Jinetero,... ¿y qué?

Por El Yoyo

El Yoyo no es rico, al menos en dinero. Las únicas cosas que ha logrado acumular en su vida son amigos y experiencias. En cada uno de los disímiles empleos que he tenido fuera de Cuba he aprendido algo. ¡Coño! ¡No vean cómo se aprende desde un cibercafé, calentado viejas en una línea erótica o de sobrecargo en una línea aérea! Cada uno llenó con creces mis entrañas con historias. Historias que andan dando vueltas por allá dentro y trataré de sacarlas como sea para compartirlas con ustedes.

 

 


MacDonald’s & MacCastro

Ayer tuve un mal sueño. Fue de esas alucinaciones que te joden la noche y al otro día te levantas como si te hubieran dado una mano de palos. Pero esta fue una tanda de palos intelectual. Soñé o mejor dicho desvarié acerca de Cuba en un momento futuro cercano, cuando ya a nadie se le ocurra poner en dudas que “quientúsabes” está tieso y sembrado boca abajo en el reparto Bocarriba.

Soñé con La Habana reconstruida, los odios olvidados, el país avanzando a velocidad vertiginosa, queriendo remontar en breve tiempo la ventaja perdida. La gente me contó que como todo cambio, al principio, fue algo traumático, pero los desórdenes previstos no pasaron de un escándalo aquí y un bofetón allá. La sangre no llegó al río. Lo más difícil fue deshacerse del paternalismo metido en el cerebro durante medio siglo, le costó darse cuenta que su futuro es suyo y que la vida no es abrir la boca para que el estado te ponga en ella premasticado lo que buenamente cree te mereces. Los cubanos comenzaron a organizarse de tal manera que la economía empezó a dar signos de productividad real y no trabajar para metas impuestas por el salvador guía de la nación. A propósito, por más que pregunté la gente en la calle no sabía el nombre del presidente de turno. “Da igual -me dijeron- siempre que nos deje trabajar. El mejor gobernante es el que menos gobierna”.

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Confesión dominical

Como cada domingo me ha despertado el sonido alegre de las campanas de la Iglesia del vecindario.

Religiosamente, el Padre me hace el favor de despertarme a las 10 de la madrugada cada domingo para llamarme a Misa. Confieso que desde que salí de Cuba asisto a misas el sábado en la noche. Entre copas, amigos y unos buenos pasillos le doy seguimiento a mi alma. No estoy en La Habana.

Pero OH! que sorpresa. Hoy me llega un mensaje que me llama a cuidarme el hígado y declara que mi alma está perdida. Y no es el Padre de la Iglesia.

Debo estar todavía bajo los efectos de la misa nocturna. Quizás después de despertarme perciba la verdadera intención de este mensaje.

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The wall

Retomo la línea para hablar de un fenómeno que todos conocimos: Las fiestas, su música y las peripecias que tuvimos que hacer para mantenernos actualizados en cuanto a música se trata en la década de los ochenta. Realmente la tuvimos bastante jodido en el tema de la música (¿en cual no?). No podía ser menos en un país en el que hasta para cagar debes hacerlo según las normas del estado socialista. Pero aún así muchos nos la arreglamos para sacar la cabeza por algún hueco del muro y ver que ocurría un poco más allá, en el mundo exterior. Para eso tuvimos que desarrollar técnicas que vistas desde la distancia y el tiempo pueden hacer llorar o reir a más de uno según el caso. Aunque en honor a la verdad, nosotros la pasamos rosa comparado con los 70 y los 60, pero de eso le tocará hablar a algún “Puro”.

Alguien que partía para USA, me regaló un Long Play (disco de acetato) de Los Beatles cuando sólo tenía 10 años (década de los 70) y a partir de ese momento fui invitado especial en fiestas guiros y descargas en toda La Habana. Salir de casa con ese tesoro era peligrosísimo. La vieja casi ni dormía cuando me veía salir con un papel periódico bajo el brazo, no porque me asaltaran para quitármelo sino porque si la policía me agarraba con ese material subversivo, la hubiera pasado bastante mal. Por eso el dichoso disco viajaba camuflado dentro de la carátula de un Disco de Elena Burque y escoltado a la derecha uno de La Ritmo Oriental y a la izquierda uno de Van Van. A su vez ese disco había entrado al país en el doble fondo de la maleta de un marino hacía una década atrás y sólo había sido oído cinco veces en diez años muy pero que muy bajito para no delatarse con la gente del comité. En esas ocasiones se apretaba la familia junto al tocadiscos en el fondo de la casa mientras en la sala la TV chillaba a todo volumen.

