Largando por mi boca, asere

Por fin tuvo su par de chancletas

Ella acostumbraba a ir guardando poco a poco el dinero que iba a necesitar para comprarse lo que le gustaba como toda joven y presumida que lo es. Aunque su economía era tan precaria que tenía que guardar pesitos con gran esfuerzo, su sueldo en el Hospital no daba para mucho, había otras prioridades como ayudar en la economía familiar etc

Se había encaprichado de unas Chancletas que vio en el escaparte de una tienda donde las compras eran por divisas, costaban 20 Dólares.

Eso a ella no le importaba y empezaba su "maratón" particular de ahorro y mes a mes iba guardando los pesitos que con el paso de los meses harían realidad su capricho.

En ese empeño su mamá colaboraba ya que formaban un equipo ahorrador, la mamá le daba lo que podía, toma 20 pesitos, ¡ ay mima ! ya me falta menos, y a si un mes tras otro.

Ella decía, no importa yo se esperar,¡ pero ese par de Chancletas son para mi!. En la casa el tema que tenía a la familia en jaque era el del par de Chancletas, no había más ná, era "prioridad nacional".

Ella trabajaba en un Hospital de la capital y se desplazaba al trabajo los Lunes y volvía los fines de semana si no tenía guardia.

Ella solía darse una vuelta por la tienda y se quedaba en el escaparate mirando "sus" Chancletas, ya la conocían en la tienda las empleadas al verla decían, miren,¡ ahí está la de las Chancletas otra vez!, la encargada de la tienda cuando la veía le decía.¡ Mija no te preocupes tanto por las Chancletas, por divisas cuestan venderse y hay más!.

Un fin de semana al regreso de su trabajo del hospital en La Habana, después de estar "tirada" en la carretera haciendo botella 4, o 5 horas hasta que llegaba agotada a la casa, como llegaría que se acostaba sin comer de lo rendida que venía.

Su mamá le tenía preparada una grata sorpresa. La dejo descansar, ella aún dormía fruto del cansancio, su mamá como el resto de la familia cuchicheaban en voz baja para no despertarla, el asunto de las Chancletas tenía a toda la familia en vilo, querían ver la cara que pondría cuando las viera y cuando la madre creyó que había descansado lo suficiente la despertó. ¡ Mija mira paquí, tu par de Chancletas ¡.

Ella al ver a su madre con las Chancletas en la mano, armando tremendo alboroto se abrazó a ella y le dijo. ¡Ay mima que bueno!, ¿que tu hiciste?.

Me llamó Sonia la encargada de la tienda diciéndome,¡apúrense! que las Chancletas deseadas habían entrado por vanguardia, iban a subir para otro centro de trabajo, que debía ir rápidamente, las Chancletas por vanguardia las iba a cargar todo el mundo.

Y de esa forma los 20 dólares que costaban las chancletas, se convirtieron en 20 pesitos cubanos. En la casa ese día fue fiesta "nacional" ya había conseguido su objetivo, ella como toda joven coqueta y presumida había logrado tener su par de Chancletas.

Martes, 05 de Julio del 2005

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