Aunque quiera olvidarte..

Se acabó el querer

Hacía exactamente cinco años que no veía mis palmas desde el cielo. Desde allá arriba podían ser unas palmas cualesquiera, pero no, eran las mías: la palma real, bella como ella sola

El dolor en los oídos me indicó que comenzaba el aterrizaje y me abroché el cinturón como un autómata. Mi mente estaba ya en tierra con mi gente. El piloto era más malo que el carajo; se puso a hacer una pila de murumacas que le sacaron la veta a to el personal, pero al final el golpe de las ruedas en la pista arrancó suspiros y aplausos. Me paré del asiento casi con el avión andando y como pude recorrí todo el pasillo con cuatro maletas que llevaba encima que parecía que tenían hierro dentro.

Salí al exterior. Recibí un galletazo de calor húmedo, inspiré y me llené los pulmones bien llenaos ¡estaba en Cuba! Bajé como pude y como pude sorteé a la pila de camajanes del aeropuerto que me lo querían quitar todo. Al final lleno de maletas salí a la calle. Allí estaba la comitiva: todo el barrio más el de al lado me estaban esperando. Repartí besos y maletas a diestra y siniestra y al final del todo, con su sonrisa y su rostro apacible y tranquilizador, estaba la pura. ¡La pura! La abracé sin prisas ni aspavientos. Me fundí en ella y me metí por todos sus poros en un intento de que otra vez me volviera a parir.

-Estás gordo- Sólo me dijo eso cuando nos separamos. Las puras son así; lo dicen todo en pocas palabras.

En un Chevrolet del 59 nos fuimos a casa y allí, entre ron y música, volví a disfrutar de mi casa y mi barrio, volví a nacer. Más bien nací: estaba muerto en vida.

Ya tarde, cuando todo el mundo se retiró, me quedé en el sillón balanceándome y se sentó a mi lado. Empezamos a hablar; cinco años dan para mucho y hablamos hasta que el alba penetró por la ventana.

-Mima, me voy a dormir.

-Ta bien m'hijo, tienes que estar cansao.

-Mima ¿qué es de la vida de Joseíto?

-Está bien, yo lo veo poco ¿sabes? Como él tiene su cosa esa de la seguridad y eso, yo no quiero acercarme mucho, no sé.

-Me gustaría verlo, llámalo mañana y dile que estoy aquí.

Me quité la ropa y me acosté en aquella cama que había recibido mis huesos durante años, era un colchón to descojonao pero era mi colchón.

- Mima, dale dinero al nene y que compre comida, cervezas, ron y todo lo que haga falta para hacer una fiesta, que invite a la gente del barrio-

Me dormí placidamente bajo el manto protector de mis muertos que habían venido a verme, no soñé nada.

Me desperté con un estruendo increíble, como el de un bombardeo o algo parecido. Salí al salón en calzoncillos. Y allí estaba el barrio entero, montando tremendo bochinche, con tremenda gritería, la música a to meter, una pila de botellas de rón encima de la mesa, to el mundo tomando cerveza , la plebe despalillando una pierna de jamón; o sea tremendo vacilón. Miré a mi hermano.

- ¡Bienvenido brother!-

Y to el mundo

- Bon bon chie, bon bon chie, bon bon chie chie cha, jesús, jesús, ra, ra, ra- coreó hasta el gato.

- Hermano, te hemos preparado este bonchecito de bienvenida, te queriamos dar la sorpresa, nos daba pena despertarte-

O sea, me habían preparado una fiesta de bienvenida si estar yo, y si no me hubiera despertado ahí me quedaba, lo importante era la intención, así es Cuba y que así sea siempre.

Por supuesto la fiesta duró hasta las tantas y la barabunta aquella, acabó con todo; no se comieron el refrigerador porque había que cocinarlo y no cabía en ningún caldero.

Los tres o cuatro días que siguieron, fueron bonitos: paseos por La Habana , excursiones a la playa, shopineadera expresiva, lo que to el mundo sabe, que les voy a contar.

- Mima, ¿has llamado a Jose Luis?-

- No-

- Mima coño, uno te dice las cosas y como si no te dijera nada- le dije molesto.

