Largando por mi boca, asere

Los Templarios

Últimamente se han descubierto unos manuscritos en los archivos de Sevilla de la época colombina. Donde se demuestra que la Real Orden de Los Caballeros Templarios hicieron incursiones para reclutar adeptos en Cuba.

El Profesor Chivete. Archivero por oposición. Demuestra con su descubrimiento, que la Corona Española influyó en Los Caballeros Templarios para menesteres políticos...

Al parecer el descubrimiento de América, les dio alas para seguir en esa ansia de traerse de allí, todo lo valioso a ese respecto.

Esta orden de los caballeros Templarios al servicio de la Corona Española, sería hoy en día lo equivalente a unos comandos de elite, encomendándosele misiones de alto riesgo.

Si Colón llevó en su viaje para el descubrimiento de América a toda la chusma que se quiso enrolar. Lo que con posteridad se envió con la misión de captar adeptos para la orden de los Templarios. Tampoco fue moco de pavo. Los Parias, también llamados piltrafillas humanas fueron los elegidos. (¡ No quería ir ni dios!)

El rector de los Templarios. Pignolio Poca Cosa. Encomendó al santo varón Templón Pinganilla del Montón. Él encargó de la Corona Española.

Reclutar para dicha orden a todos los que dieran “ la talla”. Había que hacer adeptos. La orden estaba necesitada de nuevos caballeros templarios.

Por lo que al no ponerse el sol en los dominios de España, se envió una expedición al continente americano. Donde el responsable era Templón Pinganilla del Montón. Este caballero comandando dicha expedición, era un ignorante de tomo y lomo. ( No encontraron otro) Era tan ignorante que lo único que desarrollaba su cerebro en el tema Templario, era que él lo asociaba a la templadera.

Él en su ignorancia hizo su código particular. Templón hizo un serio análisis de lo que el entendía por Templarios con la idea de mostrarlo al mandamás de la orden Templaria.( menos mal que no lo hizo) Vean el código que Templón se espolsó.( Viene como anexo al final del relato)

En su obsesión. Creyó que el encargo que se le hizo de buscar templarios eran aquellos que templaran sabroso... ósea que tuvieran una pinga entre 20. o 25 centímetros. Había oído hablar de cómo se la gastan los negros... Por lo que pensó en ir pa´l caribe a reclutar “buenos templarios”.

En la península Ibérica había poco donde escoger, y se tuvo que buscar el encargo en tierras donde el sol y la calma caribeña hacia que sus especimenes estuvieran en plan pinga, mejor dotados que en la vieja Europa.

El bajel zarpó del puerto de Palos, emulando al gran descubridor de América. Y el Templón este, por lo del idioma pensó que sería más fácil su misión en la Isla de Cuba y partió rumbo a la Isla.

Templón al frente de la gran gesta a realizar, siguió el itinerario de las cartas marítimas que el Almirante Colón utilizó en su día.

Y arribó a buen puerto. La Habana. Ya en el puerto, se dirigió a los barrios más populares, en busca de templarios.

A la primera persona que encontró le pregunto...( una negrona)

— Señora, sería tendría usted la amabilidad de indicarme dónde podría encontrar buenos templarios.
La negra miró de arriba abajo al hombrecillo, con cara de pocos amigos:

— ¿Qué tú dices? ¿Templarios por aquí? — preguntó la interpelada con asco.

— Sí, señora. Busco templarios. Buenos templarios.

— ¿Tienes varos?

— ¿Varos? No entiendo, ahora soy yo quien no la comprende, señora.

— Sí, gallego, que si tienes dinero.

Templón Pinganilla se enjugó su ancho rostro con un pañuelo, era mediodía y el sol pegaba fuerte.

— La Corona me ha dado el suficiente para la misión que se me ofrece … Si tengo. — concluyó.

— Ah, entonces no tienes lío, entra a la cuartería y en la primera escalera de caracol que te encuentres a la derecha subes y tocas en el segundo cuarto por esa misma mano, ahí vive Gumersindo, el negro Gume, que es tremedo templario. Sino es él será otro, pero te van a dar pa llevar y pa comer.

— Oh, bendito Dios, ¡qué noticia me ofrece usted! Subo enseguida.

