Cuba es un cuento, compay

El Capitán Water Melón

¡Los cubanos cuando no llegan se pasan! Eso dicen muchos, ¿y qué culpa tenemos nosotros?, de verdad, nos ha tocado bailar con la más fea. ¿Nosotros? Allí no existe más voz que la de aquel loco, y que no es cuento. Si se pudiera escribir algún día una antología donde se incluyeran todas sus locuras, eso sería bueno para las nuevas generaciones, una larga colección de disparates.

Aparecerían entonces represas convertidas en charquitos, uno que otro cañaveral sobreviviente de aquella esquizofrénica batalla, algunas vaquitas aunque tuvieran las tetas más pequeñas que Ubre Blanca. Si se pudieran conservar algunas de aquellas guaguas cubanas, les hablo de las que en su marcha despedían una cortina de humo negro como enmascaramiento. ¿Y qué me dicen de las famosas combinadas? Las mismas que eliminarían ese fatigoso trabajo de cortar caña, pero en este punto el loco apretó, acabó con todo, con caña, centrales, carretas, guajiros, y la madre de los tomates. Y lo lindo del caso, aparte de loco es hasta descarado, y no es invento mío tampoco, cuando algo salía mal, allá inventaba algo para sancionar a los que estuvieran a su lado, de verdad que el tipo es un cabrón de la calle.

¿No recuerdan aquel discurso largísimo? Bueno, no creo que muchos puedan recordarlo porque todos eran de una extensión agotadora, y la gente parada delante del tipo agitando banderitas, y el sol que rajaba las piedras, y la gente atrapada en aquella trampa. ¡Ná! A mí no hay quien me joda, aquel abrigo del loco debe tener algún sistema de enfriamiento, no hay quien soporte un abrigo con 33 grados sobre cero. Bueno, en aquel discurso, el loco dijo que se iban a fabricar blumers a partir del bagazo de caña. ¡Apretó el loco! Pero nada, la gente no lo entiende, eso lo dijo en jodedera. Yo pensé que con la edad desistiera de esos experimentos, pero no, todavía sigue jodiendo. A saber que carajo le hicieron a aquella gallinita que se reventó hace poco, eso debe ser obra de él, porque mira que en Cuba hay gente inteligente. Pero el lío es que como no pueden aportar nada, el loco seguro les ordenó batir el record del huevo más grande producido en toda la historia de la humanidad, y la gente lo cumplieron, y como el no mencionó para nada el culo de la gallina, allí quedó la cosa. Ya deben haber varios sancionados, eso no lo duden. De verdad, hace falta que alguien escriba "La antología de sus fracazos".

No crean que la marina escapó a esos experimentos, yo soy una creación de aquel laboratorio. Todo parece indicar que un día se levantó con el loco marino de guardia, se le antojó tener a la flota más grande de América Latina, y ya saben, a correr liberales del Perico, que cuando el tipo se antojaba de algo había que complacerlo como a cualquier mujer preñada. Las cosas no las hacía por simples caprichos como quieren demostrar los expertos cubanólogos, por caprichos bien, que coño. Pero bueno, eran caprichitos positivos, solo que después se olvidaba de ellos y aparecían otros, por eso todo se iba a la mierda, porque lo de él eran las cosas del momento.

Desde ese día, las comisiones de trabajo del Comité Central del Partido del loco, salieron a la cacería de los hombres nuevos por todos los montes de la isla, buscaron hasta donde no había llegado aún la corrupción. La Sierra Maestra, las montañas de Baracoa, Guantánamo, el Escambray y otras regiones de esa isla, fueron detenidamente revisadas por aquellos emisarios. Aquellos comisionados, confiaban ciegamente en los informantes que el loco tenía distribuidos por todos los rincones de su feudo. Fue así que en su recorrido por Baracoa, uno de estos grupos, se detuvo a observar en un cruce del río Toa la habilidad de uno de los guajiros, quien con vara en mano y como si fuera un motor, iba empujando una patana cargada de caballos y mulos mientras cruzaba de una orilla a la otra.

-Buenas tardes compañero.- Le dijo el cabecilla del grupo una vez que se pegó a la orilla y comenzaron a desembarcar los animales.

-Buenas tarde compay.- Respondió el rudo guajiro, mientras resoplaba como un toro por el esfuerzo que había realizado.

-Compañero, la revolución necesita de sus servicios.- Le dijo un tipo vestido de la típica guayabera con un bolsillo repleto de bolígrafos.