- Fui a su casa- me dijo mirándome con cara de madre Joseíto era y seguía siendo a pesar de la distancia mi mejor amigo. Habíamos crecido juntos en la misma calle, habíamos ido siempre a la misma escuela y lo habíamos compartido todo, excepto las mujeres. Era mi yunta, pero mi yunta de verdad. Recuerdo que a la escuela fueron a captar muchachos para la Academia de Aviación y fuimos a hacernos la prueba. Yo no pasé porque tengo un ojo operado, pero él sí. Cuando se enteró dijo que, si yo no entraba, él tampoco. Eso es ser yunta y lo demás es bobería. Juntos fuimos a escuela en el campo y de allí lo captaron para el MININT, para especializarse en criminología. Yo me fui al PRE en el campo.

Del PRE me fui a un tecnológico y me cogió el servicio militar. El siguió su carrera en el MININT y a mi me mandaron a la guerra de Angola como soldado de infantería motorizada. Caí herido en Cabinda y me mandaron a la retaguardia. Allí vi muchas cosas feas. Vi hombres despedazados por la metralla y vi otros hombres despedazados por el descaro. Regresé como un héroe con recibimiento de honor en el barrio y todo y reanudé mi relación con mi yunta. Él y su familia eran muy comunistas; yo ya no, pero lo aparentaba, como casi todo el mundo.

Así seguimos un día de vacilón, otro de bateo, pero yunta al fin. Disfrutábamos de las prebendas que le daban sus galones de teniente en el MININT: carro, casas; la pasábamos bien. Pero yo seguí por otro lado y entré a la universidad; allí me compliqué. Los rezagos de la guerra se unieron a amistades peligrosas y terminé hablando mal del gobierno y jineteando en el Vedado. Nos fuimos distanciando tanto, que todo se jodió un día: me acuerdo como si fuera hoy.

Estaba yo jineteando, con un grupo de amigas y amigos canadienses cuando me levantó la monada. Me llevaron a un cuartito en el Habana Libre, me gavetearon to' y me preguntaron qué hacía. Y cuando les dije que era universitario se formó el zafarrancho. Me hicieron pasar a otro cuarto y, cuando levanté la cabeza. ¡no me lo podía creer! Allí estaba mi yunta con su flamante y verde uniforme con una estrella en cada hombro, mirándome imperturbable. Hizo salir a los demás u me dijo:

-¡¿Tú te has vuelto loco o qué?!

-Mira José. -

-José ni pinga!, ¿tú sabes la vergüenza que vas a hacer pasar a la pura si se entera de esto?

-Déjame explicarte..

-Vete, hazme el favor. Y a mi no me dirijas más la palabra!

Salí sin volver la vista; se había roto el último pedazo de la yunta. Ya éramos totalmente divergentes. Lo demás es largo de contar. El hecho es que al final yo me casé con una española y me fui, no supe más de él.

-Siempre pregunta por ti, me dijo mi madre mientras el sueño me iba ganando.

Esa noche decidí salir solo. Me vestí como un yuma y boté pa' la calle, me cogí un INTUR y desembarqué en la esquina de la L y 23. Subí a las cañitas: nadie. Tenía ganas de ver a mis antiguos compañeros de lucha en el Vedado, tenía hasta ganas de jinetear y to' pa' sentir que vivía, que la poesía que corría por mis venas no se había extinguido, a pesar de la transfusión que me habían hecho los cinco años vividos en Europa.

Bajé al loby del Habana Libre y me metí en una tienda a comprar cigarros. Había una cola tremenda ¡de cubanos!, todos con dólares en mano y se aprestaban a gastarlos. ¡Qué barbaridad!

Esos verdes papelitos con caras de enemigos imperialistas habían llevado a prisión a muchos de mis compatriotas de lucha, y ahora aparecían en manos de cualquier cubano y sin susto ¡qué clase de locura!.

Las rejas de Mazorra debían circunvalar todas las costas cubanas, de San Antonio a Maisí.

-Una caja de Marlboro, por favor.

-Ay, qué fino niño! Se ve que viene de afuera- La tendera me hizo sonreir

-Qué increíble ver a todo el mundo pagando en dólares cuando hay tanta gente presa por usarlos. Es totalmente incomprensible.