Templón subió dando pequeños saltitos la escalera de caracol y en unos minutos estuvo frente a la puerta indicada. Estaba cerrada y marcada con el número 3. Bonito número, pensó. Es una cifra de suerte. Todo en la naturaleza está asociado con este número, hasta los masones le imprimen una peculiar singularidad. (Templón estaba de un tonteo que paqué)

Tocó con los nudillos de la mano derecha, primero débilmente, luego más fuerte. Cuando pensaba en marcharse abrió la puerta un negro gigantesco, él le llegaba por la cintura a aquel mastodonte, y solo lo cubría como si de un túnica se tratara un trozo de sábana de color indefinido.

— ¿Qué bolá contigo, consorte?— preguntó el negro.

— Señor, es usted un templario— preguntó el blanco foráneo que no levantaba un metro y pico del suelo.

— ¿Yuma? ¿Maricón?— preguntó atribuladamente. Sus ojos se encendieron como lanzallamas, su cerebro actuó como una caja contadora: si clavo a este maricón me busco cien varos.

— No, maricón no soy, templario sí, por eso le busco a usted.

La carcajada rompió el silencio espeso del mediodía a esa hora en el solar.

— Pasa, Brother. Estos ojos ya han visto mucho, la perversión es del carajo. No me asusta nada. La semana pasada me visitó un tipo, un inglés, que quería hacer un trío, que lo clavara a él, a su perro y a su mujer. Un vicioso, ¿ me copias? Y salieron complacidos. Si mengana hago lo que haga falta. Pero pasa, no te quedes ahí en la puerta.

El negro miró a ambos lados del pasillo y al ver que no había nadie, haló hacia el interior, tomándole por los hombros, al extranjero.

El blanco lo observaba con timidez. Retraído.

— Señor, perdone usted, es que no me he traído el pendón pa que vea cual es nuestro lema de los templarios.

— Olvídate, ecobio. Aquí tengo uno bueno, sabroso. Veinticinco centímetros de carne y venas. Mira.

Y se descubrió del todo. En efecto, colgaba de la entrepierna un enorme rabo, como una serpiente gruesa que iba tomando forma y llenándose de sangre. No vio mucho más. Sólo sintió que la habitación giraba, un minúsculo cuarto con dos sillas, una cama y una mesita y que él caía al suelo bocabajo.

— Cuando se despertó el negrón aquel le decía todo sudoroso. ¿ que te parese? Te sirvo como templario?

— ( Ni el autor sabe en ese intering del mareo, que le pasó a Temblón, las malas lenguas dicen que fue ensartado analmente?... pero vaya ustede a saber...)

-Por lo que temblón contestó al negrón. sí, sí. Como usted me puede encontrar más templarios?

Total que a los tres días el negrón aquel le buscó una pila negros creídos que partían pal yuma a templar cobrando fulitas.

Había que ver la negrá que cargó en el barco y con rumbo a la madre patria.

Zarpó el barco.

Los negros to los días borrachos, pues para que no se le amotinaran les metió en la bodega unos cuantos barriles de ron.

Al ver como bebían su nuevos “templarios” Templón decía... Veremos a ver si se acaba el ron en medio del mar. Estos templarios lo que son capaces de liar...

Por las noches veía, bueno más bien distinguía, por la poca luz reinante que sobre la cubierta había. Él intuía que los negros metían la pinga en un agujero que había en un barril en cubierta y les oía con suspiros de placer...

¡ Dale sí, sigue cojone! ¡ Que rico!

Así una y otra noche hasta que hizo la prueba y él probó. Metió su pinguita en el agujero aquel y... ¡Ay mami! Uyy que gustito...

Dentro del barril había un negro y se la estaba mamando a to el que metía la pinga en el agujero...

Le gustó tanto que estuvo las tres noches siguientes yendo al barril aquel a gosarrrr...

Hasta que la cuarta noche al arrimarse al barril dispuesto pa la gosadera... Bruscamente notó como dos enormes negros lo metían al barril tapando la parte superior diciéndole ¡¡ Hoy te tocó a ti compadre!!

Templón gritó aterrado.¡¡ Esto es un error.!!

Contestación de los negros. ¡ Errol! ¡¡ja,ja.ja!!¡ Tendrás que chupal! ¡O tú vas con el barril al agua!

