Jinetero,... ¿y qué?

Las malas costumbres

Vivíamos en una burbuja. En un aislamiento único. A pesar de las maravillas de la técnica, en Cuba seguíamos parados en seco. Ni pa’ trás ni pa’ alante…

Pero ¿qué pasa cuando abrimos los ojos, o mejor dicho cuando nos abren los ojos la dura y distinta realidad de los países que nos acogen? Na´ nos adaptamos a las mil maravillas, porque como se dice en Cuba: ¡A lo bueno no hay que acostumbrarse!

Pero no es menos cierto que arrastramos algo que nos retiene en el pasado, en el pasado del que siempre quisimos huir y que ahora hacemos presente mediante costumbres que extrapolamos al nuevo medio… y que a veces son vistas aquí como malas o insanas costumbres traídas de un país bárbaro llamado Cuba. ¿No me creen? Ahí les pongo unos ejemplos:

- Marie vino por primera vez a mi oficina a proponer una asociación de colaboración. Pero si buena era la propuesta de sociedad, más buena estaba Marie. Por poco jodo la cosa cuando, al final de su discurso, le dije: ¡¿Pero quien puede negarse a trabajar contigo con esos ojos tan lindos que tienes?! Marie se puso roja como un tomate y no sabía que hacer. Por muy business woman que fuera la saqué de paso con un piropo que nunca hubiera esperado de alguien que no es trabajador de la construcción. Lo cortés no quita lo valiente. Digo yo.

- En casa tomo el café en un jarrito de aluminio. Quizás sea boberías mías, pero me sabe mejor que en tazas normales de cerámica. Costumbre heredada de mi viejo Güaguero

- Los mangos de aquí son una mierda. Siempre son una mierda, Los buenos mangos se dan en Cuba, por la carretera del Caney saben mejor cuando los tumbamos de la mata lanzándoles otro mango. Ni siquiera una piedra, no: Los mangos que se tumban a “mangazos” saben mejor.

- El agua en estado líquido tiene como máximo 100 grados centígrados. Mantener la cocina al máximo después que esta hierve es sólo gasto de energía pues nunca estará más caliente. Pero aún así no hay cubano que entienda esto, dice mi esposa.

- A pesar de haber abridores supersónicos yo sigo abriendo las latas de leche condensada con un cuchillo, método “escuela al campo”. Le abro dos huecos y soplo por uno para que por el otro salga la leche.

- Los cubanos no se restriegan con una esponja comprada en “The Body Shop”. No, los cubanos son hombre a to´ nosotros nos enjabonamos con el calzoncillo, que después colgamos a secar. Como aprendemos en la escuela al campo. ¡A propósito y aunque no me crean hay países de los más desarrollados en el que cambiarse la ropa interior a diario es un despilfarro!

- Los cubanos no perdemos tiempo en leer las instrucciones para empezar a usar un equipo. ¡Eso es pan comí´o! Y por eso las más de las veces lo descojonamos.

- Cuando nació mi niño me dio mucha tristeza que no viniera ningún “amigo” a casa por considerarlo impropio. Yo lo hubiera celebrado con ron, dominó y bailoteo, pero aquí no me dieron oportunidad.

- En fin que no se me quita la manía de volver la cabeza y quedarme vacilando el camina´o de una bella doncella que me pasa por el lado en la calle. Y no le digo “adios cosa rica” porque puedo ser acusado de acoso sexual.

A pesar de mis costumbres bárbaras, Marie trabaja aún contenta con nosotros y ya no se pone roja cuando le suelto un piropo y diría que hasta le gustan… ¡Abrase visto Puta!

P.D.: Lo mejor viene ahora en los comentarios que vas a dejar… Vamos copártelo o ¿nos vas a hacer creer que no has hecho ningún papelazo en tu nueva tierra? Total esto es anónimo y nadie se va enterar que el animal eres tú.

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