-Aquí no hay nada incomprensible, con el comandante no hay casualidad porque es muy inteligente. Él sabe lo que hace.

La sonrisa se me congeló. Salí a la calle. Fui a Las Bulerías, La roca, al Capri, al Nacional, al 21, a la Zorra y el Cuervo, entré a cada uno de los lugares que frecuentaba y nada, ni rastro de nadie conocido, ni rastro de pesos cubanos. Recordé mis momentos felices en los que en todos lugares se podía entrar y consumir con pesos cubanos, incluso restaurantes caros como La torre y el Monseñor.

Terminé comiéndome tristemente un pollo a la barbacoa en el Polinesio. Por lo menos el recuerdo de aquel sabor me decía que estaba en el Vedado, Habana, Cuba.

Por unas niñas que estaban cazándole la pelea a un viejo español me enteré que la cosa estaba en el Palacio de la Salsa y allí me fui.

Tampoco había nadie conocido, pero la cosa estaba buena. Por suerte estaba Adalberto Alvarez y de cierta manera conecté con mi realidad perdida. A la vieja usanza, puse una botella y unas coca-colas, esta vez en dólares, para que las niñas se sentaran y ponerme pa' una. Me puse pa' una, pa' otra y pa' reobra y ni caso.

-Coño, estoy perdiendo facultades!, me dije.

Pero rápido vino la aclaración.

-Niño aquí nadie como muela ya, regalao murió en el 80. Saca el billete y avanza, si no te va a quedar en eso.

Caí anonadado en la silla. Coño, ¡ahora el pepe era yo! Me estaban jineteando ¡Qué vergüenza!

Me fui al baño a verme en el espejo como Dorian Gray. ¡Yo no estaba tan mal!! El negrón todavía alegraba corazones. Volví a la silla y me quedé clavado con la vista baja y vi unos pies lindísimos pararse a mi lado, con sus uñitas perfectamente pintadas.

-Papi, ¿quieres echar un palito? Barato, tú eres cubano ¿no?

A los pies le siguieron unas piernas torneadas y bronceadas made in sol de Cuba, una cinturita de criollita de Wilson y un pecho modesto, pero bonito; enfundado todo en un vestido europeo pero que parecía hecho para las cubanas.

-¿Estás bravo papi? Pareces yuma pero tú eres cubano como las palmas-, me dijo, tomándome del mentón.

Levanté la cabeza, dejándome llevar y vi su cara ¡qué face! Tenía los labios requetejuntos y apreta'os en círculo y una verruguita cerca de la comisura. Las pestañas parecían tener vida propia y los ojos te caían a bofetadas, relampagueando. El pelo negro en punta cayendo exactamente sobre las pestañas del ojo izquierdo a la francesa, le daba el toque final. ¡Qué trigueña!!

-Siéntate, toma algo ¿qué quieres?

-No bebo papi; sólo bebo cuando me enamoro.

-Observé detenidamente su rostro. Se me había colocado en alguna neurona retenida, en la zona del recuerdo y me estaba haciendo cosquillas. Conocerla era imposible: podía ser perfectamente su padre, pero algo había en ella que me inquietaba. Alguna vez mi memoria la había fotografiado.

-¿Has estado alguna vez en España?

-Papi, deja la borrachera ¿tú crees que si voy a España, vuelvo aquí pa' meterme a puta?

Sonreí.

-¿Cuánto cobras?

-60 faos, pero a ti por ser cubano te lo dejo en 40. Trátame bien, tú no eres un yuma, aunque seguro que estás hecho un malahoja como todos los cubanos que se van.

-¿Te acostarías con un temba como yo?

-¿Temba? ¿Cuántos años tienes?

-40

-Te mantienes muy bien. Mi padre tiene los mismos que tú y parece diez años más viejo. Seguro que usas cremitas y esas cosas.

-Seguro que tu padre trabaja duro y tiene un montón de problemas

-Es seguroso.

-No jodas! Y, sabe él.?

-Niño, tú estás loco! Me hace picadillo.

Me quedé en silencio, mirándola. Su carita se iba aclarando en mis neuronas como un retrato robot. El pulso se me estaba acelerando. me interrumpió.

