Largando por mi boca, asere

Hilda, una buena vecina

Hilda, es una cubana mulata gorda y tetona, casada con un mulato matemático, tienen dos hijas, es una buena vecina tiene un corazón de Oro, no tiene nada suyo, se desvive por hacerte un favor, es la más popular, simpática y graciosa del barrio habita en un reparto de Pinar del Río, no sabe decir no. -¡Tó lo que me pidan mis vecinas, ahí está Hilda pá lo que haga falta!.

El fin de año pasado, fue a comprar turrón y unas golosinas para las muchachas a una tienda por divisas, en esos días que todos intentan en la medida que pueden “vestir sus mesas” lo mejor posible, por esas fiestas tan entrañables como son las Navidades.

Una vecina le encargó que le trajera unas uvas pasas (pasitas) al mismo tiempo que la servicial Hilda se dirigía a la tienda. --¡Hildita ven acá, tú me ases el favol de traerme unas pasitas ?. ¡ Como nó mi amól, esta bien!.

Cuando la vecina vio llegar pál barrio a Hilda, la cara que traía no era la de la mujer bonachona que le iba a hacer el mandado. Esa que su desparpajo hacía que todo el barrio estuviera pendiente de lo último que se le ocurriera. Hilda siempre ponía la nota simpática en todo, pero en esta ocasión venía con cara de pocos amigos.

¡¡ Mijita ¿qué te pasó vienes toa ripiá!, ¡ traes tó el lomo pelao y la espalda colorá!, ¿que hiciste ?.

¡ Pos ná, que me fajé con toa la gente y pál carajo, ¡la Tienda estaba a revental!. ! No alcancé las mocho de pasas esas!.

Para todos tenia su frase, cuando los fines de semana veía a otra vecina que trabajaba en La Habana y la veía de siete en siete días, su saludo era... ¡ Mijita te cogiste La Habana pá ti sola!, y así para todos tenía sus dimes que te diré.

Ayudaba en la economía familiar con su “invento” como todo cubano/a. Hacía dulce de Coco rallado y casquitos de Guayaba, una vecina que marchaba los Lunes y regresaba los Sábados le resolvía en la capital todo el producto que la buena de Hilda preparaba, también iba a la Coloma a comprar pescado del bueno para venderlo.

Estaba siendo tratada psiquiátricamente, le daban crisis nerviosas le venía de familia, su madre estaba psiquiátrica y a cada rato tenía crisis, por no internarla se dedicó a cuidar de ella, esta enfermedad se le acentúo cuando Hilda tuvo su segunda hija que nació con el síndrome de Daun.

La vida para Hilda, mientras vivió en ese reparto fue tan hostil con ella que los vecinos sentían por ella verdadera admiración, le decían ¡Hilda vete a vender tus cositas que cuidaremos a tu niña!.

A si y todo aún tenía como buena cubana su coquetería, le dio por tomar cantidad de Té para perder peso, se metía al baño constantemente, ella decía ¡ el día que cague lo suficiente ! ¡me quedo en ná!, ¡ mi gordura son gases y más ná!.

Y que en operarse de las tetas se quedaba plana pá que su mulato no se fijara en otras mujeres y no mirara más culítos que el suyo.

Gracias a otra vecina doctora que le quitó la idea de operarse de las tetas, era una fijación que tenía pero no era aconsejable según diagnostico medico.

Su marido todos los meses acostumbraba a ir a La Habana a una reunión de matemáticas, a los dos días la llamó por teléfono.¡ Hilda estoy en Miami !.

¿ Qué tu dices?

¡Síiii, me vine por las vías migratorias de los derechos humanos!.

¡ Vete pá la pinga, tu estás en La Habana !¿ encontraste un culíto mejol?.

¡ Que nó mija, que estoy en Miami!.

Él marido no le había dicho nada de su viaje, lo guardó en secreto quería seguridad no se fiaba ella, lo charlaba tó y tubo que hacer lo posible para salir del país sin despertar sospechas.

Los chamas se merecían una vida mejor y no como la que llevaba él y su esposa Hilda. Por eso lo fue madurando el secreto, hasta que consiguió su objetivo.

Al tiempo el marido la reclamó a ella y a sus hijas.

A Hilda, se le oía decir por el barrio...

¡ De pensal que me tengo que encaramál a un Avión, estoy cagaíta tóa!.

Hoy toda la familia, viven en Miami.

Las vecinas la recuerdan constantemente, cuando alguna de ellas recibe carta de Hilda, como si de un Bando dictado por un Alcalde de la antigüedad se tratara, donde el Alguacil lo leía en las plazas de los pueblos anunciando... ¡Por orden del señor Alcalde se hace saber....

Algo parecido pasa en el Reparto donde Hilda envía sus cartas a sus antiguos vecinos...

¡ Llegó cartica de Hilda!...

Todo el vecindario se reúne para oír las cosas, las ocurrencias que Hilda les cuenta en sus cartas, siempre tiene algo que decirle a tós y a tóas.

Si alguien es nuevo/a en el barrio pregunta, ¿ y esa Hilda quien es?, ¿que armó tremendo alboroto su cartica?...

¡Hilda era una buena vecina que ahora está feliz... se largó pál Yuma!.

Martes, 05 de Julio del 2005

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar