El Sepulturero Cubano

Sección literaria del cubano José Luis Amieiro.

La encrucijada

0
0
0
s2smodern

— Mija, ¿ tú eres comemierda o qué? Mírame a mi, vieja, pellejúa y toda la vida con el manganzón de tu padre que lo único que me ha traído a la casa es jodienda y borrachos como él. Espabílate y cásate con un gallego.

— Ay, mima, pero yo quiero estudiar en la Universidad y hacerme después artista … — ¿Artista? Jajajajajajaja, muchachita me das risa. Cada vez que te oigo decir que quieres ser artista en este país, me recuerdas a la vieja Candelaria, que quería ser artista, pero del colchón. En Cuba lo único que da es ser artista del colchón: un buen meneo, es la mejor tarjeta de presentación para un pepe o un yuma. Así que olvídate del tango y canta un bolero.La casa cayéndose, tu padre de borrachera en borrachera y yo con 60 años enferma y hecha un garabato.¡ Despierta que la juventud se va y nosotros no tenemos terrenitos para sembrar ni nada de eso!¡Ni siquiera una herencia! El único terreno que tenemos es el bollo tuyo y lo único que podemos sembrar en él es una buena pinga del Viejo Continente para que dé sus frutos.

— Ay, mima,¿tú no estarás hablando en serio? Mira, que si se entera Alberto, no quiero ni imaginarme lo que va a pensar de ti.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

El primer cementerio de Cuba

0
0
0
s2smodern

Antes de la colonización española de Cuba, nuestros aborígenes sepultaban a los cadáveres de sus congéneres en las cavernas. A veces los enterraban más de una vez, ofrendándoles adornos, armas y los instrumentos de trabajo del fallecido en vida. Los cubrían con un polvo rojo o los depositaban sobre una alfombra de caracoles, o de conchas nacaradas.

Eran también muy frecuentes los entierros colectivos, colocando en el centro al personaje de más jerarquía en vida.

Las inhumaciones se realizaban justo al lado de las habitaciones de personas que aún vivían, en las cavernas, por supuesto. Las posiciones más frecuentemente utilizadas eran las fetales, boca arriba, o bocabajo.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

Hambre

0
0
0
s2smodern

“Hemos fracasado sobre los bancos de arena del racionalismo. Demos un paso atrás y volvamos a tocar la roca abrupta del misterio”
- Urs von Balthasar

Salió del trabajo a las tres. Las guaguas pasaban abarrotadas, intentó que le dieran botella, pero no resultó. Hombre y viejo, dos condiciones que impelían a que nadie se fijara en él. Echó a caminar, Monte abajo, a través de los soportales apuntalados y amenazantes. Las tuberías goteantes, como si la ciudad llorara sus miedos. La Habana es una ciudad que carece de trasmutaciones positivas, hace mucho que lo sabe, en eso y otras cosas, va pensando mientras camina, atolondrado. Desde que salió de casa, en la mañana, muy temprano, hacia su trabajo, no ha comido nada. El estómago se pliega como un nailon al espinazo.

Después de andar casi una hora se detiene frente un edificio desafiante, a punto de venirse abajo. Con balaustradas que se desprenden con cada golpe de viento. Penetra en él y asciende una escalera y su olfato reconoce ese olor penetrante, tan familiar: a orines y materias fecales mezclados con otros no menos familiares, el del café recién colado por algún vecino. Llega hasta el segundo piso y cruza el umbral de una puerta entreabierta, está en su casa. Tres chiquillos salen a su encuentro. Visten con harapos. Los besa con nobleza, en la frente, estampa cada beso como un sello, su impronta de padre.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

Mi bautismo

0
0
0
s2smodern

Yo estaba cansado. Extenuado. El primer vuelo (Habana- Madrid) había durado casi ocho horas, el segundo, Madrid- Tenerife, unas dos horas y media. Pero a pesar del cansancio me sentía por lo demás muy bien. Contento. Divisé a mi esposa y a mis hijos entre las personas que esperaban un poco más allá del control de aduanas en el aeropuerto de Los Rodeos, en La Laguna, Tenerife. Ellos me saludaron y gritaron un par de palabras. No escuché qué decían. El gendarme del control de pasaportes verificó todos mis papeles y me dejó pasar con un gesto afirmativo de su cabeza.Junio del 2000. Hacía calor, aunque no tanto como esperaba. Abracé a mis hijos y a mi esposa. Cogimos un taxi rumbo al centro de la ciudad, Santa Cruz.