-Oye niño, lo siento, pero ¿quieres singar o no? Casi todos los yumas han partido y me voy a quedar aquí sola en la penumbra de la noche.

-Yo no puedo acostarme contigo.

-Entonces papi, lo siento, voy abajo.

Quédate, tómate unos tragos, come algo, vacila un poco conmigo.

-No papi, yo tengo que comer -esto lo dijo levantándose- good bye

Entonces saqué 50 dólares de la cartera.

-Toma, quédate. Me miró, se sonrio, se sentó.

-Después me los das. No seas tan expresivo que la monada está en todas.

Cogió el dinero directamente y se sentó a gusto, se relajó. Estuvimos hablando hasta que nos dimos cuenta que sólo quedábamos nosotros.

-¿Cómo te llamas?

-Lily

-¿Y tu padre?

-¿Para qué quieres saber cómo se llama mi padre? -frunció el ceño.

-No sé, disculpa, boberías.

De pronto se dibujó en su carita una expresión de temor. Su vista estaba fija en algo que se encontraba a mis espaldas, me di la vuelta.

-No mires tan descara'o coño! Ese jabao de la guayabera rosa es el jefe de los segurosos de aquí y quiere signarme y como no me dejo me tiene circulá.

Me dio por debajo de la mesa su carnet de identidad y se arrimó, pasándome la mano por la cara, y me dijo

-Papi, tú vives aquí, tú eres mi novio, estamos hace una pila. Apréndete mi nombre, mi apellido, mi dirección, rápido papi que el singao ese está al venir aquí.

-Rápidamente abrí el carnet y pasé las páginas.

Nombre: Liliana Echemendía López

Dirección: Estrella # 605 C/ Rayo y Angeles

Nombre del padre: José L.

Nombre de la madre: Emerinda

El corazón me dio un vuelco. La miré y tomé sus manos con fuerza. Su carita ocupó neurona a neurona todo mi cerebro y estalló en mi cabeza el inevitable recuerdo.

"Cualquiera en la Habana tiene un amigo llamado José, que seguro que está alquilando su Chevrolet del 59"

-Pum, pum, pum pum.

Alguien estaba dando mazazos a la puerta de mi casa. Encendí la luz: eran las cuatro de la mañana.

-¿Quién cojones..?

Abrí la puerta con un poco de veta

-Jose Luís consorte, qué bolá contigo? -

Ante la puerta, con losojos desorbitados y hecho un manojo de nervios estaba mi yunta.

-Asere, Emi ha roto aguas y no sé qué hacer.

-Asere, pa'l hospital!- dije mientras me ponía el pantalón.

-Fiera, hace falta que tú lleves el carro, yo no puede asere, estoy en candela. Voy a chocar.

-Tú estás loco! Yo no tengo licencia

-No importa, asere. Yo te cubro si nos paran. Yo soy mono, o ya se te ha olvidao'?

-Ok.

Llegamos al hospital con Emi dando unos gritos de pinga. La metieron pa' dentro y a esperar. Fumamos, nos reímos, nos dimos cuero, nos fajamos hasta que nos hicieron pasar. y allí estaba aquella carita; allí estaba aquella niña que vi yo nacer.

-¿Qué te pasa niño? No te me vaya a desmayar ahora que la cosa está mala.

Me eché de un trago lo que quedaba en la botella de ron y me levanté.

-Vamos.

La tomé de la mano con tremendo swing y salimos andando con decisión. Miré al mono de frente cuando pasé a su lado y miré a todo el mundo diciendo:

-¡Qué!

Nadie osó meterse conmigo. Hay un dicho en Cuba que dice "cuando a un negro se le ponen los ojos rojos, cuidao' con él", y parece que se me pusieron rojos de verdad.

Y en la calle le di 10 dólores y le dije ¡vete!

-Pero papi, ¿no vienes conmigo? Tengo una casita ahí que cobran poco.

¡Vete!

-¿Qué pasa? ¿no te gusto? ¿Vas a pagar por no hacer na'?

-¡Vete!

-Pero papi.

-¡Papi de qué cojones! ¿sabes quién soy yo! repinga ¡¿Sabes quién soy?! Soy Jorge, coño! Jorge ¿te suena? ¿Te suena Jorge el amigo de España de tu padre?

