Jinetero,... ¿y qué?

Yo debato, tú debates, nosotros batazos…

Los pequeños actos que se ejecutan son mejores que todos aquellos grandes que se planean.
- George Marshall

En Europa me he acostumbrado a debatir. Sí, porque debatir no es lo mismo que discutir. Acá puedo decir mi opinión de manera civilizada mientras todos me oyen en silencio a que termine de exponer mis ideas. Luego uno tras otros mis interlocutores irán tomando la palabra y expondrán sus puntos de vistas, que pueden ser iguales o diametralmente opuestos a los míos. En resumen, en el debate el objetivo no es convencer al otro de algo, sino hacer pública nuestra posición. Al final todos levantamos las copas o la cerveza según sea el caso y brindamos por la salud de todos y de la pluralidad de pensamiento.

Vi hace un tiempo en la TV de este país al presidente de la república frente a sus electores. Vi a una vieja del público pedir la palabra y ha poner al presidente como un culo, le dijo todo sin alzar la voz, sin una palabra mal dicha: déjate de mentirnos, que los números no mientes. Tú eres el fracaso y la verguenza de este país… . Y ¿podrás creer que el presidente tragaba en seco y clavaba los ojos en el piso, rojo de la verguenza como hace un chiquillo cuando su mamá la reprime? Tal escena sigue siendo para los cubanos una quimera, eso en Cuba no pasa ni en sueños. Pa´ qué explicar lo que pasaría… tú sabes, no vale la pena que te describa la escena. Además en Cuba el presidente nunca se equivoca; la culpa de cualquier cosa siempre la tienen los americanos, que pa´eso son los malos de la película.

Entre cubanos un debate es bien distinto pues cada uno de nosotros lleva un dictador dentro. Las discusiones (no los debates) son una batalla campal para reducir la opinión del contrario (no del interlocutor) e imponer nuestra ilustre verdad para encausar el mundo por el buen camino… y así le va a la isla de Cuba: de mal en peor. Poco importa si el encontronazo se produce en La Habana, Miami o Internet, la cosa puede terminar siempre en malas palabras, descalificativos personales y amistades rotas. Los cubanos no debatimos la idea sino que combatimos a la persona que las porta. Algo así como la versión criolla del refrán: Muerto el perro se acabó la rabia. Recuerdo que, hace muchos años allá en Cuba, la iglesia lanzó una proclama en la que instaba a… pues no sé, nunca llegó a mis manos la proclama, ni siquiera pude saber la extensión y el alcance de dicho documento. Sin embargo la televisión dedicó varios programas a debatir las ideas planteadas por estos agentes al servicio de la CIA y la mafia de Miami. De paso me enteré que el cura que la había escrito tenía fama de maricón y que ese problema de venía de sangre porque el padre había abusado de… Me viene también a la mente una escena en la que un periodista le pregunta a Fidel ¿Por qué no deja salir a la Doctora Hilda Molina? y su respuesta fue ¿Quién te paga a ti? Bueno y qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia. Todos sabemos que a los periodistas les pagan por hacer preguntas… Me quedé sin saber acerca de la jodía doctora.

Recientemente este bloguero se coló en la sede de la Mafia de Miami. Ja, descubrí el escondite de esas víboras que… volvamos a las ideas. El caso es que me he dado la fajada del siglo con esos cagalitrosos que apoyan el bloqueo. ¡Ah singao, así que mientras yo casi moría de hambre en la isla, tú apoyabas el hundimiento de Cuba por hambre, es decir por MI HAMBRE! ¡A eso le llamarás tú intransigencia, yo le llamaba mariconá! Porque como dice la canción: Desde fuera todo se ve más bonito. Y los veo desvariar acerca de la posición vertical que ha llevará a la tiranía al debate… ¿Qué debate señores? ¿Con qué la están ligando hoy? Para que haya un debate debe haber al menos dos partes, esto que tienen ustedes aquí en el Versalles es un monólogo, hablan y se oyen ustedes mismos mientras el mundo fuera sigue su curso, mientras en La Habana siguen las cosas el rumbo preestablecido en el piloto automático de los Castros. Con tal debate tendremos que esperar de seguro medio siglo más. Y de allí me fui con la acusación de comunista, negro y maricón.

Últimamente lo he experimentado con este Blog por el que he sido acusado de jinetero, maricón y machista al mismo tiempo, por ahí anda uno que dice que soy blanco, otro que no soy negro y llegará quien me descubra peruano. No ha faltado quien se siente con un lápiz rojo a perseguir cada falta ortográfica y me tilde de ignorante. Otros previenen al mundo de lo dañino de mis ideas, aconsejan no juntarse con este seudo intelectual o como me han dicho últimamente: Soy el hombre nuevo.

No tenemos remedio. Vivir en democracia no es garantía de nada.

Conclusión: No tengo ni la más remota idea de quien fue el tal Marshall de la cita que pongo al principio de este artículo (¿no la viste? vira pa´tras y léela hazme ese jodío favor… ya), bueno, quizás tú sepas pero yo no. Tampoco tengo ánimos de guglear pa´ enterarme quien es o fue el tal yuma. Lo que importa es lo que dijo, porque lo que importan son las ideas, esto es una batalla de ideas como dice quien tú sabes. El caso es que este, mi blog, es mi pequeño acto y ahí está. Así que a ustedes que todavía me leen (como dirían mis detractores, a pesar de que las estadísticas y las visitas van en aumento) y que aceptan esto como lo que es: Un blog de Cuba y para los cubanos, piensen como piensen y tengan el color que tengan; sírvanse de seguir revolviendo entre mis páginas y saquen como siempre, sus propias conclusiones.

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