-Uté dirá camará.- Le contestó el humilde guajiro.

-Sabe una cosa, lo vi maniobrando con esa patana y creo que usted reúne todas las condiciones para ser Capitán de nuestra marina mercante.-

-Yo lo que creo é que uté etá chiflao compay.-

-Pues mire que no, usted formará parte de esa gloriosa marina desde estos momentos.-

-Compay, yo nunca vide un barco, yo solamente conozco de animales, de café y

de sembrar cacao.-

-Eso no importa, la revolución lo preparará y hará de usted un hombre más útil a la sociedad, ¿es usted militante de la UJC?-

-No camará, yo soy militante del Partío.-

-Con más razón, usted no puede negarse a esta tarea de su Partido.-

-Miren, eso é mejor hablarlo delante de mi comay en el bohío.- Hacia la pobre vivienda se dirigió toda aquella comitiva de tracatranes, donde después del acostumbrado café al estilo oriental, no pararon un segundo de hablarle a la pobre campesina, buscando la aprobación para la salida de su marido hacia la capital. Ante cada gesto y palabras de resistencia, ellos le hablaron de la posibilidad de salir de ese campo donde toda la vida sería un simple cultivador de café. Le llenaron la mente de cines, hoteles, buen salario, televisores a color, equipos de música, lavadoras japonesas, etc. Se la llenaron tanto, que la infeliz guajira devorada por la curiosidad, recogió los pocos y viejos trapos de Eleuterio, lo llevó hasta la puerta de su bohío y le ordenó no regresar hasta que no le trajera todo lo que los camarás le habían mencionado.

El guajiro y sus compañeros fueron albergados fuera de la ciudad donde comenzaron a darles clases de primaria, tarea ésta compartida con trabajos agrícolas para que no perdieran la costumbre. Les enseñaban también algunos adelantos de la vida moderna, como lo eran el uso de los servicios sanitarios inexistentes en las montañas, y el uso diario del calzoncillo, prenda interior ajena a la vida de aquellos jóvenes del campo. No puede negarse el interés y la pronta superación de aquellos hombres nuevos que sustituirían a la masa corrupta de viejos marinos.

Pocos meses después, Eleuterio hacía su triunfal entrada en una pequeña escuela de Patrones de Cabotaje que se encontraba a las márgenes del río Almendares. Allí estudió en un plan piloto de emergencia, y salió con un diploma a las pocas semanas. Una vez finalizado el curso, nadie puede dar fe sobre la veracidad de que aquellos guajiritos aprobaran. Lo cierto es que nadie los iba a desaprobar tampoco, porque aquello se contradecía con los planes del loco, y muy pronto, antes de que tuvieran tiempo para quitarse las espuelas, todos estaban a bordo de buenos y grandes barcos.

A partir de ese momento se rompía definitivamente con todo lo viejo, aunque esto no fuera malo. Se incrementaron los robos, aumentó el contrabando, se tenía que dormir con las puertas de los camarotes cerradas, se vieron con más frecuencia marinos presos en el extranjero por tomar una bicicleta mal parqueada, y así se hicieron famosos aquellos muchachos que formaban parte del hombre nuevo. Los mismos que desprendieron de las tetas de las vacas, les quitaron el azadón de las manos, los bajaron de los caballos y también de las montañas.

Poco tiempo después, Eleuterio capitaneaba un barco pequeño, pero era un barco y no la patana que empujaba en el Toa. La guajira ya vivía en La Habana y se había olvidado de la letrina, ahora por la música estéreo no recordaba el canto de los gallos, y ambos viajaban en un auto Lada que el guajiro se había ganado por los méritos revolucionarios.

-Compañero, ¿se encuentra el Capitán?- Le preguntó un hombre de guayabera al marino que estaba de guardia en el portalón del barco, solo le bastó una leve mirada al marino para comprender que estaba ante la presencia de algún dirigente del Partido. Portafolio en mano, bolsillo de la guayabera llena de bolígrafos de distintos colores, espejuelos de armadura metálica que solo se hacían para los de este nivel. En el bolsillo del lado contrario dos o tres tabacos, un adulón que siempre los acompaña y son utilizados de mensajeros, un jean que se compraba en las tiendas de diplomáticos, zapatos extranjeros, la piel nada curtida por el sol, vientre inflamado y bajo la escala del buque, un Lada con los cristales ahumados y el chofer complaciente cual perro fiel que espera a su amo.

