El Sepulturero Cubano

El Arca de Osvaldo

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Suelo navegar por Internet buscando noticias curiosas. Cosas fuera de lo común. Hay días en que encuentro cosas suculentas.

Un relato, una crónica o un cuento pueden surgir, y de hecho surgen, muchas veces, leyendo un periódico, mirando la tele, navegando por Internet o simplemente hojeando un libro. No es ningún secreto. Más de una buena obra literaria ha sido creada a partir de uno de estos elementos.

Bueno, la cuestión es que hoy he encontrado algo que para mi o para cualquier cubano, resulta un hecho curiosísimo y que hace volar mi imaginación. Me explico:

En Holanda vive un contratista, Johan Huibers, natural de las Países Bajos, para más señas, que tiene 47 años y está construyendo una réplica del Arca de Noé. Sí, esa en la que el Patriarca metió unos cuantos animales para salvarlos del Diluvio. Es un barquito con 70 metros de eslora, trece y pico de alto y nueve y medio de ancho.

El hombre envió a por cedro americano y pino noruego, pero desconozco si Noé construyó la suya con esos mismos materiales.

Ahora el barquichuelo está en Shagen, a 45 kilómetros de Ámsterdam. Le ha costado un millón de euros, más o menos, consiguió el dinero arañando créditos bancarios por doquier.

Su hijo de diecisiete años y unos amigos le han echado una mano a Huibers. La botadura estaba prevista para septiembre de este año, o sea, para el mes pasado. Y quiere aparcarla frente a los canales holandeses donde se convertirá en un pequeño parque de atracciones de motivos religiosos. No es para menos. Ya le sacará lo suyo, la entrada no será gratis; los niños pagarán dos euros por su entrada y los adultos tres por la suya..

No llenará el barco con una pareja de cada especie, sino que tiene otras ideas, Huibers. Llevará corderos, conejos, cabras y pollos de una granja próxima. Repartirá folletos y refrescos y piensa que puede contribuir a ser creíble de este modo la historia del Arca. Y luego la noticia se diluye en divagaciones sobre la posibilidad de la existencia de Noé, del Arca, de Dios, del Diluvio y demás … Unos creen, otros no creen. Cada cual es dueño de meter en su mente lo que más convenga a sus intereses.

Ahora bien, dejemos a Johan y a su barca.

Construir un Arca, un Avión — en Madrid vive un hombre que está a punto de terminar una avioneta— , no son cosas difíciles en un país democrático. No si usted cuenta con los materiales que los encuentra o los encarga a cualquier empresa o centro comercial y le dan un crédito en el banco, así de fácil.

Uno se hace un arca, otro un avioncito, otro le da por fabricarse un cohete ( aunque después no vuele), pero se lo construye. A otro le da por edificar un museo, hacerse una casa a su antojo o simplemente sentarse en la esquina y no hacer ninguna de esas cosas, porque se cansó de la vida mediatizada por el dinero y el comercio y quiere convertirse en mendigo. Por estos lares se ven los extremos. Hay mendigos y vagabundos por voluntad propia. No hablo del pobre por obligación, sino del que elige. Hay un par de ellos, de vagabundos, que hasta se han abierto un blog y piden dinero para porros, cocaína y cervezas. Uno es español y el otro es inglés. Se han hecho famosísimos. Busquen en Internet, no les miento. Ponen en Google: Los vagos Vagabundos y salen estos dos con sus fotos, sus entrevistas en la tele, etc. Son libres, optaron por ese modo de vida. Muy bien.

En Cuba, ¿ qué ocurriría en Cuba? Pues aquello está al otro lado del espejo.

En mi cuadra vivía un negrito pequeño, esquelético y cabizbajo, un día me dijo en la consulta que se iba en pira. No quería vivir más allá. Está bien, le contesté. Y le pregunté cómo iba a irse y me contestó que se haría una balsa con las tablas del cuarto donde vivía la abuela. Dónde vas a meter a tu abuela, le pregunté. Me la llevo socio. La amarro en la popa y se va conmigo. No miento, fue en el barrio de Lawton allá por el noventa y uno, aún estaban penadas las salidas ilegales del país. Y la posesión de dólares también.