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Mi abuelo Caníbal

National Geographic ha anunciado la realización de un proyecto llamado Genographic. Con él persigue conocer el origen de los movimientos de la raza humana en la tierra desde el principio de los tiempos. Tema interesante ese de saber de donde vinieron nuestros antepasados, si realmente nacieron en París o somos todos inmigrantes venidos de la Etiopía pobre y arruinada. A través de este estudio se puede saber si alguien en nuestra ascendencia tuvo sífilis o se empastó alguna muela. Esta gente le sabe un mundo a eso.

De niño me interesaba saber en qué recóndito lugar de África nació mi abuelo, donde estaba su Quimbo, cuantas negras tenía a su disposición, saber el nombre de su tribu, si eran guerreros o sí sabían escribir. Me ilusionaba que en mi árbol genealógico hubiese un rey de Egipto, que al menos uno hubiera tenido suerte en la familia. Otras veces me perdía en sueños viendo a mis ancestros cazar leones a mano limpia, usando un collar hecho con los cráneos de sus enemigos muertos en batallas sangrientas. Pero de vuelta a la realidad, nunca tuve la posibilidad de saberlo, pues en aquella época cuando aún era niño hace ya una pila de años, tales estudios eran sólo una utopía.

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Yo era cubano

Somos varios matrimonios los que ocupamos esta mesa en la fiesta de fin de año. Hay entre nosotros varios extranjeros, somos un arcoiris de razas, colores y religiones pues trabajamos todos en una empresa que no conoce de fronteras.

- ¿De donde eres? ¿De donde vienes? - Son las preguntas más recurrentes de la noche

- Yo soy chino

- Yo vengo de México

- Yo de España,

- Yo cubano, ella sueca,

- Yo soy mitad argentino, mitad italiano…

- Yo era cubano, ahora soy alemán …

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Tres días

La isla desde la ventanilla del avión es una de las mejores visiones que se puede imaginar. Venir de la oscuridad a la luz, a donde el sol brilla aquí como Dios manda durante todo el año es sólo comparable con la eyaculación. La aeronave ya sobrevuela varadero ¡Las playas! ¡OH, las playas cuanto las he extrañado! Cuba es verde, esa isla es multicolor. Estas lágrimas son porque, quien sabe, pero igual ahí llega La Habana Y hasta suspiramos: La Habana…

El viaje París-Habana es largo, pero vale la pena con tal de pasar tres días en la isla….

- ¿Tres días? ¡¿Tres días dice usted?!

- Anjá, me voy en tres días.

- ¿Visita usted familiares en la isla?

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Los ULTRA-Rápidos

Me sorprende leer que fulanito mandó un par de zapatos caros o que menganito carga otra maleta pa´ celebrarle los 15 a la niña. Yo digo que Cuba no tiene problemas económicos, lo que está es mal administrada. Sólo tienes que darte un paseo frente a la tienda Ultra en la calle Reina y ver operar a los Ultra-rápidos, esos tipos que venden exactamente lo mismo que dentro de la tienda a mitad de precio, sea colchones, ventiladores o condones. ¿Cómo? No me preguntes; tú sabes cómo.

Los ULTRA-Rápidos, como en cualquier tienda del mundo te vende a plazos, hacen rebajas, entregas a domicilio, tienen departamentos de ropa, electrodomésticos, bisutería y hasta pornografía. Esta tienda no cierra nunca, sólo se queda en stand-by. Sí, en stand-by cuando por los alrededores pasa el carro de patrulla. Entonces los Ultra-rápidos ponen pie en polvorosa, se deshacen por un momento, hasta que el patrullero doble por Angeles pa’ bajo.

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El guajiro Erasmo

Conocí a Agnetha por su anuncio en el periódico.

Se busca persona de habla española (preferiblemente cubano o cubana) para intercambio de idiomas.

