Cuba es un cuento, compay

Picadillo de soya, efectos secundarios

Los primeros contactos con un recién llegado de la isla pueden resultar traumáticos, escucharlos produce ciertas alucinaciones. No son todos los que provocan esa extraña sensación, me inclinaría por una minoría de ellos. Los otros, asumen una posición más sensata y se inclinan por la observación y el aprendizaje. Son cautelosos, silenciosos, timoratos y no pueden ocultar su asombro ante el nuevo mundo que se abre ante sus ojos. Por esa gente tan sencilla y humilde que ves llegar, se despiertan enseguida sentimientos de solidaridad y te sumas a una especie de cadena humana dispuesta a ayudarlos a dar sus primeros pasos. Sin embargo, esa minoría charlatana y algo alardosa, saturada de fantasías en sus mentes, incitan un sentimiento contrario.

Cuando los escuchas y sabes que llegan de lo que fue tu tierra, puedes sucumbir ante la duda de encontrarte ante un compatriota o un ser extraterrestre. Muchas y variadas han sido esas experiencias y no tienes otra alternativa que tirarlos a bonche como si se tratara de una comedia. Van en el auto y se atreven a afirmar que en la isla, no solo existe la variedad de marcas que ven a su paso, agregan que incluso son más modernos. Tratas de ignorarlos para evitar darle un trancazo en la cabeza y lograr que despierten de alguna manera. Si te sientas en el televisor y recorres con el mando todo el menú del satélite, te dan una disertación de canales, películas, noticieros, novelas, etc. Poco les importa que ese menú expuesto ante ellos posea más de cincuenta canales. No les hablen de ropa, se conocen todas las marcas y nombres de diseñadores famosos. Si los dejas, incluyen desfiles de modas donde ellos han participado. No los lleves a un mercado si deseas evitar disgustos mayores, según ellos, las ofertas de la isla son similares y cuando pasan por los estantes del papel sanitario, nunca se han limpiado el culo con el periódico Granma. Muchas veces me pregunto qué carajo hacen acá y si vale la pena sacarlos de su paraíso. En fin, esos contactos accidentales o no con esa minoría tan satisfechas con lo que tienen (solo en sus enfermas mentes), pueden producir cierto rechazo involuntario hacia todo aquel que viene y no es justo que paguen todos por unos cuantos pecadores (comemierdas, diría yo)

Dentro del marco de todas las salvajadas escuchadas en estos últimos años, les traigo tres que se destacan por encima de todas. No creo tengan nada que ver con la situación vivida en la isla, me inclino a pensar sean los efectos secundarios producidos por el consumo del Picadillo de Soya.

Andaba en una fiesta en Miami, no recuerdo si la razón era un cumpleaños o mi despedida por aquella visita. Allí estaba “el cabezón” presente, era un recién llegado y yo trataba de adaptarme a sus animaladas, pero esa noche me sacó de los cabales, aluciné y no deseaba creer lo que escuchaba. En las fiestas de los cubanos las voces sobrepasan siempre los decibeles que produce cualquier equipo de música, es lo normal. Lo bueno que tiene Miami y carecemos en Canadá, es esa tolerancia al escándalo, aquí te llaman la policía a los cinco minutos de comenzar la fiesta, son “imperfectos” ante nuestros ojos, no tenemos otra opción que adaptarnos. ¡Viva Miami, coño!

El grupo estaba integrado por varias generaciones de los nuestros y otros que no tenían absolutamente nada que ver con la isla, gente muy simpática que ya estaban acostumbrados a las “cosas de los cubanos”. Los temas de conversación fueron muchos y como es de suponer, las bromas nunca faltaron, creo que son por idiosincrasia un condimento obligado en nuestras fiestas. Del bonche se pasa a un tema muy serio sin previo aviso, puede incluirse un entierro, todo es impredecible entre los nuestros. Cada uno aporta algo, no todos, otros pocos se dedican a escuchar esa extraña competencia que siempre se impone. En uno de sus turnos, “el cabezón” soltó tres de las suyas que por poco me hacen saltar del asiento.

El avión.

-Yo fui para Alemania en un aerobús. Dijo a modo de introducción y en seguida traté de corregirlo. Grave pecado que se interrumpa a un cubano cuando inicia una narración.

-¡Compadre! ¿En qué año tú viajaste para Alemania? Yo sabía que debía andar por inicios de los ochenta, me encontré con ellos en aquel país en varios de mis viajes.

-Yo fui para allá en el año 82. Me respondió y me miró muy serio.

-Entonces cambia de avión, en esa fecha Cubana no poseía los Aerobús. ¡Ufff! Para qué fue aquello, todo su rostro comenzó a ponerse rojo y ya deben imaginar los galones de sangre necesarios para llenar aquella inmensa cabeza.

-¡QUIÉN TE DIJO? CUBANA TENÍA ESOS AVIONES Y VOLABAN TAMBIÉN LOS DC-8. Me gritó y estuvo a punto de asustarme, fue de una agresividad espontánea que nadie estaba preparado para recibir en medio de una festividad.