El auto avanzaba veloz. Nos dejó bajo unas arboledas. Una rambla umbrosa salpicada de bancos, jardines y estancos. Pagamos el viaje y mi hijo me arrastró a un estanco donde vendían periódicos y revistas. Traía en el bolsillo unas pesetillas de Cuba. Compré un helado, una revista y unos chicles

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

La paja de Manolo

0
0
0
s2smodern

A mi amigo, Manolo, le indicaron un espermiograma. Llevaba cinco años casado y no preñaba a la mujer. Vino a verme y me preguntó cómo se hacía aquella prueba. Por lo que sabía, no era difícil. Te masturbabas y luego analizaban el esperma en un laboratorio. Con ello sabían la cantidad de espermatozoides por milímetro cúbico, su movilidad, morfología, etc.

— Ah, entonces no es difícil. Te pajeas y ya, ¿ no?— me preguntó el día que vino a consultarme.

— No, en realidad es bastante fácil. El problema está en que tienes que hacerte buen cráneo. No es fácil pajearse a palo seco.

— Eh, ¿ y no aparece ninguna enfermera para ayudarte?

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

No fue un maricón

0
0
0
s2smodern

No fue un homosexual quien introdujo en Cuba el AIDS ( SIDA), fue un coronel cubano que trajeron de Maputo, Mozambique, a fines del año 1985 con unos síntomas muy extraños.

Lo único que se sabía respecto al enfermo es que había sido muy promiscuo en ese país africano. El hombre llegó a Cuba muy demacrado, con una importante pérdida de peso, los ganglios de todo su cuerpo muy inflamados y con las defensas de su organismo por los suelos. El individuo tenía una amante en ese país que dio positivo a los anticuerpos y entonces, con las pesquisas, se enteraron que habían otros cuatro militares cubanos infectados con el virus. La mujer del militar en Cuba era seronegativa. O sea, no estaba infectada. Pero es que antes de este militar ya existía en Cuba el SIDA. Un chofer de camiones rastras que había estado en el continente africano, lo había traído consigo en el año 1982 e infectó a media Isla, pues no fue descubierto hasta el año 1989 en que se le manifestaron los primeros síntomas y se logró establecer a través de las famosas encuestas la cadena de transmisión. Conociéndose la época, aproximadamente, en que fue contagiado.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

El argentino

0
0
0
s2smodern

*Que no se me ofendan los argentinos, porque bien pudo ser otro turista cualquiera, ¿ok?

Nora había conocido a un argentino en uno de sus habituales- casi diarios- paseos por el malecón. Usaba un atuendo propicio para atraer la atención de los “ pepes”. No llevaba mucho tiempo en ello, sólo unos meses, y hasta ahora lo único que tenía resuelto era una carta de invitación para Suecia, pero no estaba muy convencida en marcharse a un lugar tan lejano, con inviernos largos y veranos cortos. Eso le contaban los pocos cubanos, casi todos marineros, que en alguna ocasión habían visitado ese país. Lo de ella era el trópico y mientras pudiera resolver sus cosas en él, no tenía porque meterse en la boca del lobo, yéndose a un país tan diferente al suyo. El novio de Nora, Ribaldo, era tan mulato como ella. Alto y vigoroso, con los ojos verdes. Ella los tenía azules. Ambos hacían una bonita pareja.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

La jaba y la libreta

0
0
0
s2smodern

Un cubano sin una libreta de abastecimiento en el bolsillo superior izquierdo de su camisa o en el trasero del pantalón no es un verdadero cubano. Creo que cuando llegue el día en que no tenga que llevar más nunca ninguna de esas dos cosas a ningún lugar se sentirá extraño. Quizá a algún historiador se le ocurra dentro de cien años clavetearlos en el escudo nacional, al pie de la bandera. Formarán parte de nuestra enseña nacional.

