Cuba es un cuento, compay

Por la saga de los marinos cubanos - 4

Hambre, robo, miedos y otras pendejadas.

Nos dijeron en las clases de Oceanografía que mientras más azul fuera el mar, con esa misma intensidad seria más desértico.

Hambre existe en el mundo entero y sus causas pueden ser variadas. Pude verla en primera persona durante nuestros viajes y no necesito que alguien me lo recuerde. En Cuba, teniendo el estómago pegado al espinazo, siempre buscaban el ejemplo adecuado para mitigar tu ansiedad. Se pasa más hambre en Haití, mueren niños en Etiopia, Bangladesh es el país más pobre del mundo. Siempre aparecía el espejo donde debíamos mirarnos para calmar la intranquilidad de nuestros jugos gástricos y yo solo tenía una respuesta. ¡Qué coño me interesan esos países, yo vivo aquí!

Si aquella hambruna y austeridad se sufría en tierra, ya pueden imaginar sus efectos en el mar. Miras por la portilla del camarote, los ventanales del puente o extiendes tu vista desde cualquiera de sus bordas y ¿qué ves? Solo cielo y mar, de muy poca utilidad será tu imaginación, un leve golpe de las olas te traerá nuevamente al presente. Es cuando el hambre se multiplica y llega a ser psicológica.

Existen tres momentos en la vida de un marino que son sagrados, al menos para el hombre de mar cubano. Desayuno, almuerzo y comida son momentos de placer o adoración, minutos donde se cargan las baterías y uno de los pocos donde nos vemos las caras. Con el paso del tiempo, aquellos placeres que disfrutamos los más viejos, fueron transformándose en verdaderas pesadillas. ¿Qué marino cubano no pasó hambre en una travesía? Ya sé que pocos responderán, como pocos fuimos los que reclamamos ante estas incomprensibles situaciones.

El hambre a bordo de nuestras naves se debió a diferentes razones a suponer:

  1. Salir mal abastecido de Cuba.
  2. Salir mal abastecido y encima de ello con faltantes producidos por robo de mercancías.
  3. Por poca asignación de dólares en el extranjero para avituallar la nave. Situación agravada por el hurto practicado por capitanes y sobrecargos a esa asignación.
  4. Por arribar a puertos con pocas o ningunas posibilidades de avituallar a la nave.
  5. Austeridad impuesta por capitanes buscando méritos personales. (Muy común)
  6. Falta de reclamaciones por parte de la tripulación, indiferencia, resignación y otras pendejadas.

1.-Salir mal abastecido de Cuba.

Fue una de las situaciones más comunes sufridas en nuestras flotas y era lógico que así sucediera. No podía pretenderse una condición especial dentro de un país donde el abastecimiento siempre fue presidido por el caos. Durante los primeros años de vida de nuestras flotas, el Armador asumió por error el rol de "proveedor", experiencia que no creo haya existido en flota alguna alrededor del mundo. Si se tiene en cuenta el descontrol sobre los alimentos y la carencia de una infraestructura que garantizara esa operación, puede resumirse sin dificultad que muchas veces continuábamos viaje con los víveres adquiridos en el anterior. ¡Ojo! Si la gambuza no era víctima de algún atraco. Puede interpretarse entonces que, disponíamos de una buena asignación de plata para abastecernos en el extranjero. Para estos tiempos de bonanzas se asignaba también una cantidad de dinero destinado a la compra de materiales por Cubierta y Máquinas. También vale destacar que para entonces existía una empresa gubernamental (CUBALSE), encargada de abastecer a los buques extranjeros cuyas compras eran pagadas por dólares.

Zarpado el buque del último puerto cubano, el martirio vivido por las tripulaciones dependía de la longitud de la travesía, pero quiero abordar este tema con ejemplos en la próxima exposición.

2.- Salir mal abastecido y encima de ello con faltantes producidos por robo de mercancías.

