Aunque quiera olvidarte..

Los cuatro mil jinetes del Apocalipsis

Escrito por Ekwe.Publicado en Aunque quiera olvidarte... Imprimir

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A ver, ¿quien sabe de donde sale la tristemente famosa palabra "jinetera" ó "jinetero"?, . Pues de la palabra "jinete". ¿Y quienes eran los jinetes?, pues un grupito de locos que cabalgaba las calles del Vedado y La Habana Vieja contaminándose con el odioso "sistema capitalista" allá por los años 70.

Los "jinetes" fueron los primeros jóvenes rebotaos del sistema, que protestaban de forma amena y vaciladora, allá por los setenta. Recorrían las zonas habaneras frecuentadas por turistas, en busca de contacto con el mundo exterior en una época donde el contacto con extranjeros era considerado falta política y judicial grave, con penas de cárcel bastante duras. Su objetivo era informarse, respirar otra cosa que no fuera marxismo- leninismo, jugar con lo prohibido y de paso tener acceso a unas boberías que no hacían ninguna falta, pero no estaban mal, nada mal. Pero no pedían, negociaban más bien, se ganaban las cosas con dulzura e inteligencia.

Sus peticiones eran diversas pero sobre todo eran libros, revistas, boberías; y todo lo que pudiera ser fuente de información y novedad en el mundo capitalista. Ah y si caía alguna fruta del pecaminoso mundo occidental no se le decía que no, eso nunca, porque entre nosotros, se vacilaba rico y de igual a igual; eran tiempos de "peace and love".

Este movimiento, porque se le puede llamar movimiento jineteril, estaba compuesto en su gran mayoría por jóvenes hombres universitarios, inquietos y rebeldes y se les bautizó con el nombre de "jinetes" porque cabalgaban incansablemente las calles de La Habana en busca de lo prohibido. Al principio todo fue color de rosa, había cultura y sabrosura; pero después llegaron los excedentes, con ellos la represión y por consiguiente se empezó a vender caro el riesgo: apareció en escena ¡la esperanza!, verde que te quiero verde, ya tu sabes, los fulas. Y se jodió la cosa porque tengo amigos que cumplieron muchos años por posesión de divisas, quizás alguno no haya salido del tanque todavía. Por supuesto, yo fui jinete ¡a mucha honra!, y si hay algún luchador por ahí ¡salam alecum!.

Ese día regresé a casa a las tantas, mi madre estaba dormida, se despertó cuando abrí el refrigerador, una sed terrible me agarrotaba la garganta, tomé la botella del agua.

-Mima, ¿que pasa que el agua está caliente?-

-Ay mi hijo que se ha roto el "frigidaire" y el arreglo cuesta por lo menos 500 pesos-

-Pero ¿como se ha roto?, si se arregló hace menos de un mes-

-Los apagones, lo han fastidiado mi´jito y no hay garantía porque lo arregló un particular.

Sin decir nada, salí a la calle, el asfalto se desquitaba del castigo sufrido por el día, escupiendo grados centígrados, pero yo ni siquiera sentía el calor, me dolían demasiado los bolsillos vacíos, el refrigerador roto y la cabeza, extendí un pañuelo en la acera y me senté.

-Que bolá-

-Que bola- levante la vista, era "el Rider"

-¿Que te pasa consorte?, ¿estás berreao?-

-Tengo sed y el agua está hirviendo-

-Yo tengo lague frío en el gao, vamos ambia-

Tiró de mi, me levanté y fui tras de él, la noche olía a café, a café quemado.

-Que bola, Renecito, está rico esto, hay tremendo frescor-

-Nada acere,que metí pa´aire-

-No jodas, eso es varo largo-

-Si asere, pero hace falta, no se lo digas a la gente por ahí-

-Se van a enterar de todas maneras consorte, después tú vas pensar que fui yo el que lo dije-

-Relájate ambieco, que tu sabes que lo digo por decir, tu sabes que yo te llevo si no no te traía aquí-

Quedamos unos segundos mirándonos a la cara, después cada cual dejó vagar la vista por la habitación, cada uno por lo mismo, pero por diferentes razones.

