Largando por mi boca, asere

Galletícas de chocolate

Por muchas vivencias que yo haya podido tener en la Isla , por muchas anécdotas vistas y por más que os cuente aquello en plan de asombrarte no tiene fin.

Esto que les voy a contar, que a los ojos de cualquier cubano le parecerá de lo más habitual, para cualquier europeo cuanto menos nos llama la atención por como en el presente siglo puede estar ocurriendo a gente también nacida y normal como nos podamos sentir los que visitamos la Isla de Cuba.

La última.

Estaban dos chicas estudiantes de medicina haciendo botella, en viaje de regreso hacia la residencia dormitorio, por ser estas de provincias y les dio botella una señora que iba acompañada de su hija, una niña de unos diez años en el asiento delantero junto a la madre, y llevaba en la mano un paquetíco de galletícas de chocolate y un refresco; Una de las dos jóvenes se le iban los ojos detrás de aquel paquetíco de galletícas de chocolate y más cuando oía a la madre decirle a la hija, ¿ que tu haces, no te vas a comer las galleticas?, ¡mijita llevas una hora con ellas en la mano!.

La Magia que irradiaban las galleticas hacían en ella tenerla en otra galaxia, en ese momento hubiera dado “su reino” por un paquetico de galleticas de chocolate.

Recordó que solo se podían comprar por divisas. Al llegar a su destino, miró en su monedero para buscar el menudo haber si llevaba divisas, en el centro donde se alojaba también había estudiantes extranjeros a estos se les vendía por divisas, más el que había para el consumo nacional, este con pesos; Pasó primero por el que se vendía en pesos cubanos y ¡¡ sorpresa!! Vio que a diez pesitos había paquetícos de galletícas de chocolate, tan ansiadas por ella.

Y se compró un paquetíco con un refresco sus cuarenta centavos en divisas, al cambio le habían solucionado su ansiado capricho.

No solía acudir al comedor del centro, a ella la comida que daban no le hacía mucha gracia, el tufo del pescado impregnado en todo el comedor le producía ganas de vomitar.

Se dispuso a subir al cuarto para darse el festín, era la hora de la cena, sus compañeras de cuarto deberían estar en el comedor.

Ella no sabia que cerraron el mismo porque se había acabado el gas. Cuando al entrar en el cuarto todas sus compañeras le dieron la noticia del suceso del comedor, abriendo los ojos como platos al ver lo que portaba en sus manos, total que como buena cubana y compañera repartió su “cargamento de comida” y se quedó como cuando miraba a la niña en el carro con la mamá, pero en está ocasión con la sensación del deber cumplido, no en vano ella es cubana y que política impera allí eh? , pues está claro la comunista y ella no iba a hacer abstracción de sus deberes de ciudadana como es natural.

¡Todo para el pueblo!.(Incluso las galletícas)

Sábado, 05 de Noviembre del 2005

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