Historia (no autorizada) de Cuba

Lafargue 1961

(Fragmento de una conversación telefónica escuchada casualmente.)

…todo por culpa de la jodida costumbrita esa de poner una “y” entre los dos apellidos de las personas. Eso ha traído problemas, y más en el caso de personas como nosotros los cubanos, que tenemos más de un apellido. Sí niña. No te acuerdas de aquella rumbita que decía: “Arango y Parreño, fueron dos señores...” pero claro que no estaba bien, si Don Francisco de Arango y Parreño fue un político, pero uno solo, y escritor también, si no me equivoco, muy anterior a Martí, Maceo y toda esa gente. Claro. Si había nacido en 1769 y se murió en 1839 quiere decir que fue anterior a Martí que nació en el 53. Saca cuentas para que veas. ¿Y qué me dices de Ortega y Gasset? Fue uno solo. Te lo digo yo que el hombre se llamó Don José Ortega y Gasset, y fue un filósofo español. Las veces que he oído decir por ahí: “Eso lo dijeron Ortega y Gasset” como si fueran dos en lugar de uno; pero está mal porque la verdad es que aunque España haya dado muy pocos filósofos, no hay razón para partir en dos a este con tal de tener uno más. Claro que no siempre es igual, mi amiga. Yo te entiendo que hay casos en que sí son dos los que componen el dúo. No, no, yo no me equivoco pensando que Lepera es el segundo apellido de Gardel y sé muy, pero que muy bien que Lennon y Mc Cartney son dos. Uno se casó con la chinita y eran.... uy, tremendos. Si hasta se retrataron encueros y todo. El otro, que era más correcto, se casó con la hija del fabricante de rollitos de fotografía y la verdad que la chiquita bonita no era, pero tenía muchos pero muchos atractivos en el banco. No en el banco del parque, sino en el otro. ¿Y qué me dices de Piloto y Vera? Ellos eran dos. O Tejedor y Luis, que uno siempre los veía anunciados y la gente tal vez por abreviar decía Tejedor, como si el único que estuviera cantando fuera el ciego gordito de alante cuando un poquito más atrás estaba el flaquito calvito diciendo al mismo tiempo “porque tu amor es mi espina, por las cuatro esquinas hablan de los dos...”

Y de lo que le pasó al muchacho aquel en el examen de filosofía. ¿Te acuerdas? ¿No te acuerdas de aquello? Pero si fue sonado. Cada vez que me viene a la mente... fue después del triunfo de la revolución... después de que se dijo que esto era socialismo. ¿No te acuerdas todavía? Claro, que había que empezar por explicarle a la gente qué era el socialismo; qué era el comunismo... me acuerdo que se empezó a hablar de El Capital, del Manifiesto, no el de Montecristi, sino el otro que empezaba con lo del fantasma que recorre Europa. ¿No te acuerdas de Los Bienes Terrenales del Hombre y de Los Fundamentos del Socialismo en Cuba? Pero no me digas que no te acuerdas de los manuales de filosofía que decían abajo Editorial Progreso y de la conga que decía: La ORI (1), la ORI, la ORI es la candela... no le digan ORI, díganle candela... Pero claro, vieja, que se habló de que había que sistematizar la cultura política del pueblo, pero ya. No teníamos tiempo que perder. Los soviéticos decían que décadas, generaciones, pero nosotros éramos más rápidos y podríamos resolverlo con unos cursitos para ir graduando a la gente de comunistas en tiempo record. Fue cuando se crearon las EBIR. ¿Te acuerdas? ¿No? Pero seguro te acuerdas del compañero de la EBIR cuando nos dijo: Al que no le guste que se vaya, pero el que quiera quedarse se deberá convertir en comunista en tres meses, así que no hay tiempo que perder, compañeras y compañeros, el lunes próximo empieza el primer curso. ¿Y los profesores? Los compañeros soviéticos nos han ofrecido un profesor de altísimo nivel para que nos asesore, así que las cosas no pueden salir mejor. Tenemos la voluntad, la cantera y el apoyo técnico, ¿qué más podemos pedir? Yo lo tengo en la mente como si hubiera sido ayer cuando fuimos a buscar al destacado profesor al aeropuerto. Era un viejito flaco y tenía pelirrojos los poquitos pelos que le quedaban, pero se veía que le sabía un mundo a la materia. En los primeros dos días se reunió con varias personalidades del gobierno, y algunos miembros del Partido Socialista Popular que servirían de profesores, para discutir cuál debería ser el programa de clases. A pesar de que el viejito era un filósofo, parecía de lo más normal. Tenía pinta de ser un tipo amable y sencillo. Las maravillas que hace el socialismo. Lo único malo que tenía, si cabe la crítica, es que había algo que él no entendía muy bien. Parece que era un problema del traductor porque lo que no comprendía era lo más sencillo de todo. Nos dijo que no alcanzaba a percibir cuál era la razón del entusiasmo nuestro, vaya, que parecía que estábamos preparando una fiesta de carnaval en vez de un curso emergente de filosofía. A él, según dijo, lo único que le interesaba era que le respondieran dos preguntas claves: ¿Cuándo comienza el primer curso? y ¿Cuál será su duración? La verdad es que ya te dije que el ruso era muy buena gente y muy solidario y todo, pero era bastante seco. Mira que reducirlo todo a esas dos preguntas. El jefe de nosotros sí era un sabroso. Te lo digo porque cuando el viejito hizo las dos preguntas, él abrió la agenda y le dijo con una tremenda sonrisa: “El primer curso empieza el lunes próximo y la duración será de tres meses”.