Tras el susto de estar toa la noche haciendo “solos de flauta”. ¡Y de que tamaño, ja,ja,ja!.

Durante la travesía, Templón. Decidió no ir más por las noches al barril de la gosadera. Por lo escarmentado que quedó.

Dentro de lo que cabe. Templón Pinganilla del Montón, estaba contento del cargamento de templarios conseguido. Era tan iluso que ya se veía con que se le concediera algún ducado o titulo suficiente como para vivir mejor a la llegada a España por su gran gesta. Y con los nuevos templarios con esas pingas que darían que hablar. (¡ Él lo sabía por experiencia ja,ja,ja!)

No se tienen noticias de su llegada a la madre patria de Templón y como se lo tomaron los encomendaron aquella misión, si se sabe que Tempón Pinganilla escribió un libro con el siguiente titulo. ¡ Sí lo sé no Vuelvo! Firmado con el seudónimo. El Comemierdas

El lema de los templarios era un Pendón o Estandarte, donde se podía leer en letras hechas con hilo de oro y plata. ¡POR LA TEMPLANZA!

Templón lo cambió. Por ¡LA TEMPLADERA! ( pa él, se ve que to iba de lo mismo)

Anexo.

Del código que el mismo Templón hizo y que pensaba presentar a la real orden de lo Caballeros Templarios.

Y una canción como el himno del Templero.

Templón estaba todo Convencido que daría el golpe.

Y dice así.

Templario. El templador ocasional.
Templaderismo. Acción y afición de templar en el campo.
Templanza. El que templa con tiento, recreándose.
Templadera. Temblor al consumar la templeta.
Templador. El que lo hace a menudo.
Templadorero. El que presume de hacerlo.
Templero. El templador simple, corriente (como su oficio)
Templicista. El pamplinero a la hora de templar.
Templicorto. En el argot templero, eyaculación precoz.
Templete. Diminutivo. De polvete.Ejem. Echar un templete
Templación. La consecuencia del polvo( palo en Cuba) Templista. El que cuenta su polvo a to el mundo. Templonista. El que escribe del tema.
Templonero. El que calienta a la jeva que va a ser templada por otro.
Templonidas. Templador de origen ruso.
Templodopaulos. Templador de origen griego
Templicida. El psicópata que mata templando.
Templofilo. El estudioso de la materia.
Templorador. El que explora lo que va a templar.
Temploración. Acto de orar antes de templar.
Templaría. Deseo o voluntad, de templar en el futuro.
Templosauro. En estudio, aún se desconoce su significado.
Temploceno. Época donde se dan a conocer estos sujetos.
Templomania. Jerga utilizada del tema hoy en Internet.
Templometro. Artefacto de medir pingas templeras.
Templebollometro. Idem del anterior pero pa las jevas.
Templificar. Explicación del asunto en cuestión.
Templificación. Arte de planificar el palito, o polvete.
Templicación. Complicación durante la templadera.
Tenplafugo. El que se fuga tras templar.
Templicina. Fármaco, pa combatir las gonorreas y purgaciones de los templarios.
Templadonador. Templario donante de semen.
Templicia. ciudad de donde datan los templarios.
Templonia. Capital de Templicia
Templesia. El lugar de culto de los templarios.

Y por último Con-Tem-plación. El que contempla el paisaje al templar.

El Tonto-templón este, hasta les hizo una canción a los Templeros.

Miren la letra de la canción.
La canción de los templeros.

Yo no maldigo mi suerte
Porque TEMPLERO nací.
Y aunque me ronde la muerte,
No tengo miedo a morir.
No me da envidia el dinero,
Que de orgullo me llena,
ser el mejor TEMPLERO del mundo entero.
Soy TEMPLERO
Y templé mi corazón
Con pico y barrena.
Soy TEMPLERO
Y con CAÑAS, VINO, TABACO y RON
Me quito las penas.
Soy TEMPLERO,
Porque a mí nada me ESPANTA
Y solo quiero.
TEMPLAR UNA BUENA MULATA.
Compañero, yo soy TEMPLERO.
y quiero Repetirle al mundo entero, que yo,
Yo soy TEMPLERO.!!!

Viernes, 10 de Noviembre del 2006

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