-¡Compadre! Cuba tuvo arrendado tres DC-8 y uno de ellos fue volado en Barbados. Yo pude volar en uno de ellos en mi primer viaje hacia Angola y te hablo del año 77.

-¡QUE NO! CUBA LOS TENÍA CUANDO YO VIAJE PARA ALEMANIA. No bajó el volumen de su voz y al parecer se sentía muy ofendido.

-¡Mira! No puedo precisar ahora hasta qué año continuaron volando esos aparatos, pero es muy fácil de saber, cuando llegue a Canadá mañana, yo te busco la información por Internet.

-¡BUSCA LO QUE TE DE LA GANA! YO TE DIGO QUE ESTABAN ALLÍ Y QUE VOLÉ PARA ALEMANIA EN UN AEROBÚS! No estaba dispuesto a bajar el volumen ni dar el brazo a torcer y yo tampoco deseaba darle la razón en algo que estaba verdaderamente equivocado.

-¡Cabezón! El Aerobús comenzó a volar con Cubana en la década de los noventa, hasta esas fechas, Cuba poseía una flotilla de Ils 62. No fue hasta que les prohibieron los vuelos a diferentes países, que la isla se vio obligada a arrendar el Aerobús.

-¡ESTAS EQUIVOCADO! ¿QUÁ COÑO SABES TÚ DE AVIONES? LO TUYO ERAN LOS BARCOS. Como no dejaba de gritar preferí dejarlo con sus extrañas teorías, aunque claro, ya gozaba de ciertas dudas entre los allí presentes. De algo estaba convencido, aquel círculo de parientes y amigos no se habían destacado por viajar, creo que los viajes más distantes fueron a Bahamas y Punta Cana. Tampoco les importaba mucho si en cabezón se había trasladado en uno u otro modelo de avión. Solo él era el que mostraba interés en sobresalir por encima de los presentes y a mí no me importaba que lo hiciera, solo le pedía que no metiera sus mentiras.

La línea del día y la noche.

-Cuando estábamos llegando a Europa, el avión, que venía volando en una zona de noche, cruzó una línea y se convirtió en día de pronto. Lo dijo con una seriedad terrible, fantasmal y logró cautivar a su audiencia, pero por poco exploto.

-¿Sabes una cosa? No lo repitas donde se encuentre un grupo con un mínimo de inteligencia, eso es imposible. Pa’qué fue aquello, su cabezota se puso más roja que la vez anterior, al extremo de convertirse en un semáforo. Temí pudiera provocarle un infarto.

-¡QUÉ COÑO SABES TÚ DE ESO? No solo gritó, esta vez se paró y dio un golpe sobre la mesa, algunos de los presentes se asustaron ante su violenta reacción.

-¿Cómo no voy a saber de eso? Yo soy navegante y estudié astronomía. Le contesté muy tranquilo.

-¡TÚ ERES UN NAVEGANTE DE MIERDA QUE ANDABA EN BARCOS! ¡QUÉ ASTRONOMÍA NI UN CARAJO! ESO LO VI YO CON ESTOS OJOS, VENÍAMOS VOLANDO DE NOCHE Y CUANDO EL AVIÓN CRUZÓ UNA LÍNEA SE VOLVIÓ DE DÍA. ¡Ahhhh, noooo! No porque gritara y se mostrara enojado yo iba a darle la razón. Los presentes optaron por mantener silencio y disfrutar hasta el final de aquel absurdo duelo. Tuve deseos de decirle que nosotros usábamos las tablas aéreas de las estrellas en los barcos, pero él no iba a comprender ni timbales. Observé que la mesa era redonda y facilitaría la explicación que deseaba darle.

-¡Mira, animal! Como puedes observar, esta mesa es redonda, imagínate que sea un plano de la tierra y la estas observando desde el aire en el Polo Norte. ¿Sabes dividir? Muy bien, imagino sepas que la circunferencia tiene 360 grados, ¿no es así? Todos prestaban mucha atención, hasta su color del rostro fue cambiando al tono humanamente conocido, un blanco criollo tostado por el sol de La Florida. Divide esos 360 grados entre las 24 horas que tiene el día, ¿cuál es el resultado?, no hace falta que saques la cuenta, yo me la sé de memoria. El número resultante de esa división será 15, yo sé que a ti no te dice absolutamente nada. Pues bien, cada 15 grados existe lo que se llama “Huso Horario”, o sea, se cambia una hora cada vez que cruces una de esas líneas aunque la misma hora abarque 7.5 grados a cada lado del Huso central. ¿Capich? Él no respondía nada y esta vez prestó atención a las explicaciones de un navegante de mierda. ¿Qué deseo decirte con esto? Muy poco, es imposible que desde un avión se tenga un arco de visibilidad que abarque 15 grados de longitud desde su posición geográfica. No hace falta encontrarse en el aire, mar o tierra para darse cuenta. En los momentos del crepúsculo, matutino o vespertino, un lado del horizonte es claro mientras el otro gana o cede a la oscuridad. Los cambios de claridad u oscuridad no se producen violentamente, todo se debe al movimiento “aparente” del sol. ¿Sabes por qué te digo “aparente”? Porque el sol no se mueve, pero para el estudio de la astronomía debes abstraerte y pensar por momentos que los astros se mueven, así es como lo perciben los observadores en tierra. ¡Esto, mi querido amigo! Lo estudian los navegantes de mierda que andan en barcos y aviones. No satisfecho con la explicación brindada, le dije cuál punto de la mesa era el meridiano cero grados y cuál el ciento ochenta o “Línea Internacional de la Fecha”. –Yo solo deseo que aprendas un poco. Le expliqué tranquilamente cuándo cambiaba la fecha en la tierra utilizando un vaso al que movía de posición como si se tratara del sol pasando por cada meridiano. No quise entrar en detalles sobre la existencia de los crepúsculos astronómicos, náuticos y civil, no deseaba volverlo loco, pero al menos logré calmarlo algo y atrapar su atención. Estoy convencido de que al salir de aquella casa, el cabezón borró su disco duro, quizás lo hizo involuntariamente, es de esos seres que tienen un virus en la cabeza y el producido por el Soya es el peor.

