Aunque quiera olvidarte..

Otro cuento cubano

Escrito por Ekwe.Publicado en Aunque quiera olvidarte... Imprimir

28 de septiembre, día de los CDR

Los primeros rayos del amanecer se encontraron con un espectáculo sin igual, la cuadra se engalanaba para celebrar un aniversario más de la creación de los C.D.R. La calle era un hormiguero donde cada cual tenía una misión que formaba parte de una tarea gloriosa: aprovechar el aniversario para formar la cumbancha, así de concientes y revolucionarios eran todos y cada uno de aquellos gloriosos convecinos.

Por doquier pululaban hombres y mujeres, viejos y niños, sin ninguna distinción, haciendo posible que la fiesta fuera inolvidable y quedara en la memoria de todos.

Los hombres, pintaban con cal los conténes de las aceras y las fachadas de los viejos solares, preparaban la pintura mezclando cal y agua en bidones recortados, colocaban banderitas por toda la calle con cuerdas que iban de una fachada a la fachada de enfrente, echaban hielo en los bidones donde más tarde se enfriaría la cerveza, barrían las calles en fin hacían todo lo posible por que la cuadra quedara bonita y la borrachera asegurada.

Las mujeres preparaban los bocaditos de pasta, la ensalada, mezclaban en vacijas grandes, alcohol de 90 º con agua y frutas para hacer ponche; hacían cadenetas con revistas viejas, engalanaban y limpiaban el viejo caserón donde radicaba el Comité. De vez en cuando le metían un cocotazo a los chamacos que le metían el dedo al cake del aniversario, un cake de merengue grande y hermoso que allí estaba desde el día anterior.

Los jóvenes y niños preparaban el Plan de la Calle con sus carreras de sacos, de zancos, de patines, de carriolas, de chivichanas. Se jugaban la pañoleta y la soga, el pón, las cuatro esquinas, la una mi mula, el burro 21.

Mientras se trabajaba, las niñas saltaban la suiza, los niños jugaban al taco, los viejos conversaban mirando a hijos y nietos mientras hacían tareas de apoyo.

Solo había algo en común a todos independiente de la tarea que realizara, todo el mundo tenía el sexo en la cabeza, siempre aprovechando la fiesta para ya tu sabes. El sexo flotaba como un aroma hipnotizante en el aire. Parecía que Ochun se había encaramado en el U-2 que dicen que cruza el cielo de toda la isla todas las noches) y esparcía su polvo singuidinoso para arrebatar a todos los cubanos.

Yo era un miembro activo de los C.D.R. y un gran revolucionario, lo mismo pintaba, que limpiaba el Comité, que ponía banderitas. La vicepresidenta Juana "bollo crazy", no me pregunten el origen del nombrete, vaya usted a saber; me tenía echado el ojo y no paraba de elogiarme.

- Tita, tu hijo es un ejemplo de joven revolucionario, tiene madera- le decía a mi madre mirándome con ojitos.

- Ya lo sé, ya lo sé- le respondía mi madre mirándola de medio lao.

Yo era muy buen muchacho, pero inexperto en amores, hacía rato que meaba dulce pero no había metido el yipi en el fango todavía y el único bollo que había visto era el de mi vecinita que me lo enseñaba a cambio de los platanitos maduros que hacía mi madre.

Cada vez que Juana tenía una oportunidad me apretaba cualquier parte del cuerpo y apretando los dientes me decía.

- Niño, que gran revolucionario eres, que energía, que tesón, que, que..¡ay mi madre!-

- Gracias, gracias- respondía yo, bajando la cabeza con mucha pena.

A las cinco de la tarde, rompió la fiesta. Los tambores salieron y una gran reverberación se adueño de la calle. Empezaron las carreras, caídas, gritos, aplausos. Mientras los niños hacían sus delicias con sus juegos, los mayores guarachaban bailando guaguanco y bebiendo, calentando los motores para la hora de la verdad: la noche.

Y así se fue la tarde y llegó la noche, todo el mundo llegó al Comité bañaito y entalcaito, dispuestos a la gozadera. El presidente apagó las velitas del cake del aniversario, se cortó el cake y se repartieron las cajitas con bocaditos, ensalada, caramelos y un pedacito de cake. Se abrió el tiro de lague y de ponche, se puso la música a tó volumen y se formó la de San Quintín.