-Si, el Capitán se encuentra a bordo.-

-Comuníquele que deseo verlo.-

-¿De parte de quién?-

-Dígale que es el Secretario del Partido del Municipio Especial Isla de la Juventud.-

-Un momento compañero.- Tomó el teléfono para llamar al camarote y al momento le contestaron de la otra parte de la línea.

-Capitán, lo busca el Secretario del Partido de la Isla, ¿puede pasar?-

-¡Oye compay! Que bruto eres, a esa gente no se detiene para nada, tráelos inmediatamente.- El marinero asustado colgó el teléfono y le sugirió al de la guayabera que lo acompañara, una vez en la puerta del camarote el marino regresó a continuar su guardia.

-Buenas Capitán.-

-Buenas y pasen adelante.- Una vez adentro, Eleuterio cerró la puerta de su oficina para darle más privacidad a la entrevista, entonces, el tarugo, se encargó de la presentación.

-Mire Capitán, el compañero es el Primer Secretario del Municipio Especial.- Entonces el Jefe le extendió la mano y sin esperar la invitación se sentó como si estuviera en su casa, bueno, realmente lo estaba, en esa isla y en la mayor todo era propiedad del loco y él era su representante.

-¿A qué debo el honor?- Al Primer Secretario le habían informado que el Capitán de aquella nave había sido un guajiro cazado en las montañas, y ante la expresión oída, no le cupo la menor duda en reconocer que aquella revolución había realizado milagros en el país.

-Capitán, vengo a encomendarle una tarea de la revolución.-

-Usted dirá.-

-Nuestro glorioso Partido lo ha seleccionado para la honrosa tarea de transportar un cargamento de melones que, son de extrema urgencia en estos momentos de escasez de alimentos en la capital.-

- No hay más nada que hablar, esos melones serán transportados, y de esta forma le damos cumplimiento a esa honrosa tarea encomendada por nuestro glorioso Partido.-

-Muy bien Capitán, informaré de la disposición de la tripulación de esta nave bajo su mando a nuestro Comité Central.-

-¿Cómo vendrán embalados esos melones?-

-¿De qué me está hablando Capitán?-

-Le preguntaba que cómo venían embalados esos melones, si vienen en cajas, contenedores, canastas, etc.-

-¡Aahhh!, es que no lo había entendido, no, los melones vendrán en camiones hasta la banda del barco y después usted los embarcará.-

-¿Pero sin ningún tipo de embalaje?, ¿no vienen en cajas?-

-No capitán, los melones se deben embarcar a granel y considerando sus cualidades de militante, es por ello que lo hemos seleccionado para esta heroica tarea.-

-¡Coño compay! ¿Usted está seguro de lo que me dice, melones a granel?-

-¿Va a dudar de la palabra del Partido?-

-Por supuesto que no, pero esto no lo había oído antes.-

-Pues fíjese, no es la primera experiencia que se ha realizado sobre estos cargamentos.-

-Bueno, si la cosa es así que manden todos los melones que quieran para la capital, porque nosotros si que somos de Patria o Muerte.-

-Bueno Capitán, los camiones comenzarán a llegar dentro de unos minutos, pero lamento mucho tener que retirarme, aún me quedan otras tareas por cumplir.-

-Entonces no se hable más y confíe en nosotros.- Se despidieron y cuando el Capitán quiso acompañarlos hasta el portalón, el Primer Secretario le dijo que no se molestara, ya que él recordaba muy bien el camino.

Pocos segundos después, se pudo oír por los altavoces interiores de la nave la voz del Capitán, solicitando la presencia de su Primer Oficial para coordinar lo relacionado al embarque de los melones. Mientras tanto, dentro del auto y saliendo de las instalaciones portuarias de Nueva Gerona, el Secretario y su tarugo mantenían una interesante conversación.