La corrupción no es una novedad y existe desde siempre. Adquiere mayor valor cuando la oferta se encuentra por debajo de la demanda y las necesidades toca las puertas de cada ciudadano. Muy pocos escaparon de sus influencias y pueden ser considerados "santos" los que se resistieron a su influjo. El abastecimiento de nuestras naves pasó a la responsabilidad de CUBALSE, claro está, la calidad de los productos que nos servían, además de insuficientes, siempre fueron los de más baja calidad. No olviden que ellos atendían a los buques extranjeros y se imponía el interés por el dólar. ¿Cómo se robaba entonces? Muy fácil, ya existía una conexión entre el jefe o despachador de la empresa abastecedora, nuestros sobrecargos-capitanes y los choferes de los camiones. Antes de llegar al costado de nuestros buques, ese camión hacia una visita por la casa de esos dos bichos o parientes allegados donde dejaban parte del botín. Los faltantes nunca se reportaban porque eran recibidos a bordo por el Sobrecargo o un cocinero cómplice que se mojara con alguna migaja. Tampoco olviden que los capitanes tenían sus sobrecargos preferidos y que, a su vez, los sobrecargos trataban de enrolar a cocineros de su total confianza. No fueron todos los que procedieron así, pero muchos de esos hijoputas se encuentran hoy manteniendo un perfil bajo en el exterior. ¿Resultado? No creo necesario explicarla y ya lo he mencionado en uno que otro trabajo. ¡Eso, si! Todos estos cabrones abastecían de comidas los refrigeradores de sus camarotes. Les digo hijos de puta no por robar, que fue una práctica extendida a toda la población, los llamo así porque en su mayoría eran militantes del partido y destruyeron a muchos hombres.

3.- Por poca asignación de dólares en el extranjero para avituallar la nave. Situación agravada por el hurto practicado por capitanes y sobrecargos a esa asignación.

Hasta los primeros cinco años de la década de los setenta, la asignación de divisas para las compras de víveres, materiales para Máquinas y Cubierta, podía satisfacer parte de las necesidades de cualquier nave si se administraba con cordura. En esos tiempos el "toque" (comisión que recibían los capitanes, jefes de máquinas y sobrecargos) Muy bien pudo ser superior al 5% y en países como Japón, iba acompañado de salidas a burdeles de categoría, regalos de efectos electrodomésticos y una que otra golosina para los tripulantes cuando los jefes no eran tan avariciosos o egoístas. Muy bien puede pensarse que ese "toque estuviera por el 10% cuando sumas todos esos gastos. Las condiciones eran tolerables si le sumamos que la asignación de divisas para gastos de representación, estuvo un periodo de tiempo sin "limitaciones". Los capitanes o jefes de máquinas, solo debían justificar los gastos mediante la presentación de facturas, papelitos muy fáciles de conseguir en cualquier comercio.

¿Qué pasó después de esas fechas que sitúo a partir de la injerencia cubana en Angola? Todo se fue al carajo y tuvimos que pagar el precio de aquella alocada aventura, fue cuando comenzó el tiempo de las vacas flacas. Para complicar un poco más la situación y alimentar el robo o corrupción en nuestras naves, fueron designados algunos de nuestros personajes como "representantes" de las flotas en el exterior. Ellos se encargarían de "bloquear" o recibir en tierra el pago de aquellas comisiones recibidas por nuestros jefes. Una de esas pirañas voraces lo fue el Gallego Meléndez mientras estuvo de representante en Japón, una vez ocupando ese cargo desaparecieron todas las posibilidades de recibir comisiones. Se establecieron diferentes modalidades de robo para recuperar lo que otros tomaban como suyo. Ladrón que roba a ladrón merece cien años de perdón, dirían algunos. Los jefes de máquinas escapaban cuando el buque hacia combustible, diez toneladas faltantes no se notan cuando se reciben ochocientas toneladas. Ese faltante era cubierto aumentando milésimas diarias en el consumo durante las largas travesías de regreso a casa, y cuando no, agregándole un poco de agua, también podían robar mediante falsas facturas a reparaciones ejecutadas de emergencia. Los capitanes podían hacerlo de igual manera, mediante la firma de falsas facturas de reparaciones en cubierta, compras exageradas de material para trincaje y por último, la más despreciable de todas, robando del dinero asignado para la compra de alimentos. Aquí se aplicaban dos modalidades, comprar productos de mala calidad y pagarlos en papeles como de primera o, mediante la reducción de cantidades. Es indudable que de ese robo se beneficiarían solamente el Capitán y Sobrecargo. Los primeros oficiales también se las ingeniaban en el campo de las reparaciones para tomar algo de plata y por solo ponerles un ejemplo, mencionaré a un amigo que pidió sustituir la guía de ondas del radar en Islas Canarias. La mencionada guía no tenía problema alguno, los conocedores saben que las mismas estaban cubiertas de plata en su interior, no es necesario explicar más. De verdaderos profesionales nos fuimos transformando en una masa depredadora cada vez con menos escrúpulos. La cantidad de dinero asignada para el avituallamiento de un buque se redujo a cifras ridículas, ¿lo peor?, esa cantidad debía dividirse entre los tres departamentos del buque, Cubierta, Máquina y Cámara. Imaginen ustedes que para una nave tripulada por más de treinta marinos, sea asignada solamente la suma de unos $500 dólares. ¿Cómo resolver todos los problemas a bordo con ese dinero? Resulta imposible y las discusiones a bordo fueron interminables entre los jefes de cada departamento. ¿Creen que ya llegamos al fondo del problema? Se equivocan, llegó el momento de nuestras arribadas a un puerto cualquiera, donde no encontramos dinero para avituallar a la nave y tampoco para pagarle a su tripulación.