A beber se ha dicho, el personal había estado calentándose el día entero, este le tenía ganas a aquella, aquella a aquel y ya tu sabe, se formó el despelote.

- ¿Qué tal papi, un traguito?- sentí las manos de Juana, posándose en mi cintura.

- El no bebe, ¿no ves que es un niño todavía?- mi madre pasándome la mano por la cabeza, miraba a Juana esta vez, belicosa.

- Tita deja ese muchacho que desarrolle, te va a salir raro-

- Él tiene que estudiar, hay tiempo para todo-

- o.k. tita, no te pongas así, tu no vayas a pensar que yo......-

- No Juana, no, tú eres una persona de mucho respeto, yo no le hago caso a las malas lenguas que ponen nombreticos ni na de eso-

- Deja la puyita conmigo tita-

"Deja la ira, déjala que eso no da ná"

Van Van sonaba a to meter, retumbando en las paredes del viejo caserón, desmayó la discusión de la cual yo no me enteraba.

El voltaje subía por segundos. Entre Van Van y la Revé, Adalberto y NG la Banda, el alcohol y los polvos de Ochun; el personal se activó. Empezaron a quitarse los zapatos, las mujeres a remangarse el vestido, Chichita se quería quitar la ropa, Belén con las manos pa´arriba montó un muerto, Anadelia se subió en la mesa de reuniones con tremendo meneo. Angelito tira tiros quería meterle una galleta a la mujer porque meneaba mucho el culo. Caridad bola e churre aprovecho pa tocarle la pinga al presidente, calculen el despelote que hasta Don Rafael, un blanco muy fino que era el médico de la cuadra, se puso a bailar break dance con una canción de la Revé.

"Ay que alboroto", decía Reve

Entre todo aquel despelote, mi madre se me acercó y me dijo.

-Mi´hijo, voy a ver a tu hermano, vamos-

- Mima, me estoy divirtiendo, déjame un ratico, anda-

- Bueno quédate, pero aléjate de Juana-

- o.k., mima, o.k.-

Y en ese momento apareció Adalberto

"A bailar el toca-toca, yo te toco y tu me toca"

Como por arte de magia, me vi de pronto con una mano en la cintura, era Juana, me estremecí, era algo nuevo y me dejé llevar.

Así siguiendo el baile, me fue tocando y le fui tocando, desde la cabeza a los pies.

"Yo te toco y tu me toca, a bailar el toca-toca"

Se me subió la bilirrubina, el instinto se me concentró en donde tenía que concentrarse y la cabilla se me puso en estado crítico, como el acero. Allí llegó la mano de la compañera vicepresidenta y lo que sentí no lo sabe ni el médico chino.

- Niño, ese mandao va a romper la java-Con los labios apretaos, la cabeza ladeada y los ojos recochineaos total, me puso en el Pico Turquino, ¡que locura men!. Mi mano también se inquietó y quiso tocar.

- Niño pórtate bien pa que los reyes te traigan juguetes, tráeme una cerveza anda, está en el tanque debajo de la escalera.-

Tremendo truco, todo el mundo sabe pa que sirve el huequito ese que hay debajo de las escaleras, ese huequito que por cierto siempre está lleno de cables ¡pelaos!

Salí estilo tiempo flecha, matándome por llegar al tanque. Llegué, metí la mano y no me la había congelado todavía, cuando sentí las manos de Juana, recorriendo mi espalda.

- ¿Qué tal papi?-

- Pero....-

- Shhhhhhhssss-

Me cogió de la muñeca y me recostó contra la pared, sacó delicadamente de mi pantalón mi naturaleza viva, viviiiisima y se deleitó vacilándola.

- Ahora voy a hacer un hombre del hijo de Tita, para que sea cada día mejor revolucionario-

Se volvió como que loca, se levantó el vestido, se ladió el blumer y se encaramó encima del inexperto caballo y comenzó a domarlo, suavemente.

No sabía que estaba pasando, ¡pero me gustaba!.