-Jefe, ¿usted está seguro de lo que le dijo a ese infeliz?-

-¿De qué me estás hablando?-

-De lo relacionado con el embarque de los melones.-

-Por supuesto que sí, los melones se embarcarán en esa nave para La Habana.-

-Eso yo lo sé, me refiero a embarcarlos a granel, ¿ha existido antes alguna

experiencia similar?-

-¿Cómo crees, a quién se le ocurriría semejante locura?-

-Coño, ahora si que me has dejado botado.-

-Mira Paco, lo primero que tienes que hacer en esta vida, es aprender a vivirla, éstas cosas no te la enseñarán en la escuela del Partido Ñico López.-

-De verdad que no lo entiendo.-

-Te tomará tu tiempo hacerlo, pero fíjate.- En eso se sacó un bolígrafo del bolsillo y se lo puso en la palma de una mano, mientras continuaba. -Esta es una papa caliente que te tiran, la recibes con una mano y cuando te está quemando la pasas a la otra, cuando la otra mano comienza a calentarse la vuelves a regresar y así sucesivamente, hasta que te cansas de esa basura que te está quemando, y entonces no te queda mas remedio que soltar la papa antes de que te puedas quemar.- Terminó de decir esto y continuaba pasando el bolígrafo de una mano a otra sin parar.

-Déjame ver si capté el mensaje, me dan una orientación o tarea que es difícil de cumplir, es una gran tiñosa, pero que si no salgo de ella me pueden joder. Entonces agarro al primer comemierda que me encuentro y se la suelto, si el cabrón se da cuenta enseguida, se la pasa a otro y de lo contrario pasará a la larga fila de los tronados.-

-Exacto, no creo que seas muy bruto, veo que aprendes con facilidad y te repito, algún día me lo agradecerás, porque esto no se aprende en la escuela, allá solo mierditas de marxismo y esas boberías, el juego duro está aquí en la calle y no creo que después de los vacilones que se viven en este giro, quieras ser un mártir más.-

-Entonces a partir de ahora, ¿el lío de los melones pasó a manos de ese guajiro que es Capitán?-

-Por supuesto, quién lo manda a ser tan animal, pero no sufras por ello porque ya salimos de esa candela, ¡chofer!.-

-¡Dígame camarada!.-

-¡Vámonos hasta el hotel Colony! Necesito despejar un poco después de esta agotadora jornada.-

-Como usted ordene camarada.- Cruzaron unas sonrisas el Primer Secretario y su ayudante.

-Oye Argudín, vamos a prepararnos para recibir un embarque de melones para La Habana.-

-¿Cómo vendrán esos melones?-

-A granel.-

-¿Cómo que a granel?-

-Como lo oye, esta es una tarea de choque del Partido y nosotros somos los asignados para cumplirla.-

-¡Coño Capitán! ¿Pero usted sabe lo que dice?-

-Argudín, no se hable más, dentro de unos minutos comenzarán a llegar los camiones con las frutas.- El Primer Oficial, quién era el responsable de los cálculos para cargar al buque, no replicó las órdenes de su Capitán y se dirigió a cubierta para impartirle orientaciones al contramaestre.

Dos días después, partían del puerto de Nueva Gerona hacia el puerto de La Habana con la nave cargada hasta la altura de las bocas de escotillas de melones. Ese mismo día y navegando al suroeste del faro de Carapachibey, ubicado al sur de Isla de Pinos, era una norma a bordo de los buques tomar sondas de las sentinas de las bodegas dos veces al día. Una en horas de la mañana y la otra en la tarde, generalmente antes de terminar las faenas en cubierta. Ese día, el pañolero cumpliendo con esta obligación que se convirtió en una rutina, detectó un metro de agua en las bodegas. Asustado repitió la operación para comprobar si se había equivocado, pero la marca señalada en la sonda se mantenía y alarmado subió corriendo escalas arriba hasta el puente para informarlo al Primer Oficial.

-Oye Argudín, creo que nos estamos jodiendo, las bodegas tienen un metro de agua.-

-¿Estás seguro de lo que dices?-

-Por supuesto, tomé las sondas en dos oportunidades para salir de dudas.-

-Muy bien, quédate por aquí un momento.- Descolgó el teléfono y marcó el número del camarote del Capitán. -¡Oiga Capitán! Estamos haciendo agua y las bodegas tienen un metro de sonda.- No pasaron quince segundos cuando el Capitán muy asustado se presentó en el puente.

-¿Cuándo fue que se dieron cuenta?-

-Hace solo unos minutos que el pañolero trajo las sondas.-

-Dile que las repita inmediatamente.- Argudín le hizo una señal al hombre que se mantenía a la escucha en el alerón del puente y éste salió disparado a cumplir la misión encomendada.- Desde arriba, Argudín y el Capitán seguían todos los movimientos de ese hombre, quién al finalizar su trabajo se acercó a la superestructura e inclinando la cabeza hacia arriba gritó a viva voz.

