Cuba es un cuento, compay

La generación “araña”

-¡El puro no conoce nada de eso! No hay un encuentro entre cubanos que no culmine en un acalorado debate de cómo derrocar a Castro y de paso, brindar las más brillantes fórmulas para arreglar a Cuba. Es muy afortunada la fiesta que tiene como resumen el tema dedicado al sexo, se grita menos, se medita, se realizan autoanálisis silenciosos y secretos. Luego, se marcha del lugar con varias teorías aprendidas que deseamos llevar a la práctica bajo los efectos del alcohol y si los muchachos nos lo permiten. Yo sabía que aquella expresión de mi hijo era el punto de partida a las bromas de sus amigos y que todos estarían dispuestos a vacilarme. Con mis años y experiencias, he llegado a comprender y aceptar que éste es el turno de ellos. El mío pasó hace mucho tiempo y me gusta colaborar con la felicidad de los jóvenes.

-¿Cómo que el puro no sabe de esto? Intervino otro del grupo a son de comemierda, como dándole el pie de amigo al que continuaría la jodedera.

-¡No lo sabe, asere! En sus tiempos no se afeitaban. Todas las miradas se fijaron en mí como si hubieran descubierto algo nuevo. Sí, yo soy del siglo pasado, pero no jodan, ellos también nacieron a finales de esa centuria, pienso. Tuvieron novias, hermanas, primas, vecinas y hasta su propia madre. Bueno, descontemos a las hermanas y madres de esa relación, no tenían derecho a verlas desnudas. ¡Las primas, no! Se exprimen y si son hermanas con muchas ganas Solo pensaba esas respuestas y continuaba callado para que se divirtieran.

-Entonces, ¿nunca ha chocado con uno de esos aparaticos afeitados? Lo dijo con tanta inocencia e ingenuidad que hasta yo estuve a punto de perder la calma y caer de paso en la trampa que iban tendiendo.

-¡No se rompan la cabeza! El viejo es de la generación araña. Todos liberaron la risa contenida durante esos minutos transcurridos, habían enfilado muy bien el camino elegido para concluir la noche.

-¡Uff, qué asco! Dijo uno mientras hacía una extraña mueca.

-¿Y los olores? Porque científicamente está demostrado que los vellos solo sirven para atraparlos y mantenerlos. ¡Wow, qué peste! Resulta que ahora son muy finos o se operaron del olfato, pienso.

-Puro, y cuando bajaba, ¿tenía que dedicar unos minutos a separarlos? Se repitió la risotada colectiva y no sé si era preferible que gastaran el tiempo restante tratando de derrocar a Castro. No puedo ocultar que yo disfrutaba de aquellas locuras y el afán por hacer el tiempo conmigo.

-Le vas a sacar los colores al puro, acuérdate que esta gente es algo reservada. No tanto, pero mucho más que nosotros.

-Entonces, puro, ¿bajaba o no bajaba?

-¡No lo presionen, caballeros! El viejo se va a encojonar y nos quedaremos sin base material de estudio.

-¡Es verdad, es verdad, vamos a entrarle suave! Además, aquella época tenía sus encantos. Yo recuerdo que cuando fiñe los ojos se me desorbitaban en la playa, ¿no les pasó lo mismo? ¡Coño, mis hermas! ¡Hagan memoria, hagan memoria! Aquella pila de jevitas en bikinis, se les notaba tremendos bultos…

-¡No solo eso! Intervino uno del grupo sin dejar terminar al anterior. ¿Qué me dicen de los pollos a los que se les escapaban algunos pelitos por debajo de la trusa? ¡Tenía sus cosas, tenía sus cosas!

-¡Ná! Y si el bikini era amarillo o blanco, allá va eso. El bulto era oscuro y se descubrían sus misterios cuando se mojaban. Yo miraba de reojo para no llamar mucho la atención, pero el viejo… No solo él, mis tíos también. ¡Oye! Es como si tuvieran rayos x en los ojos.

-¡Viejo, entre nos! ¿Nunca ha visto una cosita de esas bien afeitaditas?

-¡Asere! La mayor parte de las viejas no se afeitan.

-Pero va y el puro se ha empatado con alguna jovencita.

-Mi socio, ¿No lo has llevado a un miraculo para que se actualice? ¡Coño, vivimos en un país desarrollado!

-¡Hay que llevarlo, hay que llevarlo! Poco faltó para que lo sometieran a votación, ya saben ustedes como son los cubanos. Alguien se levantó y destapó la nevera, repartió cerveza sin ser solicitada, así funciona esto.

-El viejo no está para estas cosas, lo suyo es sentarse a escribir en Internet.

-¡Coño, viejo! Antes de partirse tiene que probar algo de lo nuestro. Yo imagino que usted se mantendrá aferrado a las costumbres de su generación, pero nunca está mal con probar. ¡Asere! ¿Por qué no metes al puro en uno de esos hotelitos que no son tan caros? ¡Mira! Yo te presto un catálogo que tengo en el maletero del carro, debo vigilar al material para que no me sorprenda en la corrida.

-No es mala idea, lo llevan al hotel y por teléfono solicitan esos servicios.

-Puro, lleve condón, aquí es obligatorio y está comprendido en la constitución.

-¡Una botellita pa’que se suene sus traguitos y relaje.

-En esa sí va, miren como se sonríe. Le gusta el trago.

-¿Le gusta el trago?

-¡Le encanta!

-¿Y nunca se ha sonado un taladro?

-Si supieras, el viejo dice que nunca ha probado otra cosa, solo ron o cerveza. Mira que se lo digo y no da el brazo a torcer, el día que se suene un pito, ese día va a escribir una novela que le otorgará el Nóbel de Literatura. Ni atrás, ni adelante, no quiere ceder.

-Puro, ¿desde cuándo no la ve pasar? ¿Todavía se te para?

-¡Coño, consorte! No lo aprietes tanto, todavía se encabrona y se pira. Nos vamos a quedar sin base material de estudio.

-¡Préstame a tu mujer, cabrón! Jajajajajajajajajajajajaja, fue escandalosa la risotada colectiva.

-¡Coñoooooooó! Se decidió a hablar, esto se está poniendo bueno, volvamos a las preguntas iniciales. Puro, ¿ha visto esa cosa afeitada?

-¡Sí la he visto, no jodan! Tremendo papelazo las que son muy trigueñas y tupidas. Se les nota una sombra negra feísima.

-Pero el olor, puro. El olor que atrapan los vellos.

-¡Oye! ¿Por qué no dejan de resingar un poco y terminan la fiesta tumbando a Fidel como siempre han hecho? ¡Había que tener timbales para afeitarse con una cuchillita Patria o Muerte! Hasta los hombres llorábamos cuando la pasabas por la cara, ¿Creen que una mujer se la iba a pasar por allá’bajo? No jodan, es inhumano.

-¡Coño, verdad que sí! El puro usó barba por más de diez años.

-¿Vieron el asedio que tienen en contra de las Damas de Blanco?

-Hay que ser cobarde para golpear a una mujer…

-¡Escapamos!

-No se puede, no se puede escapar, siempre terminamos en lo mismo por mucho que intentemos desviarnos. Ni un bollo peludo o afeitado puede apartarnos del hijoputa Castro.

Esteban Casañas Lostal. Montreal..Canadá. 2011-10-08

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