-Asere el T.V. ese tiene buen swimg , ¿tú tienes video también, Renecito?-

-Si..Está rico, si, si, tengo video, ¿quieres ver una película?-

-Si asere-

-¿De que?-

-¿Como que de que?, tu sabes bien que yo no sé de películas, yo no tengo video consorte-

-Relájate consorte, estas agresivo-

-Es que me siento incomodo-

Mis ojos siguieron en silencio la búsqueda de la cinta, lo vi. escoger entre varías, dudar y al final introducir una en el cajetín del video, mientras la imagen hacía como cenizas, volví a preguntar.

-Asere ¿como tu te la arregla para vivir tan bien?- terminó la intriga pero empezó el suspense.

-Ambia tu sabes que eso no se cuenta al menos que sea a mi yunta, pero tu eres un tipo sano, asere hay que aprovechar lo que uno tiene y tratar de buscar lo bueno porque uno también tiene derecho-

- ¿A que te refieres?-

-Consorte te voy a hablar claro, yo me muevo con los turistas en el Vedado, no hago nada malo y escapo y tu puedes hacerlo igual, tu eres un mulato bien parecido y además culto y vas a gustar, seguro que vas a gustar-

-Asere yo no tengo tabla para eso, yo no soy un payaso de turistas, además las blancas no me gustan y otra cosa, yo no soy mulato, soy negro-

-Consorte, usted desde que se ha puesto a leer, toda la historia esa de Malcolm X y el Black Power, está del carajo, deja eso p´al parque brother, aquí lo que hay es que vivir, ven conmigo y veras como se te quita toda la bobería esa que tu tienes-

-No es bobería consorte, son principios, ¿tú no sabes que hay principios?-

- oye bien esto, te lo digo de corazón, la gente con principios vive mal, siempre vive mal, yo no se como lo hacen, pero siempre vive mal, ¿o no?-

-No es delito vivir mal-

-Entonces para que me preguntas que como me las arreglo para vivir bien-

A la mañana siguiente, estaba llamando a la puerta del "Rider", me abrió con cara soñolienta, estirándose.

-Que bola consorte, nos vemos hoy en la puerta del "Floridita", cobeate bien-

-¿A que hora?-

-A las nueve y media, espera un momento- subió a la barbacoa y bajó con una camisa floreada entre las manos- ponte eso.

-Gracias ambia, chao-

-Chao-

Allí estuve en tiempo y forma, ese día pasaba sin estar muy convencido al mundo de los "Jinetes de La Habana", no por moral, tenía sed, sino por miedo, es mejor la sed que la pena de ver sufrir a una madre desde detrás de los barrotes de un calabozo.

Renecito llegó puntual, miró de refilón a ver que tal quedaba su camisa y entramos en el Floridita, fue divertido ver que mientras yo me consumía, Renecito repartía abrazos, apretones de mano y algún que otro billete, nos sentamos en una mesa y pidió dos daiquiris, ¡que rico!, sentirme allí en medio del lujo, paladeando aquel cóctel tan refrescante y unos grados menos que los de la calle, me embelezó de tal manera que me sobresaltó la voz del"Rider".

-Consorte no te duermas que esto se está poniendo bueno-me dijo tocándome el brazo.

En efecto, estaba entrando y tomando asiento, un grupo de chicas, despidiendo glamour y olores diversos, que rico, que perfumes, que niñas.

-Consorte no las mires tanto, se van a asustar-En un abrir y cerrar de ojos, se lanzó al abordaje, averiguo las coordenadas de origen y lanzó un sistemático ataque recorriendo de punta a rabo todo el panorama cultural y económico-político-social de la Italia contemporánea, en italiano chapurreao pero entendible por lo menos para aquella situación, eran italianas las chicas, por supuesto. Sinceramente, me impresionaba, más bien envidiaba la facilidad con la que arrancaba sonrisas múltiples y hasta risas, a aquellas preciosidades.

-¿Verdad Jesús?- me sorprendió.

-¿Eh?-

-Estas sonso consorte, le comentaba a las niñas que aquí hay tal movimiento, que van a tener que cogerse unas vacaciones cuando lleguen a su país, a que si-asentía con la cabeza

-Si, si, ja, ja- contesté

-No pongas esa cara de comemierda- me susurró al oído- las niñas van a pensar que eres mongo.