De pronto perdí el equilibrio y me fui de espaldas, traté de agarrarme a cualquier cosa y fui a dar, imagínense, con un cable ¡pelao!, de pinga.

El tarrallazo me sacudió de arriba abajo y me entró tremendo tembleque, me fui del aire.

A todas estas Juana en su gozadera, no se había enterado del fuego, al sentirme temblar con tanta cerebrina.

- ¡Niño, pero ya, si yo no he empezao todavía, ay que mala hoja que tu eres, tu no eres comunista ni na, que flojito!-

Y yo que seguía temblando, pidiendo el agua por señas, me salía espuma por la boca, los ojos en blanco.

- Niño, como te demoras tu viniéndote, que barbaridad-

Se viró

- Cheitooooooooo, ¡ay mi madre!, ¿¡que te pasa!?, ¡ay dios mÍo!¡ay Jesús del gran poder!-

El personal que sintió la gritería y se formó el salpafuera, to el molote se metió debajo de la escalera.

- ¡Pero Juana, que le has hecho, has desgraciao al muchacho, que tu eres la vicepresidenta del Comité!-

- Caballero déjenlo respirar al pobre, Juana tremendo coyurde-

- Juana asesinaaaa- esto fue ya de jodedera, ya tu sabe, la chusma.

- Putaaaaaaaa-, te lo dije- esta era mi madre.

Mi madre cogió de los pelos a Juana y empezó a darle patas y piñazos por toos laos.

- Caballero, que se muere Joseito- advirtió una voz

Yo en candela, con la pelona encima, pero la cabilla no se me bajaba.

- Oye pero tápenle eso

- Pero si no le cabe en el pantalón-

Me pusieron un trapo encima, me levantaron entre varios hombres y pa´ la calle a esperar el primer carro que pasara; no había ambulancias.

Pasó un desgraciao que iba a vacilar, el pobre, y se le echó la molotera encima.

- ¡Tienes que llevarlo a Emergencia, cabrón, sinvergüenza, te vamo a denunciar!

- Pero si yo no he dicho nada- decía el chofer, pensaba que lo iban a linchar

En aquel pobre carro, me metieron a mí y quinientos más, iban hasta mis dos hermanos pequeños, por supuesto mi madre y Juana. Allí mismo se formó, mi madre empezó a darle patas a Juana y esta a defenderse y la gente desapartando. Tremenda pelotera.

-Caballero que acabo de sacar el carrito del taller y me lo han tapizado y to, consideración por favor- rogaba el chofer

- Consideración pinga, esta puta ha matao a mi hijo-

Llegamos a Emergencia, me sacaron, el equipo médico venía que se mataba hacía mi con la camilla, cuando una de las enfermeras resbaló y fue a agarrarse de lo único sobresaliente que había, no se me había bajado la cabilla todavía, ¡tremendo play!.

- Ay pero que lleva ese niño ahí, ¿se ha tragao una mandarria o que?-

A toda mecha me metieron pa´l cuerpo de guardia. Un médico joven cortó el paso de la comitiva y dijo.

- No pueden pasar, lo siento-

Dentro, me hicieron de to, me pusieron una pila e cables, un suero, me hicieron una traqueotomía; pero no se me bajaba.

Las enfermeras se miraban unas a otras con cara de ¡coñó, de pinga el caso!.

- Cambio de turno- la que hablaba era una enfermera que acababa de llegar

- Oye si tu quieres yo sigo, yo no tengo niños ni na, no tengo problemas- esta era la que había tropezado.

La recién llegada se echo a un lado para mirar el panorama

- ¿Pero que tiene ese niño ahí?-

Todos se miraron y se encogieron de hombros.

- No, no que va, este es mi turno, cambio de turno, circulen-

- Niña no te preocupes, yo tengo que hacer horas pa´l televisor, ya tu tienes uno-

- Deja eso, que es mi deber, atender ese muchacho en el estado en que está-

- No te haga la conciente que tu sabe que a ti no te gusta trabajar, ni na de eso-

-Mira niña, no juegues con mis deberes de revolucionaria, que yo si que............-

Y me desmayé.

Sábado, 06 de Agosto del 2005

0
0
0
s2sdefault
powered by social2s