Jinetero,... ¿y qué?

La florista viene y va...

Todos los días almuerzo con los colegas en una fonda. Ellos miran el fútbol. Yo como buen cubano las rubias… y las trigueñas y las negras y malanga. ¡Es que esta gente no tiene sangre en las venas!

En este censo femenino no se escapa la más insignificante alma femenina, aunque vaya detrás del carrito de la limpieza.

A menudo entra una florista que vuela entre sonrisas de mesa en mesa como una mariposa. Unos buenos 35 años repartidos en una mulata que ya quisieran las flacas rubias de la oficina. Mis colegas ni la miran cuando les acerca sonriente una de sus rosas. Sin embargo yo, hoy me decido a comprarle –Give me one, please. – Have a nice weekend… y que Dios te bendiga ese culo niña!

Pero por qué será que he pensado que el español es un idioma secreto y extinto.

"La niña" entre sonrisas me contestó – ¡Pues míralo papi que me gusta!

No sabía que decir, si fuera "clarito" me hubiera sonrojado, pero ni eso. Así que la invité a un café.

La "niña" salió de Cuba hace 2 años. Ha hecho de todo, incluido pasar más trabajo que un forro de catre para sobrevivir y mandarles algo de dinero a sus dos hermanas y la madre en La Habana, en el Cerro. Psicóloga en el primer viaje a un congreso decidió no regresar. Ha estado dando tumbos de acá para allá hasta que un amigo se ha casado con ella para regularizar su situación.

Se queja de arrugas prematuras que no veo. Está cansada de esta vida. Esperaba otra cosa fuera.

Trabaja vendiendo flores en los restaurantes y a veces canta en un café brasileño. Se levanta a las 5 de la mañana, va y compra y prepara las flores. A las 2 de la tarde empieza la larga caminata por entre los bares y restaurantes de la orilla del río. 10 horas y quien sabe cuantos kms. Cuando tiene espectáculo esa noche se va directo. Si no, puede irse a descansar para al otro día volver al círculo vicioso.

Para los que piensan que la vida de los cubanos en el exterior es jamón, deberían ver a esta muchacha que me dice que en los momentos más amargos, cuando cree que no da más, piensa en su familia en Cuba que está aún peor… y por eso continúa.

Eso sí, me jura que para Cuba no vuelve aunque la maten. Al menos hasta que no desaparezcan aquellos asesinos que se cargaron su futuro.

Aquí tiene una esperanza por la que luchar… y no es más pobre.

Publicado originalmente en Conexión Cubana el Lunes, 27 de Diciembre del 2004

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