Así empezó la cosa y poco a poco fui entrando y hasta me empecé a reír y todo, me gustaba una que estaba callada, inaccesible en una esquina, sus ojos llameaban cuando me miraba, no podía decirle nada a no ser que gritara, estábamos sentados en mesas distintas y en ambos polos, hice acopio de valor, me pase un trago sabroso de ron a palo seco y me levanté, no mas hacerlo, se encendió un piloto en los ojos del "Rider", me di. cuenta de que algo andaba mal, de todas formas ya había tomado mi determinación y avance hacía el objetivo.

-Dame la cuenta chévere- oí a mis espaldas.

-¿Como te llamas?-pregunté a la bella itaca

-Anna Lisa-

-¡Nos vamos!- me sonó la alarma.

-Pero como nos vamos a ir ahora- pensé- no seas criminal, esta niña está para mí y la voy a perder si nos vamos.

Se levantó resuelto, me cogió del brazo como a los borrachos y tiró de mi hacía la puerta, mientras se despedía haciendo un gesto gracioso con la mano.

-Chao, chivediamo dopo-

-Chao- le contestaron a coro las doncellas, enseñando sus blancos dientes.

Ya en la calle.

-Consorte pero tu estás loco, ¿porque nos fuimos?-

-Porque nos íbamos a quemar, había un montón de monos de la secreta y tu te pusiste expresivo, la cagaste brother, ese lugar es para controlar y quedar después en un lugar de baile que es donde se cuadra la caja, sin susto-

-¿Por que sin susto?-

-Asere tu estas en babia, tu no sabes que está prohibido hablar con extranjeros y menos ir a su mesa y que los monos están loquitos por encontrar kamikases como tu para justificar su trabajo, despierta consorte que esto es peligroso, si no toda Cuba estaría jineteando- me dijo con una voz en falsete, tensa.

-Desmaya la talla que yo ya conecté para matar esa niñas, les dije que fueran al cabaret Parisien y allí morirán, te lo aseguro, esas niñas están puestas- prosiguió en un tono que me convenció.

Tomamos un taxi, nos fuimos a a cita en el Parisien tan esperada por mí, comenté:

-Me le he pasado bien, consorte, hacía rato que no la pasaba bien, esto es otra onda-

-Yo mejor que tu- al contestarme, llamó mi atención sobre su mano escondida detrás del asiento del chofer, en ella se veía un billete arrugado de color verde, no entendía nada.

Me hizo una señal de espera, mandó al chofer a detenerse, pagó y nos bajamos del taxi en la esquina de 23 y O, pleno Vedado, la rampa estaba en su apogeo.

-Consorte que intriga es la tuya- le pregunte ansioso por enterarme del chisme.

-Coño, que intriga ni que intriga, que le cambié a unos españoles 100 fulas a uno por uno, he hecho tremendo pan, vamos a clavar esto y a vacilar de verdad, te voy a invitar, tu me traes suerte- me respondió mientras me abrazaba efusivamente.

Rodeamos todo el Hotel Nacional por el lado del mar y caminamos unas cuantas calles hasta encontrar un escondrijo en una calle totalmente desierta, allí escondió su arrugado billete, parece que adivinó mi curiosidad y me dijo:

-Si me cogen con esto me meten 4 años de prisión pero vale la pena el riesgo-.dijo con voz sofocada

Comparé riesgo y beneficios y me imaginé que los beneficios eran cuantiosos.

Llegamos al Hotel Nacional, entramos al Parisien, conseguimos una mesa para cuatro personas con veinte pesos oyendo la conversación, nos pedimos una botella de ron y unas coca-colas y nos dispusimos como dos magnates a ver el show, yo no cabía dentro de mí, disfrutaba de esa dulce sensación de estar haciendo algo vedado a mucha gente.

-El día que la gente sepa que todo esto es real, ¡pobre Fidel!- dije.

-Ssshhhhh, cállate consorte, tu estás del carajo, esto está lleno de monos- me dijo poniéndose el índice en los labios.

Cualquiera pensará que La Habana era un zoo en esos tiempos, los "monos" eran los policías en seudo jerga, como diría Fernando Ortiz.