Y el ejemplo más claro y cercano acerca de lo que les comentaba soy yo mismo.

Recuerdo que llegué a España hace casi seis años y medio y la primera vez me sentí extraño entrando a un supermercado con las “manos vacías“, sin libreta de abastecimiento en el bolsillo y sin jaba en las manos.

En Cuba teníamos colgadas detrás de la puerta de la cocina varias jabas: de saco, de tela y de nailon. Para ir al Puesto (de viandas), usábamos una de saco de yute, inmensa, porque había que estar preparados por si el puestero nos vendía algo extra, untándole ( dándole una “propina“): plátanos, boniatos, papa, tomates, etc. Porque comprábamos por cantidades industriales. Cuando la indulgencia y el afán de hacerse con un dinerito extra del puestero nos permitía llenar la jaba.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

Cementerios poco conocidos de La Habana

0
0
0
s2smodern

Cuando se habla de cementerios habaneros solamente nos viene a la mente uno, sólo uno, el archiconocidísimo: Cristóbal Colón. Ignoramos que nuestra ciudad contó y aún cuenta con una enorme cantidad de últimas moradas.

Iré desgranando algunas anécdotas interesantes de la historia de nuestro país, hechos que no por ser insólitos o poco comunes, resultan tediosos. Y forman parte de nuestro acervo cultural: El Cerro tuvo su pequeño cementerio, edificado en la que actualmente conocemos como calle Sarabia y el primer sepultado en aquellos predios fue un esclavo lucumí, Apolonio.

Este camposanto fue inaugurado un 21 de septiembre del año 1817. Eran terrenos cenagosos y las autoridades de la Isla se vieron obligadas a partir de 1860 a suspender las inhumaciones, exactamente el 20 de agosto de ese año. Los cadáveres emergían de la tierra espontáneamente a la menor inundación de la zona con los torrenciales aguaceros.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

El médico de familia

0
0
0
s2smodern

A fines del año 1983, noviembre, para ser más exactos, escogieron a diez médicos en Cuba con sus respectivas enfermeras y les pusieron en el barrio de Lawton; nacía el “Plan del Médico de las 120 familias” Fue en una reunión relámpago con el Comandante. El 4 de enero de 1984 estaban ubicados en sus casitas: consultorio, primera planta, la segunda era la casa del médico y la tercera la de la enfermera, con porche la casita, y allí, aparcado, un polaquito( diminuto automóvil importado de Polonia, marca Polski). Curioso paralelismo con el Volkswagen ( el auto del pueblo, que propugnara Hitler), ¿ no creen? Así nació el médico de la familia en Cuba, con un estímulo material, no espiritual.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern

Enemigo publico, ¿número uno?

0
0
0
s2smodern

Me detuvieron una tarde. Cuando salía del trabajo. No puedo precisar el tiempo que llevo encerrado. Tal vez sean solamente unas semanas. A mi me parecen años. La habitación en que me encuentro tiene un mobiliario muy austero: una litera (con dos camas), un lavamanos con un grifo y en un rincón, muy cerca de la pared un agujero en el suelo. Allí orino y defeco. Utilizo para dormir la cama de arriba. Con la cantidad de ratones y cucarachas no me arriesgo con la de abajo. Aún tengo el lujo de elegir la de arriba, estoy solo en este lugar. Como no tengo papel ni lápiz me invento historias para pasar el tiempo. Creo que todos los presos hacen lo mismo. Al menos eso he leído. No tenía ninguna experiencia al respecto, hasta ahora. También medito muchísimo sobre mi situación. Esto no tiene pies ni cabeza. ¿Por qué a mí? Mi vida era simple. Llena de cotidianeidad. Tengo cincuenta y nueve años. Nunca me he casado. Por una cosa u otra siempre lo pospuse. La enfermedad de papá. Después mi madre con sus achaques. Nada. Que dejé de vivir para atenderlos a ellos. Además, mi magro salario de bibliotecario no alcanzaba para mucho. Mi prima emigró a Estados Unidos con su marido y entonces la situación en casa mejoró un poco, porque mandaba unos pocos dólares de vez en cuando. No mucho.

Continuar leyendo

0
0
0
s2smodern
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4