Varios autores de poesía

Damisela encantadora

Por tus ojazos negros,
llenos de amor.
Por tu boquita roja,
que es una flor.
Por tu cuerpo de palmera,
lindo y gentil,
se muere mi corazón.

Si me quisieras,
figurina de abril,
mi vida entera
yo te daría a ti.
Si tus labios rojos
yo pudiera besar,
moriría de amor.

Damisela encatadora,
damisela por ti yo muero.
Si me miras, si me besas,
damisela serás mi amor.

Cuando a mí los galanes,
sin distinción,
me dedican requiebros
con gran pasión,
con mi aire de princesa,
bello y juncal,
les destrozo el corazón.

Si yo te diera
mis caricias de amor,
tu vida entera
se abrasará de ardor,
y mis labios rojos
tú pudieras besar
sabrías qué es amor.

Ernesto Lecuona

(La Habana, 1896-Santa Cruz de Tenerife, España, 1963) Compositor y pianista cubano. Excelente pianista, dedicó la mayor parte de su creatividad musical a este instrumento, con obras en las que explotaba, de manera imaginativa y original, los ritmos y las melodías caribeños. Nacido en el seno de una familia de músicos, sus inicios en la composición fueron muy precoces (escribió su primera canción a los once años). Precisamente han sido sus canciones, más que su música instrumental, las que le han valido el reconocimiento de muchos melómanos. De entre su amplia producción en este campo destacan las tituladas Andalucía, Malagueña, Siempre en mi corazón, La comparsa, El crisantemo, Mariposa y, sobre todo, Siboney, su pieza más recordada. Junto a ellas, merecen citarse también las zarzuelas Rosa la China, María de la O y El cafetal, en las que supo encontrar un estilo propio, independiente de los modelos tradicionales españoles y con ciertos puntos de contacto con la comedia musical estadounidense.

Ernesto Lecuona se dio a conocer como precoz y extraordinario pianista: con sólo diecisiete años se graduó en el Conservatorio Nacional con Medalla de Oro en interpretación. Durante los años siguientes consiguió éxito internacional como intérprete, dando conciertos en La Habana y Nueva York; en esta ciudad comenzó a profundizar en la composición, que se convertiría en su actividad principal. A lo largo de su vida, Lecuona se mantuvo muy activo profesionalmente: actuó en teatros y salas de España, Cuba y Latinoamérica como compositor, pianista y director. Fundó además los grupos Havana Symphony (con Gonzalo Roig), la Lecuona Cuban Boys Band y La Orquesta de La Habana. Durante algunos años, tocó el piano en la discoteca madrileña Long Play, cercana a la Gran Vía. Murió en Santa Cruz de Tenerife, adonde había viajado para conocer la tierra natal de su padre.

Lecuona se dedicó también al cine, componiendo un total de once bandas sonoras para estudios cinematográficos de Hollywood, España y Latinoamérica. En 1942 fue nominado para un Premio de la Academia por la música de la película Always in my heart, una producción de la Warner Brothers. Otra banda sonora para Hollywood fue la de All This and Glamour Too (1938), en la que se interpretan los temas Siboney y WhenYou're in Love. Para la película Under Cuban Skies creó los temas Free Soul (1931), Susana Lenox (1931), Pearl Harbor (se desconoce el año de composición) y The Cross and the Sword (también de fecha desconocida). Películas realizadas fuera de los Estados Unidos para las que el compositor hizo la banda sonora son María de La O (México), Adiós Buenos Aries (Argentina) y La Última (Cuba).

Pero su popularidad procede sobre todo de su talento melódico: llegó a componer un total de 406 magníficas canciones, muchas de las cuales se convirtieron en grandes temas que serían adaptados con arreglos diversos a lo largo de los años, con varias combinaciones vocales e instrumentales, realizadas tanto por Lecuona como por muchos otros músicos. Escribió también operetas, ballet, zarzuelas, revistas y ópera. Son especialmente recordadas por su calidad las zarzuelas ya citadas (María de la O, El cafetal y Rosa la china). Su obra más ambiciosa fue la ópera El Sombrero de Yarey, en la que estuvo trabajando durante varios años y que no llegó a representarse; gran parte de las partituras se perdieron.

Lecuona compuso también más de 176 piezas para piano solo, entre las que se cuentan las seis piezas que componen la Suite Andalucía: Córdoba, Andaluza, Alhambra, Gitanerías, Guadalquivir y Malagueña. Otras obras conocidas son Ante El Escorial, Zambra gitana, Aragonesa, Granada, San Francisco el Grande, Aragón y La habanera. De sus 37 obras para orquesta (que incluyen tres para piano y orquesta) la más famosa es Rapsodia Negra, una fantasía basada en temas de su zarzuela El cafetal. Lecuona raramente orquestaba sus obras, dejando esta labor para amigos y colegas. Muchas de sus piezas para orquesta, como la Rapsodia Negra, son popurrís basados en temas de otras composiciones suyas. A menudo utilizaba el término mosaico para describir su obra.

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