El ancianito pelirrojo tragó en seco, no sé por qué, y puso una cara de angustia del carajo... pero enseguidita se repuso y nos dijo, o sea, le dijo al traductor que nos dijera, que las orientaciones que le había dado el PCUS antes de salir de Moscú habían sido que dejara que los compañeros cubanos decidieran los pormenores. Y que él se concentraría en el aspecto pedagógico”. Así que el sistema de educación política que quisiéramos tener nos tocaba decidirlo a los compañeros cubanos. El curso empezó el lunes, ¿verdad?; pues tres meses después llegó el momento. El científico soviético debía evaluar cuánto habíamos logrado aprender los alumnos. Los camaradas cubanos, por nuestra parte, habíamos decidido que el examen final fuera oral y, nada más y nada menos que frente al afamado profesor. Queríamos impresionar al catedrático... es más, era nuestro deber impresionarlo; demostrarle a los hermanos soviéticos cuán capaces éramos los cubanos de montarnos en el carro de la historia en tiempo record.

Cuando el primer estudiante se paró delante de la mesa, el viejito, como aplastado por una tremenda responsabilidad, no tuvo más remedio que preguntarle algo. Y ahí mismitico nos dimos cuenta de que el famoso filósofo era un tipo solidario. Lo digo porque se la puso fácil al muchacho, pero además, la pregunta que le hizo era para empatar de algún modo a Cuba con el socialismo internacional; así que el gran maestro dijo: “¿Puede hablarme de Pablo Lafargue?(2)”; y el chiquito le contestó con una seguridad del carajo: “Sí, como no. Es el yerno de Marx y Engels (3)”.

(1) ORI: Organizaciones Revolucionarias Integradas.

(2) Pablo Lafargue fue un político nacido en Santiago de Cuba en 1842, pero que desarrolló toda su vida en Francia. Fue discípulo de Carlos Marx y se casó con Laura, hija de su maestro, en 1868. Fundó, en 1882, del Partido Obrero Francés. (Nota del Autor.)

(3) Carlos Marx y Federico Engels trabajaron muy estrechamente en lo intelectual y filosófico, es cierto, pero no hay evidencia alguna de que su asociación abarcara el campo de los embarazos de Jenny, la esposa de Marx, que tuvo varios hijos cuya paternidad pertenece solamente al primero y no al dúo de colaboradores. (Nota del Autor.)

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Comentarios   

0 #1 RE: Lafargue 1961ALI GARCIA 18-03-2017 11:45
OPTIMO,REFRESCANTE E EDUCATIVO,FELICIDADES A LEER LOS OTROS.
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