4.-Por arribar a puertos con pocas o ningunas posibilidades de avituallar a la nave.

No fueron muchos, tampoco fueron pocos, pero existieron. Mencionemos a países sumidos en crisis profundas, guerras o simplemente donde no tenían nada para ofertar que se ajustara a nuestras demandas. ¿Ejemplos? Etiopia, Angola, Rumania, Líbano en guerra, Corea del Norte, etc. Ya deben imaginar el calvario vivido durante las navegaciones seguidas una vez abandonados esos países. No existe un solo sitio de Internet, donde se menciones todo lo que les estoy contando. La idea que siempre se ha mantenido sobre los marinos, se limita a las fiestas, mujeres, alcohol y contrabando.

5.-Austeridad impuesta por capitanes buscando méritos personales. (Muy común)

Estos individuos eran los más despreciables que tripularon nuestras naves, unos verdaderos hijos de puta que sometieron a sus tripulaciones a sacrificios innecesarios. Eran doblemente degenerados cuando se trataba de individuos que, ni siquiera pertenecían al partido comunista. Si les sumamos a todas las precariedades mencionadas las acciones de estas ratas, pueden tener una idea aproximada del ambiente vivido en esas naves. ¿Por qué lo hacían? Por una simple razón muy particular, arribar a la oficina del director de la empresa con un informe de viaje, donde se reflejara entre otros puntos el "ahorro" logrado durante esa travesía. Muchos de ellos se encuentran hoy en el exilio como he mencionado anteriormente, pensarán que todo se ha olvidado y no es así, la distancia que los separa de la isla no puede borrar la actitud miserable que mantuvieron en ella y menos, los injustificados sacrificios a los que sometieron a sus tripulaciones bajo su mando.

6.-Falta de reclamaciones por parte de la tripulación, indiferencia, resignación y otras pendejadas.

Como he mencionado en otro trabajo, solo recuerdo la reclamación realizada por la tripulación del buque "Renato Guitart" en el año 1975. Hasta mi deserción en 1991, aquella historia no volvió a repetirse. Es cierto que los mecanismos de represión resultan invisibles al visitante, no así para aquellos que los vivimos. Lo cierto fue que en la medida que el tiempo pasaba, el marino cubano también fue castrado y renunció a reclamar sus derechos. Asombrosa resultaba la actitud pasiva demostrada en situaciones verdaderamente penosas y algunas veces, solo algunas, elevé mi voz en defensa de mis subordinados corriendo un alto riesgo, ellos podían levantar sus manos en mi contra en cualquiera de las reuniones de su partido. Hay cosas que molestan escribirlas y leerlas, lo lamento muchísimo y repito, no estoy capacitado para regresar en una máquina del tiempo y cambiar el curso de la historia. Como siempre agrego, existen excepciones. ¡Claro! Luego escasearon, la mayoría fuimos aplastados por las ruedas de la corrupción.

Esteban Casañas Lostal. Montreal..Canadá. 2016-09-22

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