Historia (no autorizada) de Cuba

Triángulo amoroso 1982

(Boceto de un cuento por escribir aún)

El cuento que les relataré a continuación no se ha escrito aún. Pero cuando lo escriba no voy a usar los nombres propios de los protagonistas. Pongamos como ejemplo que yo diga que hubo una vez una vaca cuyo nombre fue Ubre Blanca, será sólo una manera de llamar a esa vaca. Y supongamos que diga que hubo una época en que ella fue famosísima por ser capaz de producir cantidades de leche tales que la convirtieron en recordista mundial en varias ocasiones. La vaca de mi relato comenzó a ser vista y tratada, lógicamente, como un emblema de una revolución que se había producido en cierto país del cual tampoco voy a decir el nombre. Ella era, sin dudas, una bandera del socialismo en el continente americano y un símbolo viviente de que todo comenzaba a ser mejor, una muestra de que si había un cambio social como el experimentado en ese innombrado país, las vacas darían más leche, las gallinas más huevos y así sucesivamente. Pero señalemos, como elemento importante del cuento, que el aporte ubreblanquiano al discurso político la involucraba, al igual que a los excelentes atletas del mismo país, principalmente en el orden físico. O sea, que esta vaca era una deportista de alto rendimiento y como tal debería ser sometida a un régimen especial, bajo el cuidado de especialistas de alto nivel y custodiada por una guarnición que se encargaría de velar por su seguridad. Por supuesto que se podía esperar un sabotaje por parte del enemigo. Ya la CIA había demostrado sus habilidades para combatir en el terreno de lo absurdo, por tanto no había que descuidarse. Pero, además, como quiera que la sublime Ubre Blanca estaba en la primera línea de combate de nuestra ideología, pasaría a ser atendida, personalmente, por un personaje al que, cuando escriba el cuento, podría llamarlo algo así como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Hasta ahí llegará la presentación. Lo que es el cuerpo de la historia que narraré se desarrolla durante la temporada en la cual la valiente vaca superaba cada día sus propios registros. A dicha etapa, cuando al fin escriba el cuento, la llamaré “luna de miel”. Sin embargo, el conflicto de mi relato va a tener lugar precisamente el día que la luna de miel terminó y el rendimiento de Ubre Blanca comenzó a bajar.

Todos se preguntarán por qué.

Según las cifras promedio mantenidas hasta entonces por la campeona, y los cuidados de que estaría siendo objeto, resultará imposible comprender ese cambio repentino. Porque la vaca va a estar deprimida. De eso no habrán dudas.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas va a pedir entonces a los especialistas, mientras dé paseos nerviosos por su despacho, que hagan un análisis exhaustivo del estado físico de la vaca, de los posibles motivos de la depresión y que le redacten un informe pormenorizado de los resultados.

Los científicos investigarán.

El cuento, cuando se escriba, va a continuar con una copia del informe veterinario que llegue a la mesa del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Después de setenta y dos horas de trabajo ininterrumpido por parte de los investigadores habrán llegado a una conclusión. Los parámetros físicos observados corresponderán al de un estado de salud óptimo. El único detalle de interés encontrado durante el minucioso análisis va a ser algunos residuos de semen humano en el interior de la vagina de la vaca. El puñetazo en la mesa del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas no se hará esperar. La orden que emita, va a aumentar la tensión del relato: El propio equipo científico debe analizar a todo el que haya tenido acceso a la habitación que ocupa Ubre Blanca. Un espermograma a cada hombre y la comparación con los residuos encontrados en el interior de la vaca los llevará a conocer la verdad acerca de quién sea el culpable de que una de las más altas banderas del socialismo en el continente languidezca de ese modo.

El climax de mi narración se va a producir cuando al fin la investigación arroje un resultado definitivo. El violador será un joven soldado, de origen campesino, miembro de la guarnición que cuida a Ubre Blanca. El segundo puñetazo del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas va a retumbar en la oficina y su orden será expresa: “Desaparezcan a ese hombre”.

Hasta ahí la historia está bastante bien definida. Con lo que tengo problemas es con el desenlace. Todo parece indicar que no podré terminar mi relato hasta que no tenga en las manos el asunto que deberá marcar la conclusión. Porque ya ha pasado casi dos décadas de aquello y la trayectoria de Ubre Blanca es conocida por todos. Ella murió poco después de implantar aquellos records y el pueblo la recuerda con amor y gratitud. Ubre Blanca fue capaz de poner en alto, como ninguna otra vaca, el nombre de la patria y ahora su museo abre las puertas cada día para que los niños conozcan la historia y la grandeza de esta heroína. A ella le tocó la merecidísima suerte que sólo tuvo antes Vladimir Ilich Lenin. Ha sido embalsamada para que las generaciones futuras tengan la oportunidad de conocerla. Sin embargo, del violador, lo único que sabemos es que estuvo confinado en alguna prisión durante varios años, pero le perdimos la pista y nunca se ha sabido si salió de la cárcel alguna vez. En todo caso el destino de ese hombre es esencial en la historia, además de que nos permitiría conocer cual es el significado que puede adquirir la frase: “Desaparezcan a ese hombre”, porque me temo que podría tener significados diferentes si el que la dice es un mago, un militar argentino o un Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

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