Es la forma, rápida y barata de aprender un idioma. Se citan dos personas en un café, y hablan un par de horas primero en un idioma, después en el otro y así cerveza por medio de una manera vertiginosa y agradable van entrando nuevos vocablos que enriquecen el idioma a aprender sin tener que estar repitiendo listas de verbos. Tiene este método ventajas colaterales: estas personas interesadas en el mundo latino y especialmente en Cuba se convierten con el tiempo en muy buenos amigos.Lo singular de este anuncio era la preferencia por un cubano o cubana sin importar su sexo, descartaba algún interés sexual, a no ser que fuera Bi, que de todo hay en esta viña del señor.

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La línea azul

Cada oveja con su pareja.
Mi abuela.

Ella llegó sedienta de sexo. Aterrizó en el Iberia que entra a las 10 de la noche y ya a las cuatro de la mañana iba por su quinto orgasmo. En dos semanas hicieron el amor mil veces, en la cama y en la mesa, en la sala y en el baño, en la casa y en la arena de Santa María lo deseaba tanto que cada vez que sus miradas coincidían, ella le saltaba arriba como leona en celo. ¡Puro fuego esa gallega, no se cansaba de decirle Ay mi negro!

Cuando él aterrizó en Barajas, continuó el interrumpido maratón, esta vez en La Cibeles, en los baños de una disco, en el vagón vacío de la línea azul a Fuencarral. Le gustaba verla desnuda, ver sus gruesas pantorrillas, sus curvas de mujer. Se sentía en la gloria con esta gallega fogosa, que puso tanta vida a sus cuarenta y tantos. Los niños no tardaron en llegar. Ellos completarían su felicidad, pero también lo relegaron a segundo plano.

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Somos así

Una de las críticas a los cubanos en la isla es el abuso al pedir marcas, al protestar por recibir un producto de menor calidad a la que esperaban. No niego que esto ocurra, yo mismo lo he visto con mis propios ojos. Pero sostengo que somos cómplices de esta actitud al no hablar claro y decir NO.

Comentaba esto con mi esposa y me dio una respuesta inesperada: Los cubanos son iguales donde quiera, allá y acá: El mes pasado has gastado 120% de tu salario, la mayoría en cosas no programadas o realmente no necesarias.

Los cubanos no amamos el dinero, nos amamos más a nosotros mismos. Da igual cuando nacimos o donde estemos.

Me contaba mi padre, que vivió en la miseria más espantosa, que con la miseria que el gallego de la bodega le pagaba, se compró su traje de Drill 100 y su zapato de dos tonos. Porque para eso trabajaba ¿o no? Mientras el gallego dueño de la bodega seguía usando pantalones de saco de harina.

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Cubanos por el embargo, cubanos por el bloqueo

Dependiendo de si utiliza la palabra embargo o bloqueo se sabe inmediatamente desde qué orilla del estrecho de la Florida habla un cubano. Se puede o no apoyar el embargo, lo que no se puede es ver con buenos ojos el bloqueo. Eso sería como exhortar al verdugo para que apriete más lentamente la soga que llevas en el cuello.

Vamos a ver ¿Cuarenta y tantos años de bloqueo (o embargo) no son suficientes para darse cuenta de su inefectividad? Si según los que favorecen el embargo, Fidel tiene cuentas millonarias en el extranjero, entonces, ¿qué más le da a él si la economía funciona o deja de funcionar o un par de millones más o menos? ¿O sería que el target de esta aberración no era Fidel sino yo el cubano de a pie?

Cuando vivía en la isla y oía exhortaciones a la rebelión por radio Martí y analistas que justificaban el embargo bajo el pretexto de que eso estimularía una insurrección en Cuba llegué a dos importantes conclusiones: La primera es que yo no me voy a levantar por alguien que está a buen resguardo en Miami con la barriga llena, o nos levantamos juntos contra él o te quedas tú allá haciéndote pajas mentales de café con leche en el Versalles y ya veré cómo sobrevivo en La Habana. La segunda aún peor, que esta gente no tiene idea de lo que es Cuba, que ignora que esa lógica extranjera en esta isla no funciona, que esta gente se ha despegado tanto de esta isla que ya un chino tiene más que ver con la tierra que los vio nacer que ellos.

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