Varios autores de poesía

Desaliento

¿Habrá en el lenguaje humano Esas almas tenebrosas
frase bastante elocuente bajo cuya sombra inerte
para expresar eso amargo hay tanta cabeza joven
que se prueba algunas veces? que se dobla y encanece;
Eso fúnebre que pinta tantos ojos que no lloran,
de negros tintes lo verde; pero en cuyo fondo hierven
eso que en los horizontes tristes reverberaciones
haciendo sombra se cierne. que se apagan o se encienden.

Eso que afloja las carnes Helados labios que nunca
y los nervios entumece, frases violentas profieren,
eso que rueda en el alma pero en cuyos dos extremos
como una gota de nieve; forma el disgusto dos pliegues;
eso que enturbia los ojos, corazones que no osaron
eso que arruga la frente, latir mas o menos fuerte,
y hace brotar en los labios pero que sobre sí mismos
flébiles cantos de muerte? se van replegando y mueren.
¡Desaliento! Sí, yo creo Ojos sin luz que no miran
que ésta es la palabra breve cabezas que no se yerguen,
que en pocas modulaciones brazos sin vigor que cuelgan
decir tantas cosas puede mejillas que palidecen...
¡Desaliento! ; bien me acuerdo, ¡Desaliento! Eres Verdugo,
éste es el nombre que tiene pero cobarde y aleve;
eso que pasa gimiendo vas extrayendo la sangre
por los confines del éter; lo mas despacio que puedes
esa mano misteriosa Bajo tu presión horrible
que aún en medio del banquete, todo mi ser se desfallece...
a enterrar sus férreos dedos ¡Desaliento! ¡Si pudieras
en nuestras entrañas viene. matar instantáneamente!

San Cristóbal, 1870

Ursula Céspedes Orellano de Escanaverino

Bayamo-Cuba, 1832-1874 - Ursula Céspedes Orellano de Escanaverino. Poetisa Bayamesa, maestra por excelencia y fundadora de la Academia Santa Ursula.

Nace el 21 de octubre de 1832, en la Hacienda La Soledad, muy cercana a Bayamo. Recibió la primera enseñanza en su propio hogar donde aprendió música y francés.

Hija de Don Manuel Céspedes y Barrero y de Doña Bárbara Orellano. Su padre hombre de excelente posición económica y dueño de grandes extensiones de terreno, aparentemente para la cría de ganado, era el propietario de la “Hacienda de La Soledad”, aunque se debe de mencionar que en la escritura de División de Bienes de Don Manuel, que se firmó en 1883, no se hace mención a dicho nombre y por el contrario a su esposa Doña Bárbara se le adjudica la “Hacienda Potrero Guajacabito” con todas sus estancias, la casa en Bayamo ubicada en la Calle de la Mendoza No. 1, la estancia de “La Cañada en El Dátil”, la “Estancia de Yamagual” y la “Hacienda de Gutiérrez”. El resto de los hijos y los herederos reciben otras propiedades y ganado, pero en ningún caso aparece el nombre de “La Soledad”.

Don Manuel y Doña Bárbara tuvieron muchos hijos, en total nueve, de los cuales el mayor fue José María Céspedes Orellano, destacado Jurisconsulto que escribió varios libros y que nació en el año de 1829. Por esta razón y de acuerdo a las costumbres de la época, significaría que sus padres se habrían casado alrededor de 1827 ó 1828.

Los demás hermanos, sin conocer sus fechas de nacimiento, fueron otros 3 varones, Manuel, Leonardo y Miguel aparentemente todos ellos fallecidos en la Guerra de Independencia y tres mujeres Digna Teresa, Gertrudis y Francisca Dolores, esta última falleció también a temprana edad en la casa que la tatarabuela Bárbara tuvo en Camagüey.

Don Manuel Céspedes y Barrero murió en el mismo año de 1868 en que Carlos Manuel de Céspedes se levantó en armas en el Ingenio “La Demajagua” en Manzanillo, visiblemente afectado por la pérdida de todas sus propiedades que fueron incendiadas y confiscados sus bienes por el gobierno español.

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