Fíjense, el tipo no quería construir un Arca, sino una simple balsa para marcharse. Ahí empezó a desmembrar a la casa de la vieja, el cuartucho, que se inclinaba peligrosamente hacia un lado, como la torre de Pisa. Tanto se inclinaba que la casa de la vieja era conocida en el barrio como la torre de Lawton. Infinidad de barbacoas y recovecos hacían que creciera hacia arriba y se inclinara hacia un lado, por años, toda la familia de Oriente se hacía de un lugar en aquella casa.

El negrito con otros más ( les decían “los muchos”) desclavaban, claveteaban, ataban, arrastraban: tablas, tablones, sogas, gomas de camiones de un taller próximo, etc. Parecían una tribu trasegando el santo día, entrando y saliendo de la casa, por un pasillo lateral. La balsa la construían en la parte trasera de la vivienda en un patio que tenía una cerca alta de zinc.

Alguien de la cuadra, del CDR, dio el chivatazo al Jefe del Sector . Interrupción de la obra. Las explicaciones de que construían una obra arquitectónica de inmenso valor religioso, un templo, no convencieron al militar que obligó al desmantelamiento de todo. Además de que les cayeron unos añitos de cárceles, según la autoridad hasta el último clavo empleado en aquel engendro , pues no tenía una forma definida, era propiedad social. ¡Todos al combinado! Sin excusas ni pretextos.

En Cuba no existen las excusas, los hechos hablan. A veces. Sino son palpables o comprobables se inventan.

¿Hubiese podido Johan, el holandés siendo cubano, construir apaciblemente su Arca en el patio de su casa si viviese en Cuba? No. Y menos eso de llenarla de animalejos, ¡solavaya!

Y pensándolo bien, salieron cómodos los muchachos que construyeron la balsa, si los cogen llenándola de animales hubiera sido una agravante.

Un barco lleno de corderos, vacas y pollos rumbo al Norte, además de ser una agravante, hubiera sido imposible de llevar a cabo. En Cuba lo que más fácil puedes obtener es un par de pollos que te robes de una granja. Noé lo hubiese tenido muy difícil en Cuba, ni Arca, ni animales, sólo Diluvio, eso sí, en el primer ciclón que le sorprendiera en la Isla el agua le llegaría al cuello.

Todo se hace cuesta arriba en la Isla, no hay un respiro. Tienes que andar con mucho cuidado, con pies de plomo. Cualquier cosa es un delito. Y al ciudadano más decente le pueden fabricar un expediente del grosor de los Miserables en un santiamén. Para qué llamarnos a engaño.

La historia no acaba ahí, el negrito cumplió su condena y salió a la calle con los socios, pasó por mi consulta, más empequeñecido que antes de entrar al Combinado, y me dijo con voz cansina: “Docto, no voy a pinchar más..Que mi abuela me mantenga o pediré limosnas en la puerta de los Pasionistas ( una iglesia cercana de aspecto gótico). Me consigo un par de espejuelos oscuros y como estoy hecho talco me hago el ciego …”

Así lo hizo. Eligió ser un mendigo. Descendió al pozo, lanzó su dignidad a un lado y estiró la mano. ¡En mala hora!, a los dos días lo recogieron, el mismo Jefe de Sector, lo empapeló sabroso y en un abrir y cerrar de ojos tenía abierto un expediente de peligrosidad por estafador, vago y lumpen. O se ponía a trabajar y se hacía un ciudadano digno o lo guardaban de nuevo en el Combinado.

Optó por trabajar o hacer que trabajaba, mientras el dueño ( el estado) hacía que le pagaba. Y al atardecer, luego de acabar su función teatral, pues era dependiente en una cafetería que nunca tenía nada que vender, regresaba a su casa, cansado, obstinado y sin dinero. Pensando en qué otra opción le quedaba. Concluyó que ninguna. Y para representar mejor su papel de ciudadano fiel a la Revolución, honesto y trabajador, y quitarse de encima al Gran Hermano, decidió que muy bien podía empezar asistir a los actos que convocaban en la Plaza. Y por cada acto le daban una banderita cubana que agitaba al viento; de esas acumuló muchísimas y como era aficionado a los papalotes le dijo un día a la abuela que se construiría uno grandísimo, de esos que le llaman cometa e iría a empinarlo a la Loma del Burro, entonces la vieja, categórica, sabia, no transigió: “Ni se te ocurra, Osvaldo. Son capaces de pensar que quieres irte montado en esa mierda. No te busques más problemas. Entretente en otra cosa que no llama mucho la atención”

Jueves, 19 de Octubre del 2006

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