Se puso blanca, la sangre se ausentó totalmente de su rostro.

-Ay mi madre! Ya decía yo que me sonaba tu cara. Si eres igualito al retrato que hay en la sala. No te conocía; estás más gordo.

-¡No te conocía! Que eres una puta cochina y asquerosa que mancha la imagen de su padre puteando por una mierda de dólares pa' comprarse vestiditos y perfumitos en las shopping.

-¿Asquerosa yo?! ¿Cochina yo?! Pero de qué coño estás hablando tú, qué hace una pila de años que no estás aquí y no sabes lo que está pasando? Soy puta, sí, reputísima, y a mucha honra porque con los faos que me saco yo mantengo a mi padre, a mi madre y a mis dos hermanos y, mientras tanto, gracias a eso ¿sabes?, mi padre sigue siendo el mismo comemierda comunista inconsciente que piensa que la mierda de dinero que le pagan puede mantener una casa donde hay de todo, cuando con el dinero que él gana no se pueden comprar ni dos libras de carne en la shopin.

-Se abrazó a mi con los ojos llenos de lágrimas. Yo no lloré. El taxi llegó, la aparté y le dije: vete mañana hablaremos.

-Júrame que no le dirás nada a mi padre-

-Te doy mi palabra-

Llegué a mi casa totalmente descompuesto. Mi madre preguntó:

-qué te pasa?

-Nada me encontré con Lily en el Vedado-

-Sólo me miró y no preguntó nada más-

Al día siguiente temprano en la mañana estaba levantando la aldaba y golpeando la puerta de su casa.

ban, ban, ban.

-¿Quién es?- respondieron desde arriba.

-Soy Jorge-

-Oí los gritos de de alegría de Emerinda y la sentí bajar las escaleras para abrir la puerta.

Nos abrazamos sinceramene. Nos queríamos a pesar de haber pasado tantos años.

-Ven, José te está esperando arriba-

-¿Por qué no ha bajado?-

-Tú sabe cómo es él! -

-Ahí estaba en la sala sentado en un sillón, meciéndose suavemente y mirando despreocupado al televisor, como si yo no hubiera llegado.

Me paré frente a él y lo miré como diciéndole -¿Así me recibes? ¡Soy tu amigo!- Ni se inmutó.

Me dijo -siéntate.

Nos quedamos en silencio, cada uno mirando al vacío. Él miraba un cuadro de Fidel que había colgado en la pared de la sala; yo miraba la fila de hormigas que arrastraban los restos que habían quedado del desayuno.

-¿Cómo estás?- le dije

-Bien-

Otra vez el silencio.

-Aquí nos ves, pobres pero dignos. Tenemos lo necesario y no tenemos porque abandonar nuestro país para ir a buscarlo a ningún lado. Hemos pasado años duros pero aquí me ves. Yo sigo defendiendo mis ideales como un hombre de bien y mi familia sigue íntegra, respondiendo al ejemplo que yo le he dado.

-Y tú qué? Ya veo lo limpio y perfumado que vienes. ¿Traes las fotos de tu carro y tu casa para restregárnoslas por la cara? -

- Jose, deja esa talla fula, he venido a verte, ¿no te basta?, no te quiero restregar por la cara lo que bien que me ha ido fuera ni las cosas que tengo, tengo cosas, todas materiales que no me sirven de mucho porque estoy vacío, la mitad de mi se quedo aquí, por eso regreso a buscar lo mío-

- Déjate de hipocresía, tu te sientes superior, limpito, perfumaito, con ropita yuma y yo aquí remendao y pasando hambre. Pues que sepas que en esta casa no se pasa hambre, alimento a mi familia con mi sudor y no les falta nada y no he tenido que olerle el culo a ningún yuma peste a pata-

Se levantó y fue a pararse de frente al retrato de Fidel, de espaldas a mi.

- Jose consorte tu eres mi amigo, he venido a verte, deja la política, ni tu eres tan comuñanga ni yo tan triunfador, somos dos comemierdas más entre un montón de cubanos que viven un enfrentamiento estúpido-

Se llevó las manos a la cara.

