Jinetero,... ¿y qué?

Por El Yoyo

El Yoyo no es rico, al menos en dinero. Las únicas cosas que ha logrado acumular en su vida son amigos y experiencias. En cada uno de los disímiles empleos que he tenido fuera de Cuba he aprendido algo. ¡Coño! ¡No vean cómo se aprende desde un cibercafé, calentado viejas en una línea erótica o de sobrecargo en una línea aérea! Cada uno llenó con creces mis entrañas con historias. Historias que andan dando vueltas por allá dentro y trataré de sacarlas como sea para compartirlas con ustedes.

 

 


Adopta a un progre

En estos días he estado dando vueltas por Menéame un portal español que, paradójicamente está creado para promover y facilitar el flujo de noticias e información de todo tipo, pero adolece de una gigantesca desinformación acerca del tema cubano. Claro que no hay que pretender que somos muy importantes o conocidos, pero cuando se habla de Cuba, allí, donde supuestamente vas a buscar información, encuentras las opiniones más desactualizadas y disparatadas que puedas imaginar. Sí, claro hay una guerra mediática sobre Cuba, pero también está presente ese odio visceral europeo hacia todo lo que venga de Estados Unidos. Quizás si nuestro “enemigo” fuera otra potencia fueran más susceptible a nuestra tragedia, pero hasta en eso hemos tenido mala suerte. De allí nos llegó nuestro amigo hYs0 (y algún otro que veo entrar calladito) quien nos ha propuesto un debate interesante y a la vez extenso acerca de la realidad cubana actual. ¿Qué es mito, que es manipulación, donde esta la desinformación?

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Admiradores del sistema cubano

Dado el número creciente de admiradores del sistema cubano en todo el mundo y la ceguera política de aquellos malos cubanos que dentro de su país no alcanzan a ver la gran crisis de valores en que vive el mundo occidental, se me ha ocurrido la solución perfecta para una y otra parte. Propongo crear una agencia internacional de permuta de personas.

Bajo este principio, cambiaríamos cada cubano descontento dentro de la isla (uno a uno) por aquellos que viven en España descontentos por no tener las ventajas de vivir en el Caribe. (No es que discrimine otras nacionalidades, pero así nos quitamos de arriba los problemas del aprendizaje de nuevos idiomas que tan difícil puede ser pasado los 30).

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Che, S.A.

Dice un chiste no sé si cubano: ¿Por qué en Argentina no hay terremotos? - ! Porque ni la tierra se los traga! (Que me perdonen los argentinos pero este chiste no lo inventé yo)

Yo no vengo a hablar ni bien ni mal del Che. No tengo elementos. Además no sería original contar algo sobre él a estas alturas. Tampoco me ha interesado mucho su figura después de gritar cuando era pionero cientos, miles, millones de veces: Seremos como el Ché.

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El solar

En mi no tan larga vida tuve la desdicha de disfrutar largos años de la vida en un solar (chavola). Más de los que un ser humano aguanta. Pero como seguramente sabrá no es un fenómeno aislado o de pronta desaparición. Por el contrario aunque no surgieron con la revolución gozan de buena salud y los cubanos tendremos solares por largo tiempo.

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La florista viene y va...

Todos los días almuerzo con los colegas en una fonda. Ellos miran el fútbol. Yo como buen cubano las rubias… y las trigueñas y las negras y malanga. ¡Es que esta gente no tiene sangre en las venas!

En este censo femenino no se escapa la más insignificante alma femenina, aunque vaya detrás del carrito de la limpieza.

A menudo entra una florista que vuela entre sonrisas de mesa en mesa como una mariposa. Unos buenos 35 años repartidos en una mulata que ya quisieran las flacas rubias de la oficina. Mis colegas ni la miran cuando les acerca sonriente una de sus rosas. Sin embargo yo, hoy me decido a comprarle –Give me one, please. – Have a nice weekend… y que Dios te bendiga ese culo niña!

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El drama del escritor en Cuba

Mientras viví en Cuba fui miembro de varios talleres literarios. Algo así como una pastilla para adormecer las ganas de dedicarte a la literatura de forma seria. Publicar un libro en Cuba es algo así como arar en el mar. Muchos buenos autores, gente con un talento increíble se pierde debido a las trabas y cosas que nada tienen que ver con la literatura. Los obstáculos van desde, no encontrar papel suficiente donde escribir por las noches su novela hasta soportar que supuestos literatos tachen, con lápiz rojo, capítulos enteros de obras para que sean políticamente correctas o dicho de otra manera políticamente aceptables.

He visto ante mis ojos el tristísimo caso de un escritor cubano encabronado, romper en mil pedazos una obra digna del mejor premio internacional. Sólo porque se negó a “mejorar” su manuscrito.

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La música y los jóvenes de mi tiempo

La adolescencia de mi tiempo lo tuvo bastante jodido en el tema de la música. No podía ser menos en un país en el que hasta para cagar debes hacerlo según las normas del estado socialista.

Pero aún así muchos nos la arreglamos para sacar la cabeza de la jaula y ver que ocurría un poco más allá, en el mundo exterior.

Para eso tuvimos que desarrollar técnicas que vistas desde la distancia y el tiempo pueden hacer llorar o reir a más de uno según el caso.

Alguien que partía para USA, me regaló un Long Play (disco de acetato) de Los Beatles cuando sólo tenía 10 años. A partir de ese momento fui invitado especial en fiestas guiros y descargas en toda La Habana, porque el yoyo tenía un disco de “loj Bitle”. Salir de casa con ese tesoro era peligrosísimo. La vieja casi ni dormía cuando me veía salir con un papel periódico bajo el brazo. No porque me asaltaran para quitármelo sino porque si la policía me agarra con ese material subversivo, la hubiera pasado bastante mal. EL dichoso disco viajaba camuflado dentro de la carátula de un Disco de Elena Burque y acompañado de otros de La Ritmo Oriental y Van Van.

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Devuelve lo que no es tuyo

Debido a unos trabajos en un Hotel de Varadero, tuve que llevar a un ingeniero de la industria básica a hacer unas mediciones. A primera vista se veía que e mejores tiempos había sido un negro grande como un escaparate y fuerte como un toro, pero en el momento de esta historia era un cúmulo de huesos. Arrastraba una gran miseria por donde pasaba y se veía a las claras que no había visto un dólar ni en fotografías.

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