Jinetero,... ¿y qué?

Esto le Zumba

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Desde que he descubierto Internet me deleito leyendo historias aquí y allá. No sólo porque es más barato que los libros, sino porque también me mantienen más al tanto de la actualidad de los cubanos de la de la isla y los de allende los mares. Otra cosa son los foros, esos lugares que me trasladan a La esquina caliente de 23 y 12 junto a la cafetería La pelota o la Peña del Parque Central de La Habana donde llegué a ser asiduo visitante y donde muchas veces quedé afónico por defender a grito pelao a los industriales. He llegado a leer la historia de un gallego que dice haber encontrado nada menos que a Tyra Banks en la barra del Habana Libre… Pobre gallego :-)

Tantas historias y vueltas cibernéticas me han recordado a un autor cubano de la cotidianidad, uno de los grandes olvidados, el Ñico Saquito de las letras cubanas. Me refiero a Hector Zumbado a quien vi muchas veces vagando por el vedado. Nunca nos dirigimos la palabra, era yo bastante joven y él andaba casi siempre volao como una cafetera, con más alcohol dentro que una refinería; haciendo honor a una de sus frases antológicas: Marineros somos y en el BAR andamos. Esta lo define mejor que ninguna.

Por los años 80, cuando la palabra Internet no habia tropezado con la isla de Cuba, compraba yo la Revista Opina sólo para ver que nos traía Hector Zumbado en su columna y lo mismo me cagaba de la risa que me ponía a llorar. Porque lo de Zumbado le zumba. Tanto que de aquella columna salieron varios Best-Sellers cubanos: “Esto le Zumba”, “Limonada” y otros que desaparecían a la hora de haber sidos sacados a la venta.

Pero la década de los 90 en Cuba es como un gran hueco negro en el tiempo que no creyó en autores, ni best-sellers y engulló la vida de los cubanos. Lo ví muchas más veces mucho más borracho que de costumbre. Un amigo común me dijo que la habían dado una golpiza para quitarle la bicicleta, pero en La Habana se comentaba que lo habian mandado a matar porque escribió algo que no le gustó a alguien de arriba, de muy arriba. No sé, eso lo dijo sólo radio bemba. Hoy no sé si vive en Cuba o también el viejo se largó pa´l carajo de la isla.

Volviendo a Internet, hoy leo acerca de paises encantados y río a mandíbula batiente con las extrañas y kilométricas reflexiones de uno ahí, que desde su lecho de muerte tiene aún fuerzas para escribirlas. Acabada la lectura me ha vendido a la mente una de las más bellas historias escritas por H. Zumbado; la de aquel hombre al que se le ocurrió enlatar el sol que nos sobrabay venderlo. ¡Buenísima idea en un país donde ló único que sobra es sol, el de la acera de los bobos! Sin embargo, los funcionarios se encargaron de aniquilarle las esperanzas y lo tomaron por loco. Esa ha sido la historia del pueblo de Cuba, un pueblo al que le han aplastado las esperanzas, las inventivas e inculcado el miedo a su propia responsabilidad y que cansado, al igual que aquel hombre de la historia de Zumbado le dará pronto una patada a la lata y de esta ¡Oh! comenzará a amanecer.

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