El Sepulturero Cubano

Una cubana le escribe a su tía que vive en Miami

Querida tía:

Aprovecho la ocasión de que mañana salen unos amigos para allá y te harán llegar esta carta. Es más rápida que por correo convencional. Gracias por los dólares que mandaste la última vez. Compramos lo más necesario: jabón, pasta dental, detergente, desodorante, y dos o tres cosas más. Te las enumero porque no quiero que vayas a pensar que el dinero se despilfarra. Se coge para lo que más hace falta. Papi quiere que te haga saber que no se le harán a abuela las prótesis dentales, porque para lo que está comiendo no los necesita. Y no es que le falte el apetito, no, eso no, es que hay tan poco para llevarse a la boca que sería un gasto innecesario. Papá siempre ha sido muy práctico, y lleva razón.

El desayuno en casa es muy frugal, una infusión de manzanilla o romerillo; a veces mamá inventa una tizana con caña santa, y lista. El único problema es que esta le baja mucho la presión a la abuela y preferimos que se tome ella una de las otras, o la de romerillo o la de manzanilla. Está bien, no vamos a fajarnos por esos detalles. Le va fenomenal para los problemas de las bronquitis. Y en el almuerzo escapa con un puré de plátano burro. A veces la estriñe un poco, y como no tenemos laxantes, hay que ponerle unos supositorios de sábila. Menos mal que en esta isla hay una buena flora, porque de fauna ni hablar. Tampoco se le van a hacer los espejuelos, idea también de Papi; y te repito que el hombre es un filtrazo. ¿Para qué vamos a gastar el dinerito que con tanto esfuerzo envías en un par de espejuelos para una vieja de casi ochenta años y que se pasa la vida sentada en el sillón de la sala? Es mi abuelita y la quiero con toda el alma, pero el espíritu de ahorro se impone. En la televisión, como bien tú sabes, porque no hace mucho que te fuiste para Miami; no hay nada que ver. Dos canales, y cuando habla "Barba de Truco", es como si hubiera un canal solamente, a los dos los encadenan y no se puede ver ni oír otra cosa que no sean su discurso. Como lo tienen enchufado a mangueras y respiradores artificiales, nos ha dando un chance para descansar, ¡qué menos! Coño, que unas vacaciones audiovisuales no vienen mal. Además, lo repiten durante toda la semana. Es una locura seriada. Súmale a eso, que con los apagones, pasamos el tiempo sumergidos en las tinieblas. Más que apagones, son alumbrones. Todo esto te lo cuento, no para darte dolores de cabeza, sino para que no te preocupes en vano. Nosotros estamos acostumbrados, lo hago porque puede alguien irte con el chisme de que Tina no tiene espejuelos, ni dentadura postiza y no está nada bien que vayas a imaginar que tiramos el dinero por la ventana.

Me alegró mucho saber de que tío pudo comprarse el carro nuevo. Creo que me dijiste que era un Toyota, ¿no?

No sé nada de carros, pero mi marido dice que es una buena marca. Te repito, me alegro. Yo sigo esperando que me den la bicicleta por el hospital. Creo que esta vez me dejan fuera de nuevo por no ser del Partido. Voy a tener que meterme en eso de lo que no hay remedio, sino, corro el riesgo que un día me boten de allí y no me conviene. Estoy esperando por una Misión Internacionalista y ganarme algunos méritos para salir del bajareque éste en que vivimos. Estoy cansada de tanta lucha. Bueno hay que resignarse, o "resingarse", no sé como escribirlo.

Papi fue el que estuvo bastante mal hace poco, él no quiere que tú sepas nada. (No te des por enterada) Le dio un fuerte dolor en un costado con una tos que no se le quitaba con nada, y tuvimos que correr con él en plena madrugada. Imagínate, salimos para la calzada de Diez de Octubre a las cuatro de la mañana y no pasaba un cabrón carro a esa hora. Ni camello, ni motos, ni tractores, ni bicicletas. Nada. Decidimos que Manolo, mi marido, se lo llevara en un triciclo del vecino. ¿Te acuerdas de Leocadio, el que botea por el Capitolio? Bueno, nos prestó el cachivache que tiene para sus trapicheos y en eso llegó al hospital. Mami y yo fuimos caminando. Me dio un miedo del carajo porque casi toda la avenida hasta la Dependiente estaba mal alumbrada, por no decir mal oscurecida, y llegué con mi mamá renqueando porque había metido su delicado pie en un bache de la acera y se le hinchó. Un esguince. Cuando llegamos al hospital ya eran dos los enfermos, mi padre y mi madre.

Lo de Papi parece que era una neumonía, fuma mucho, cuando puede. No pudieron hacerle placas porque las siete que tenían para la guardia estaban agotadas. Mira que insistí, pero nada. El médico lo reconoció bien, le indicó penicilina inyectable, y jarabe de orégano para la tos. Con el jarabe no hubo problemas para conseguirlo, pero la penicilina fue una odisea. En el hospital donde trabajo no había en la farmacia, ni en el almacén. En la cuadra me la resolvió Pancracio, le cambié cinco cajas de cigarros Populares y cuatro tabacos por ocho bulbos del medicamento. El tipo es un bandido porque las tenía guardada de cuando le dio un catarro fuerte. No me fijé mucho en el envase, ni quise. ¿Para qué? A lo mejor estaban vencidas.

Lo importante es que se recuperó completamente. Mami fue la que anduvo un tiempito medio coja. No pudo tomar el antiinflamatorio. Le indicaron Indometacina. Ni en los centros espirituales la encontró, pero Manuela la curandera, le metió unos cuantos paces y no sé si fue sugestión, que a los dos días ya iba a la bodega sin la pata de la mesa del comedor, que usaba de bastón. Así que ya está bien.

Me gustaron mucho las fotos que mandaste. Todo muy bonito. Tremenda casa te compraste. Me imagino todo lo que tendrán que trabajar para terminar de pagarla. La de nosotros está como la dejaste. Tal vez un poco más vieja. Cuando llueve y Mami pone los cacharros para las goteras parece que tenemos a los "Papines" tocando la tumbadora. Te mojas más adentro que afuera. Cuando el aguacero cae de madrugada dormimos todos con las capas puestas. Ya estamos acostumbrados. No sé ni para qué te cuento todas estas cosas ,si tú haces como cuatro años nada más que te fuiste para allá.

Que bien hiciste mi tía en irte para el carajo. Esto cada día se pone más imposible para vivir. En vez de la "Nave de los Locos", es "La Isla del Loco".

De comunicarnos a través de Internet ni pensarlo. Ahora menos que nunca. Está prohibido. En mi hospital hay una computadora solamente y la tiene el director en su despacho. Es más fácil que te encuentres un indio en el Amazonas conectado a la red que a un cubano. Averigua si las palomas mensajeras pueden volar tan lejos como hasta Miami, a lo mejor Papi se embulla y prepara unas cuantas para comunicarnos más rápido. No es bonche mío, te lo digo en serio, averígualo.

No te doy más la lata, que bastante tienes con tus problemas. Me voy a despedir. No te atormentes por lo que te cuento, que la repetición nos ha creado una coraza. Mami te contará otras cosas en su carta.

Un beso grandote de tu sobrina, Carmen.

Martes, 24 de Octubre del 2006

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