- Jose, dame un abrazo asere-

Se volvió, tenía los ojos vidriosos, le temblaban los labios, casi hacia pucheros. Vino hacia mí y nos dimos un abrazo sin soltar prendas; pero efusivo y con trompones en la espaldas. Nos separamos, mirándonos con intriga, medio acomplejaos, tu sabes como nos reconciliamos los hombres cubanos. Como dijo Ruben Blades, "no hubo curiosos, nadie lloró".

- Siéntate, ¡Emi, tráele a Jorge un poco de rón, del bueno-

Emi entró con una sonrisa con una botella de Havana Club 7 años y dos vasos. El fue a una mini cadena que estaba en un mueblecito, junto a un televisor y un aparato de video.

- Esto lo hemos comprado con los ahorros, Emi es una maga con el dinero, lo multiplica, no se como lo hace- dijo sonriendo y mirándola con cariño.

Yo la miré y capté su mirada cómplice

- Oye esto, a ver si te acuerdas-

Sonó un disco de Son 14 "Quiero ir a Bayamo de noche, a pasear por el parque en un coche. Oooye...", me puse la mano en la oreja y el me trajo un sombrero de guano y me lo puso.¡ja,ja,ja,ja,ja, me gustaba muchisimo imitar a Tiburón. ¿Te acuerdas de aquel día que....?. Almorzamos a lo cubano y se fue la tarde y la botella, hablando de nuestras vidas, nuestras familias. El nudo en el estomago no me abandonó ni un solo instante. Fui al servicio, todo estaba pulcro y limpio, el jabón de manos Suchel, la pasta Colgate, el papel sanitario, adornitos y una fragancia agradable dominando el ambiente.

Llegó la hora de la despedida, me levanté, me saqué 200 dólares que llevaba en el bolsillo y los metí en el bolsillo de su camisa, pa´ que fue aquello. Se levantó hecho una fiera y me devolvió el dinero.

- ¡No me jodas!, sabes,¡no me jodas!-

- Jose, no me entiendas mal, asere dejate de boberas, eso lo he ahorrado para ti-

- Pinga ahorrado, yo no soy ningún mendigo-

- o.k. hermano- cogí el dinero, nos dimos un abrazo y caminé hacia la puerta, no me acompañó. Allí estaba Emi con la palma de la mano hacia arriba, puse en ella el dinero y se la cerré. Las mujeres son mucho mas realistas que los hombres

- Y Lily, ¿Cómo está?-

Me miró de medio lao, como diciendo" dejate de cuentos que tu sabes lo que hay".

Le di un beso y partí, me volví y la vi, con el dedo indice pegado perpendicularmente a sus labios, asentí y seguí caminando. Desde la ventana de miguelito "el trovador", la voz de Silvio Rodriguez, entonaba una canción

"Como agarre al culpable de tanto desastre, lo va a lamentaar, lo va a lamantaar..."

Llegué a la esquina y me detuve.

- ¿Será posible que no se dé cuenta?, ¿estará hecho un descarao que se hace el chivo loco?¿se habrá cubierto para no sufrir?, lo siento, si no lo sabe, lo va a saber ahora- Me dí la vuelta y me encaminé a la casa otra vez. No había dado tres pasos cuando me detuve.

- ¡No puedo hacer eso, he dado mi palabra coño!-

Volví a dar la vuelta, me volví a parar en la esquina, me estaba asfixiando, respiré hondo y....rompí a llorar como un niño.

- Hijo, ¿qué le pasa?, se le ha muerto alguien?- era una viejita envuelta en canas y comiita por el peso de la vida, no de los años.

- Se me ha muerto Cuba, abuela-

- Eres un ángel,¿lo sabes hijo?-

- ¿Por qué?-

- Por tu llanto hijo, ya se acabó el querer- apretó mi hombro y desapareció.

Me arreglé la camisa, pasé el dorso de mi mano por mis ojos, miré a los lejos, había un arcoiris, y seguí pa´ lante. Cuba había logrado en horas lo que no había logrado Europa en 5 largos años... arrancarme una lágrima.

ADVERTENCIA : LOS HECHOS RELATADOS EN ESTA HISTORIA, SON TOTALMENTE FICTICIOS, CUALQUIER COINCIDENCIA CON LA REALIDAD , ES CASUAL.

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