Jinetero,... ¿y qué?

Libertad de expresión

Escrito por El Yoyo.Publicado en Jinetero,... ¿y qué? Imprimir

¿Qué es la libertad de expresión?

Perdónenme sí. Yo estoy preguntando qué es la libertad de expresión y espero que sean comprensivos conmigo. Es que yo nací y he vivido dos terceras partes de mi vida bajo una dictadura donde las cosas increíblemente son más simples. Cero opinión, cero comentario, cero libertad. Así pues las cosas fluyen de forma inequívoca, unos piensan y los demás aprueban y aplauden. Punto. Por eso, una vez en el mundo exterior, en el mundo de las libertades personales la cosa se me complica y me hago un lío con eso de la libertad de expresión que a veces confundo con falta de tacto, con entrometimiento y hasta falta de educación y respeto.

¿Tenemos derecho a decir todo lo que pensamos? Sí, definitivamente sí.

Pero, ¿podemos obligar a otros a oír nuestra opinión? No.

¿Están obligados todos a oír nuestra opinión? No, definitivamente no.

¿Cuantas veces hemos visto opiniones lanzadas sin el menor recato y que por demás nadie ha pedido? Por ese camino sólo llegamos a la barbarie, porque en Cuba se puede ser todo menos pesado. Y este tipo de opiniones sólo traen consigo la contesta clásica de ¿y a ti quien te preguntó? o más fuerte aún ¿Y a ti qué te importa?

He publicado ya unos cuantos post en Internet. El hecho de que este medio no reconozca fronteras puede traer equívocos en dependencia de si quien lee vive en Barcelona, Buenos Aires o La Habana. Hoy, sólo por no quedarse callada una señora me ha dejado esta maravilla de comentario:

Me abstengo de opinar, cuando tenga una opinión conformada te la daré.
Y lo de pedir comentarios para ayudar a un artista cubano… no entiendo qué relación hay entre ayudar a un artista y comentar un post
saludos

¿Y no es eso ya una opinión? Ella dice no entender la frase “coopera con el artista cubano” ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Claro, ella es española y no está obligada a saberlo… como yo tampoco estoy obligado a explicársela. Es evidente que si entras en un Blog cubano, que habla sobre un tema cubano, te saldrán al paso frases que puedes desconocer. Es como si yo que soy cubano fuera a un show humorístico en Madrid y me quejara a voz en cuello: ¡Yo no veo la relación entre echar un polvo y una mujer! ¡Claro macho, estás en Madrid o serás gilipollas!

Y qué me dicen de esta otra joya:

…Pero te diré algo más, al parecer tienes cierto grado de cultura, donde está esa cultura con un vocabulario tan espantoso. Creo que los valores humanos están perdidos por todas partes pero hay lugares que se encarecen más como es la Perla del Caribe.Ten presente siempre hacer el bien y no la maldad porque con la misma moneda te pagan. Te deseo suerte y que todo lo pasado te sirva de ejemplo para cambiar de vida y vocabulario…

Hay una tendencia bastante marcada a leer Blogs pensando que el autor es protagonista de todo lo que escribe. Eso me preocupa pues en este momento escribo la historia de un hombre aquejado de Cáncer en fase terminal. ¿Me iré a morir ya?

Pero peor aún, esta buena señora llama espantoso al lenguaje usado en Cuba. El idioma castellano (o español) es hablado en 19 países más la comunidad hispanohablante de USA que por su magnitud puede ser considerada otro país. ¿Cuál es el castellano bien hablado? ¿Porteño, mexicano, andaluz, pinareño, el de un boricua en Nueva York? ¿Por qué no aceptar que toda esta gama de gente lejos de empobrecer, enriquece nuestro lenguaje? Si todos los hispanos hablantes usáramos la Zeta y nos llamáramos Manolo; como las buenas costumbres de esta señora mandan, este mundo sería aburridísimo.

Volviendo a la libertad de expresión. Ir martillando a la gente con nuestra opinión no es sinónimo de libertad sino de anarquía. Escudarnos tras nuestro supuesto derecho a la libertad para minimizar la libertad de otros es un muy mal uso de la libertad. Mejor reservar nuestra opinión para cuando nos la pidan, para cuando sea útil en vez de ir machacando a los otros con opiniones que no nos han pedido, siendo descorteces y corriendo el riesgo de hacer ridículo.

Y sobre todo evitarnos un par de hostias como dirían en Madrid o dicho en el más legítimo cubano: que nos manden pa´ la pinga.

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