-Tienen dos metros.- Terminando de pronunciar estas palabras, se oyeron por los sistemas de alarma del buque, acompañados del fuerte sonido del tifón y la campana existente en la banda de estribor del puente, las señales de zafarrancho de abandono de buque. Solo unos minutos después toda la tripulación estaba formada con los chalecos salvavidas en la cubierta de botes a babor y estribor. Los oficiales pasaban lista de sus tripulantes para comprobar si estaban completos, llegaron un poco retrasados los cocineros y camareros, quienes cargaban cajas que simulaban alimentos, y el radiotelegrafista con la estación portátil de radio. Una vez así, el Capitán dio la orden de desenfundar los botes y prepararlos para arriarlos, la tripulación que pensaba tratarse de una rutinaria maniobra comenzó a preocuparse. Algunos pidieron permiso para ir hasta el camarote a recoger su ropa, permiso denegado ante las protestas de los marinos, quienes alegaban era la única muda de ropa que poseían, y ya no les tocaba ninguna más por la libreta. El Capitán llamó al telegrafista y al Primer Oficial para que se presentaran en el puente.

-Telegrafista, transmite la señal de SOS y deja encendido el equipo automático de socorro, Argudín manda esta señal por radiofonía.-

-¿Capitán por qué no analizamos la situación antes de abandonar el barco?-

-Porque con dos metros de agua en las bodegas no tenemos mucho tiempo para ello.-

-Pero debemos hacer lo imposible para salvar a la nave.-

-Argudín no hay tiempo para analizar ni discutir, solo te voy a decir una cosa compay, yo no me hundo con esta mierda.-

-Pues fíjese, yo no abandonaré el barco hasta estar seguro de que se esté hundiendo.-

-Ese es tu problema, porque ahora mismo estoy mandando a arriar los botes.-

-¡Por favor Capitán hagamos una cosa!-

-¿Qué es lo que se te ocurre ahora?-

-Mande a tomar otra sonda a las bodegas, después, yo bajaré con usted en el bote, para comprobar si ha existido alguna alteración en los calados.-

-Bueno hagámoslo, pero te seguro que si la sonda aumentó, yo me largo con la gente en los botes.-

-Por favor compréndame, si los calados no han variado no ha existido alteración en el desplazamiento del buque.-

-Yo te entiendo pero de todas maneras me largo con la tripulación.- La realidad era que el infeliz guajiro no comprendía nada de lo que deseaba hacerle razonar su Primer Oficial, porque en el corto entrenamiento que había recibido no le explicaron nada de Estabilidad. Todo se realizó como lo había pedido Argudín, pero la sonda indicaba que la bodega tenía dos metros y medio de agua. Se dio la orden de bajar los botes y a bordo de uno de ellos, el Primer Oficial comprobó que los calados se mantenían inalterados y por esa razón decidió embarcar de nuevo.

La noticia cayó como una bomba en la Empresa Nacional de Cabotaje, luego se informó al Comité Central del Partido y el loco acusaba a los EU de haber perpetrado otra agresión contra el pueblo. Los sindicatos organizaron manifestaciones frente a la antigua embajada americana, la Televisión Nacional transmitía conmovedoras imágenes de los familiares de los supuestos desaparecidos, niños inocentes que lloraban y acusaban a los americanos de asesinos, casas que eran abarrotadas por los dirigentes de cada zona para darles muestras de solidaridad a los familiares. Se movilizó a las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional, la fuerza aérea dio inicio a una intensa búsqueda, el loco, como era el que más sabía en el país, dirigía personalmente todas las operaciones desde el puesto de mando habilitado para el caso en la sede de su Comité Central. Cada hora daba una conferencia de prensa con los periodistas nacionales y los del Campo Socialista acreditados en el país. En el puerto de Nueva Gerona, el Primer Secretario del Partido convocó a una multitudinaria manifestación de protesta por tamaño crimen, mientras el generoso pueblo arrojaba coronas de flores al río.

Cuando todo esto sucedía, los botes salvavidas del buque no paraban de dar máquina en demanda de la costa más cercana dirigidos por su gran Capitán. El combustible estaba llegando a su fin y ya comenzaba a caer la noche, la figura de su nave se había perdido en el horizonte y después de tantas horas de navegar sin saber para donde, al carecer ambos botes de brújulas, y el que mandaba de conocimientos para orientarse.

