Jinetero,... ¿y qué?

El capitalismo es una mierda

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En Cuba no era muy dado a eso de los deportes, pero no me dolían ni los callos. Bueno, fui campeón de Vaciloncesto, Jevalina, High ball y Barra fija. A pesar de vivir a pocos minutos de la sala Kit Chocolate frente al capitolio, no la visité más que para ver, siempre desde las gradas, algún campeonato de boxeo. Eran esos bellos años por debajo de los 30, en los que el cuerpo sabe que hacer con tanta pizza, grasa, chicharrones, coco acaramela´o y café con mucha azúcar. Y si algo fallaba y ganabas un par de kilos, ahí estaba el bueno de Fidel pa´ meterte nuevamente en línea:

- Por dificultades en la Antártida este mes no comemos pollo. - ¡Cojones!

El capitalismo hace un daño del carajo. Lejos de los cuidados de Mandoyo, pasas de la talla 28 a la 38 en sólo dos cafetazos, unas chocolatinas, un mes navegando en Internet y… ¡el capitalismo es una mierda!

¿Por qué será que todo lo que nos gusta es ilegal, inmoral o engorda?

¿Por qué esas tiendas de chocolates tan seductoras, tan olorosas, tan… y los cafés y los autos y las tiendas de videos?

¿Por qué la cafeína? Soy cardiaco al café. Ya sé, es malo pa´ la salud, los dientes se manchan, que… qué cojones, en mi cumpleaños me regalé una de esas máquinas automáticas de mil y un cafés. ¡Uhmm! Me desordeno cuando la casa se me llena de ese aroma que… ¡Si el viejo estuviera aquí!

¿Y la Caipirihna y la Caipiroska y el mojito y el Havana Club añejo 7 años y…? ¡el capitalismo es una mierda!

Y esas niñas en talla que pasan expresivas por la acera y esas otras que entran y se ríen con el negrón y le ponen la cabeza mala y… ¡el capitalismo es una mierda!

La naturaleza me ha regalado la posibilidad de parecer 20 años más joven con una condición: deshacerme de la barriga, no más. Así que entre besos y risas me hicieron prometer la noche víspera de nuevo año, que el 2005 perdía la barriga. Porque sin que nadie se entere, tengo ya que mear de oído a base de cafés y volverme chocohólico.

- Pero ¿!Y si me someto a ese tratamiento para alargar el pene?! Podría ver a mi amiguito mientras meo, además de otras ventajas.

Sopesados los pro y los contra, me tiraron contra el Gimnasio. Nunca somos libres, no nos gobernamos.

Tardé 4 meses para entrar a ese circo romano por primera vez.

¡Coño! Pero, ¿Hay lugares así en este mundo? Con esos aparatos, el bar al fondo, la vestimenta pegada al cuerpo de bellas y exquisitas damas, que sudorosas, corren tras no se quien encima de una banda elástica. Y forzudos comemierdas que se derriten frente a su propia imagen en un inmenso espejo de aumento y saunas donde la cabeza se te pone más mala todavía… ¡el capitalismo es una reverenda mierda!

¿No dice el himno nacional que el cuerpo es pa´ darle alegría y cosas buenas? ¿Era la macarena o la engañadora de Jorrín?

¡Esto lo arreglo yo!

Después de unas semanas yendo al Gimnasio no he bajado un kilo, pero he ampliado mi círculo de amigos y he logrado hacerles entender en el café de la esquina del Gimnasio, cerveza por medio, que la vida sin placeres es una mierda, que sin cafés salpicados de bombones no vale la pena vivir mientras que la conversación fluye entre risas y chistes y al negro (con 20 kilos de más y 20 años de menos) se le sigue poniendo la cabeza mala.

Porque perro que nace en Cuba aunque le quemen el hocico…

Como decía mi viejo: Bombín es a bombón, como cojín es a X.

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