El show fue maravilloso, nuestras amigas ya nos habían localizado y nos hacían gestos coquetos, ¡que felicidad, dios mió!, los tambores y las danzas afrocubanas me embriagaron, ¡que estreno!, pensaba, cuando sonaron los últimos acordes y se cerró el telón, el cabaret se hundió en una semioscuridad erótica y se movilizó el personal, de todas partes surgieron infinidad de negrones, mulatones y blancos, también había blancos, cayendo como leones sobre el grupo de niñas sonrientes y soñadoras, en medio de la confusión corrí temiendo por mi amada.

-Al ataque- dijo Renecito, pero yo ya estaba en la pelea

-A que me la levantan, si porque soy tan comemierda que me la van a levantar-

-Esas niñas nos están esperando, ve con estilo, no te sofoques, que vas a llegar sin aliento.

Y en efecto allí estaban, todas habían salido a bailar excepto nuestras dos simpáticas amigas.

El primer baile me pareció un sueño, el segundo también, allí mismo empezó mi afán por contarle mi historia, mis ilusiones, mis fracasos, mi cultura, de vez en cuando me decía:

-Non capisco niente-

Y yo redoblaba los esfuerzos, hablaba con las manos, con los pies con lo que fuera necesario con tal de llamar su atención. De pronto me pidió permiso para sentarse, muy educadamente y nos sentamos, allí seguí mi trova, incluso le hablé de lo orgulloso que estaba de ser negro y que era un seguidor de Malcom X y todo, de pronto me pidió permiso para ir al servicio.

En mi éxtasis me di cuenta como a la media hora que no venía mi amada y temí por ella, salí en su búsqueda temiendo que le hubiera sucedido algo desagradable, la busqué en servicio, en cada rincón, hasta en la cocina, pero nada, se había esfumado, sentí la mano de Renecito en mi hombro.

-¿A quien buscas, a la niña, mírala allí, en la esquinita?-

No me lo podía creer, detrás de un negrón del cuerpo de baile, con la cabeza en su pecho y totalmente soñadora estaba Anna Lisa, mi Anna Lisa.

-¿Eh consorte pero que tipo mas fresco, tu vas a ver ahora-

"El Raider", me cogió de un brazo y me dijo

-Oye no formes líos que no te saco mas, perdiste a la niña por estar hablando mierda, esas niñas vienen a divertirse no a oír intelectualoides hablar tonterías, vienen a pasársela bien, trabajan un montón y tienen un varo que se lo vienen a gastar vacilando y ese negrón sabe mas que tu lo que ella quiere-

Bajé la cabeza y me senté, estaba jodido y medio borracho, me sentí una mierda, no se cuanto tiempo estuve así, solo se que me sorprendieron las luces del cabaret con la mirada perdida en el techo, miré a mi alrededor, todos o casi todos se besaban, incluida mi Anna Lisa con su negrón que por cierto era del barrio. Salí sin despedirme, en la calle me alcanzó Renecito.

-Lo siento brother, así aprendes para la próxima- me dijo sofocado

Me detuvo y me miró.

-Brother ¿te acuerdas de lo que clavé?, bien hace falta que lo recojas y te lo lleves a casa, escóndelo bien que eso es candela, yo te doy una parte después, es que me voy con esta niña- me dijo extendiéndome un billete de 20 pesos - coge un taxi, págale el doble si es preciso pero no te vayas en guagua con eso, okey.

Jodido, sin niña y con tremenda candela, tomé los 20 pesos y recogí el billete de 100 dólares, lo envolví en una bola de chicle que tenia en la boca y tome un taxi bajo la promesa de pagarle el doble.

Había sido mi primera noche de jineteo, no podía haber sido peor, tuve una terrible pesadilla donde me perseguían los "monos" vestidos de guayabera y yo no podía correr, mis pies se pegaban al asfalto derretido, al final me rodearon y uno de ellos extendió un billete de 100 dólares ante mis ojos, y dijo:

-¿Esto es tuyo, prieto?-

Desperté y de un salto quedé sentado en la cama, el sudor me corría por todas las partes del cuerpo, a los pies de la cama, vi el billete del sueño colgando de los dedos índice y pulgar de la mano derecha de mi madre.

-No quiero verte en la cárcel, mi´jito- dijo con los ojos vidriosos-

-Confía en mí, mima y pídele a elegua que me ayude- le dije dándole un beso- guarda bien el billete, me voy que llego tarde.

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