En el barco, Argudín permanecía aferrado a la cubierta principal y con la ayuda de linternas tomaba sondas de las bodegas cada una hora, hasta que llegó el momento en el cual el nivel de las aguas se mantuvieron constantes. En una de esas sondas se le ocurrió pasarle la lengua a la parte mojada, y confirmó lo que tanto había sospechado, aquel líquido era el jugo de los melones que habían reventado por el peso. Se dirigió a la cocina, comió, y después de colocar algunas lámparas de kerosén con las señales de buque a la deriva, cayó rendido de sueño en el sofá del puente.

Los marinos comenzaron a pedir algo de alimento después de más de doce horas en ayuno, pero cuando el Capitán ordenó abrir los depósitos que poseen los botes para estos fines, descubrieron que todos estaban vacíos. Cuando preguntó al Tercer Oficial sobre ésto que era parte de su responsabilidad, el mismo le contestó que hacía más de dos años la empresa no le suministraba alimentos para los botes.

-Bueno caballeros, aguanten como si fueran hombres, al menos tenemos agua y si nos falta la comida es por culpa de los americanos y su cabrón bloqueo.- Cuando terminó esas palabras alguien aprovechando la oscuridad le sonó una trompetilla.

-Ese que hizo eso es un contrarrevolucionario.- Le sonaron otra más, ahora, acompañada de risas y burlas por parte de los tripulantes del otro bote al que se encontraban amarrados, prefirió guardar silencio.

En la capital, el estado mayor seguía acuartelado y desde allí, el loco ordenó a la Comisión de Atención al Hombre que le repartiera televisores a colores a los familiares de los mártires, acompañados de un mensaje de su jefe. En un costado de la embajada americana, se construyó una tribuna por donde desfilaron cientos de oradores en un maratón que ya duraba 24 horas. Todos pedían la liberación de los marinos secuestrados y se convocó a una marcha del pueblo combatiente a lo largo de todo el malecón.

En horas de la tarde del día siguiente, aviones de la fuerza aérea reportaron la posición de los botes a la deriva, y horas más tarde todos los tripulantes eran rescatados por unidades de la marina de guerra.

Un día después, el barco fue remolcado con Argudín a bordo por una nave de Isla Cocodrilo, y las autoridades le daban atención a este Oficial que se negaba a hacer cualquier tipo de declaración. En la habitación donde lo habían albergado, pudo ver con asombro por la televisión, como el Capitán Eleuterio y los tripulantes eran condecorados por el dueño de la isla y aquello le produjo una sonada risa.

Luego, en la intimidad del Comité Central, en un encuentro con el loco en jefe, se supo la verdad de lo acontecido en lo relacionado con la nave, pero ya era tarde para dar marcha atrás.

-Ramiro, en estos momentos no podemos retroceder y nosotros necesitamos de estos actos para mantener en alto el espíritu revolucionario de nuestro pueblo, pero sí te ordeno una cosa.-

-¡Ordene mi comandante!- Contestó Ramirito, su viejo servidor.

-Mañana me pasas por la casa de todos esos comemierdas y recoges los televisores, refrigeradores y las motos que les repartimos.-

-¿Y qué hacemos con el otro sobreviviente?-

-A ese me lo mandas bien lejos, donde nadie lo conozca y que lleve también otro nombre, porque a partir de ahora, tendremos que aprender a convivir con un nuevo héroe, el Capitán Water Melon.-

-¡Como usted ordene comandante!-

El Capitán Water Melon es un personaje real que existió en nuestra Marina Mercante, conocido con este apodo por haber cargado melones a granel y reportar que el barco se estaba hundiendo. Water no es más que parte de la historia de un pueblo que, fue dirigido y destruido por miles de melones como él. Quienes han ocupado cargos en ministerios y puestos importantes por el solo mérito de ser incondicionales al régimen. Han sido ellos quienes bloquearan el ascenso de las nuevas generaciones a la dirección del país que se sacrificó para formarlos.

Este trabajo se lo dedico a todos esos Oficiales de Cubierta y Máquinas, cuyos sueños de convertirse un día en Capitanes y Jefes de Máquinas fueron frustrados, por el solo hecho de no pertenecer al desprestigiado Partido Comunista de Cuba, viendo con dolor e impotencia como personas incompetentes pasaban por su lado.

Jueves, 20 de Enero del 2000

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