-¿Qué tiempo hace que usted no navega? Me preguntó una dominicana que siguió con extremada atención cada una de mis explicaciones.

-Ya suman veinte años que estoy fuera de los barcos, ¿por qué?

-Es increíble, yo estudié todo eso que usted acaba de explicar en la universidad y no sé cómo puede conservar tan frescos esos conocimientos.

-¡Mija! Fueron muchos años ganándome el pan a costa de las estrellas y planetas. Se produjo una breve pausa y reinó la tranquilidad por al menos una media hora. Los temas impuestos fueron diferentes y alternaban con los clicks de las cámaras fotográficas y la estridente música que salía del interior de la casa.

Canadá importa nieve.

-¡Muchacho, no te imaginas el frío que se manda en Alemania! El cabezón abrió un nuevo tema, no sé si lo hizo a propósito o se trataba de algo accidental. Corría el mes de Enero y todos nos encontrábamos en mangas cortas en la terraza de aquella casa, eran las dos de la madrugada. -¡Imagínate tú! No recuerdo a quién se dirigía o si pretendía que lo escucharan todos los presentes, no debo insistir en que el tono de su voz era bastante elevado y que todos los miamenses son sumamente tolerantes.

-Pa’qué contarte! Yo tuve que palear nieve que Alemania exportaba para Canadá. ¡Coño! Por poco sufro un infarto.

-¡Cabezón, tú estás loco, men! ¿Tú sabes lo que estás diciendo?

-¡Coño! ¿Otra vez, tú?

-El asunto no es que sea yo o deje de serlo. ¿Tienes idea de lo que estás hablando? -¡Claro que sí! Yo estuve paleando nieve en Alemania para exportar a Canadá.

-¡No, no, no, no! Tú tienes que estar mal de esa cabezona o no conocer ni timbales de geografía. -¡Qué sí! La exportaban para cubrir las zonas de esquiar.

-¡No, no, no, no! Definitivamente tienes que estar loco o el picadillo de Soya te atrofió la mente. -¡VIEJO DE MIERDA! TE HAS EMPEÑADO ESTA NOCHE EN HACERME QUEDAR COMO UN MENTIROSO. Volvió a ponerse rojo como un tomate y subió el volumen de salida.

-No tengo razones personales para hacerlo, tú eres el que debes medirte a la hora de hablar ante personas con un mínimo de inteligencia.

-¡COÑO! ¿POR QUÉ NO VAS A CREERME? NOS MOVILIZARON VARIAS VECES A PALEAR NIEVE CON DESTINO A CANADÁ. -Porque eso nada más se le ocurre a un socotroco como tú. ¿No te das cuenta que Canadá es uno de los países más grandes del mundo que tiene fronteras con el Polo Norte? Tú no tienes puta idea de la cantidad de nieve que cae en Canadá.

-¿Y tú, sí?

-¡Claro, cabezón! Hace veinte años que vivo en ese país. ¿Cómo carajo se te ocurre pensar que Canadá importará nieve? No discuto más contigo, esa enorme cabeza tuya está repleta de mierda o la intoxicación que sufriste con el consumo del Picadillo de Soya es irreversible. Tienes cero en geografía. Me levanté a orinar y lo dejé descargando bilis sobre la mesa, alguien se tiró un peo que rompió el grupo.

Afortunadamente fue al aire libre, en un espacio cerrado hubiera matado a unos cuantos por asfixia. Así son algunas de las fiestas entre cubano, después, nos despedimos como si nada, todos continuamos siendo amigos. Al llegar a Canadá busqué en Internet información sobre los aviones operados por Cubana de Aviación y se la envié al cabezón, ni las gracias me dio el muy cabrón.

Esteban Casañas Lostal. Montreal..Canadá. 2012-05-28

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