un año pasó a mejor vida, una persona excepcional y también a todas esas personas que tantas veces nos hacen entender que no se puede vivir ni cerrado, ni enfadado con el mundo. Me decía mi querido amigo, la vida se debe enfrentar, pero no a piñazos.
Para ti, este humilde homenaje con todo el corazón.
Besos, Mirtha.

“…Menos mal que en Cuba todo es gratis, pecado que nada funciona, pregunto a veces si es mejor vivir así ò percibir un salario ecuo y pagar las tasas, a lo mejor esto haría que la gente se diera cuenta de cuanto vale su misma vida, y empezara de una vez por toda a desenfatar esta imagen tan endiosada que tiene de este sistema tan aberrante.

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Adiós a mi

Las blancas arenas de la playa relucían bajo el sol de la tarde allí, desde el fin del muelle extendiéndose a la distancia hacia el este de la bahía. Y a todo lo largo de esa distancia se alineaban los residentes del barrio de La Punta, confín y final del pueblito y puerto, hogar y vida de los pobladores de aquella maravillosa isla de coral. Nuestro barco había permanecido en puerto más de una semana cargando azúcar, licores y muchos artículos de alfarería traídos de las ciudades cercanas.

Nosotros, los tripulantes de aquél barco éramos hombres venidos de muchas latitudes distintas, unidos solamente por la relación del empleo que, las mas de las veces, no nos entendíamos como no fuera por ese vocabulario babeliano que suele desarrollarse entre los hombres del mar y los portuarios de ciertas partes del mundo, como por ejemplo, - si se me permite la digresión, - la Lingua Franca del Mediterráneo, El Papiamento de Curazao y Aruba, o el Lunfardo del Mar Del Plata, etc.- habíamos muchos trabado algunas amigables conversaciones con varios de los vecinos del lugar. Por consiguiente y, siguiendo las tradiciones, las costumbres y a menudo la única forma de distracción ajena al diario bregar que había allí, se alineaban a lo largo de la playa, siguiendo todo el litoral hasta su fin, en una como multitudinaria despedida al amigo que se aleja, al aventurero que echa manos a su manta y al Quijote que monta su Rocinante.

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De lo cotidiano: La óptica, la adminis-traidora y el fracasado

Hace casi un año que vago entre las sombras. Me cuesta trabajo precisar el entorno. Solo llevando con la mano mi viejo bifocal hasta la posición correcta, consigo precisar lo que leo. El esfuerzo que realizo para escribir se me hace doloroso sobre todo para la espalda que se resiste a la posición donde la colocan mis ojos. Los viejos y rayados lentes que hace años me acompañan, se niega a sostenerse en el correcto lugar. No se si la nariz ha adelgazado y la montura queda holgada sobre ella, o si las patas se han abierto para hacer que la cabalgadura sea mas suave facilitando que se deslicen hacia la punta. Lo cierto es que no veo bien con ellos hace bastante y su repercusión, estaba yendo a parar a mi esqueleto, a mi rendimiento laboral.

Hasta aquí la odisea que relato es personal y llevadera. Cuando comprendí que así no podía continuar, que estaba obligado a adquirir unas nuevas gafas para ver y sentirme mejor, empezó de verdad el martirio mental.

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Esperando la verde

Ayer en la noche, después de una jornada más de 8 horas de trabajo, emprendí soñoliento esa rutinaria ruta hacia la casa. Una ves más el tráfico azotaba las anchas calles de Houston y el espacio entre mi carro y los demás se fue reduciendo hasta parecer que viajábamos en una "guagua" cubana, donde el aire solo se respira dos veces: antes de entrar y a la salida. En ese momento estático, sin comprender la razón de tanta lentitud agobiante, salgo del carro para mirar al horizonte mecánico adelante e intentar descifrar el por qué de la situación. Asombrado veo como a casi dos cuadras un semáforo parece haber perdido la noción del tiempo y esta dormido en la luz roja, a juzgar por la situación, en un sueño algo profundo.

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El precio de la Patria

El precio de la Patria es demasiado y nadie lo puede pagar ni aún dando su vida. Porque el concepto Patria para mi es más, mucho más que el valo de una vida, un hombre, una siembra o un arado. Grande o chica la nación que llamamos Patria es el valor conjunto del ayer, del hoy y del mañana por los siglos por venir. Patria es cada gano de la tierra sobre la cual pisamos, es el agua de sus rios, lagos y algibes, es el aroma de cada flor que adorna en cabello de una doncella, es la leche que lactamos del pecho de la madre. Patria es usted, mi padre y el vecino de la esquina, negro, blanco, rrubio o rizado. Patria es cada ser humano que existe entre las laderas del surco, bajo las palmas y junto a tus brazos. Patria en fin es, el hijo que nace en nuestra tierra y el que viene ella se asiente y la ama, no importa raza, color ni lengua. Patria es amor, unión, cultura, historia, pan y hermandad.

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Por poco me voy

Cuando me lo dieron a probar por primera vez, lo ingerí fácilmente. Era como un refresco de agradable sabor. Más adelante en su forma original, lo pude tomar de diferentes colores y sabores y ya no fue tan grata mi apreciación. El efecto fue diferente al que otras personas me habían comentado.

Ese día, después de una generosa ingestión, no logré recordar como llegué hasta el baño de mi casa, donde a penas tuve tiempo de bajarme los pantalones para descargar aquella diarrea líquida y pestilente, muy abundante y acompañada de intensos dolores de tipo cólicos, con continúas y sonadas flatulencias.

Luego le siguieron las piernas, con una sensación como de calambre y debilidad que no me permitían levantarme de la taza sanitaria y cuando con mucho esfuerzo lo intentaba, enseguida me invadían los mareos, la inestabilidad, el vahído. Fue inevitable pensar que moriría y entre los espacios que dejaban aquellas sensaciones espaciales, en un momento me pasó por la mente que era un lugar muy feo y raro para abandonar el mundo.

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Ella cubana, él no

Ese instante: Esa mañana de verano era diferente. Lo supo desde que un calor intenso se apoderó de su pecho mientras la mirada de él sutilmente recorría todo su cuerpo. Ella analizaba cada gesto y cada palabra que él con dificultad, quizás por el idioma, quizás por los nervios o quizás por ambas lograba pronunciar.

Él no sabía por qué no podía parar de observarla; aunque su mano derecha, esa con la que firmas, la más cuerda, la más sensata le gritaba que se detuviese alertándolo del peligro, del peligro de querer tocar lo intocable; pero la comparó con la luna y quiso tenerla. Ella no sabía por qué extraña razón su imagen no se esfumaba de sus pensamientos.

Las cosquillas en su estómago, el no comer, el ahogo repentino y el querer abrazarlo le indicaban algo. Sería una enfermedad? Algo que no sabía explicar que irrumpía en su vida como las bravas olas en las rocas de este mar que me observa.

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