Largando por mi boca, asere

Dos espeleólogos cubanos

Oscar y Raúl, Espeleólogos cubanos, estaban ilusionados en la misión que por su gobierno fueron recomendados para ir al Canadá. En Misión Oficial. Trabajos auspiciados por el gobierno cubano, con lo que ello representaba para sus economías y para sus familias significaba salir del País y poder traer de “todo” a su vuelta para la casa. Y ver de mejorar su situación ellos se hacían cabalas ¡ con lo que gane allí compraré una casa!, decía uno.¡ yo me comparé un caballo!, decía el otro.

Allí permanecieron seis meses el tiempo suficiente para realizar la misión encomendada. Su trabajo fue impecable, quedaron tan contentos que los representantes de su especialidad en el Canadá, les retribuyeron cantidades de dinero aparte de lo establecido con el gobierno de la Isla. También les obsequiaron con un Jeep todo terreno.

Estos se pusieron al habla con los responsables cubanos para ver de poder traerse el vehículo en cuestión y tras arduas conversaciones con contestaciones que más bien eran “dialogo para Besugos” fue negativa la respuesta, teniendo que intervenir la parte que les había echo el ofrecimiento por su labor también ejecutada por los dos cubanos en dicha misión. Recibiendo como respuesta, las tristes argumentaciones de...¡ Más de lo mismo!. ¡ No lo pueden traer, no puede entrar en la Isla!.

Con la pasta que ganaron Oscar se compró una casa y Raúl se permitió el lujo de regalarle a uno de sus hijos un caballo.(Algo es algo dijo un calvo al encontrarse un Peine sin púas)

Al año más o menos, fueron requeridos de nuevo por El Canadá para un nuevo trabajo en su especialidad, el gobierno de la Isla como todo “lo hace tan bien” pensó. Estos son los que dieron la lata la otra vez negándoles el permiso para la salida, enviaron a otros dos Espeleólogos y fue desastroso su trabajo, quejas y más quejas del Canadá.( Lo de más vale malo conocido que bueno por conocer el gobierno cubano no lo asimila)

Conclusión. El gobierno de la revolución no se fió de los dos primeros por si se quedaban en Canadá por los acontecimientos ocurridos y la discutidera del vehículo.

Los dos últimos Espeleólogos que enviaron, hicieron el trabajo mal echo y en ese viaje se quedaron en el trasbordo que hicieron en un país latinoamericano.

MORALEJA. El gobierno de la revolución y sus cabezas pensantes tropiezan siempre con la misma piedra, la de la desconfianza, la de no fiarse de su gente y le salen los tiros por la culata en la mayoría de los casos.(Que con su pan se lo coman)

Lunes, 05 de Septiembre del 2005

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