Las poesías de Ada

Banderas

Casi medio siglo y no ha cesado la sed de sangre, hasta cuándo coma-andante, la pirámide se tambalea y su cúspide entre radiaciones y cirugías quiere seguir dando pasitos por los pasillos del Hospital, mire, que todavía de esta pirámide nos queda luchar con el segundo escalón, que son esos jefesotes, secuaces y ahí, es entonces cuando comienza la verdadera lucha.

Nuestra Bandera

Se apagó la estrella en mi Bandera triste,
y el azul de su cielo, llueve llanto,
pero sus listas blancas son purezas ,
y el rojo es el color de su firmeza,

Aunque su cielo azul este llorando,
aunque su estrella triste esté apagada
no destiñe el rojo en mi Bandera
Porque su triángulo rojo ha recogido
"TODA LA ROJA SANGRE DE LA PATRIA"

Ada Mirtha Mendoza - 10-11-2006

Mi Bandera

Hoy no puede brillar mi bandera,
Porqu el llanto ha nublado su estrella,

Ella es bella a pesar del ultraje,
a pesár que sus franjas azúles
se visten de cielo de llanto,
y de blanco de espuma
de mar,de clamor
y su asta sostiene el lazo de cinta,
que cubre su triste dolor.

Eres bella
mi amada Bandera
y más bella serás en la Historia
Por guardar en tu triángulo rojo,
y sellar con tú estrella plateada,
La sangre vertída de cada Cubano

Como puedes guardar tanta sangre,
por valiente y bella, la patria te besa
No es en vano
Que cuenta la historia, que fuiste valiente,
no dudaste en mancharte de sangre,
envolviendo soldados, heroicos Patriotas,
y en las manos de aquellos mambises
vailavas el grito, y ondeabas al viento
!Viva Cuba Libre!

Mi preciosa Bandera Cubana
No es posíble
que sigas atada a crueles condenas
de inmúndos verdugos,
te utilízan, ultrájan y humillan
despliegan tu tela,
en actos de oprobio,
de ofensas y horror.

Ada Mirtha Mendoza - 10-11-2006

Dónde está la Bandera

la que tiene deber de rendir
el honor al tirano?

Donde está la Bandera tirána?
donde está la que viste de negro y de rojo,?
la de luto, de sangre y fecha siniestra,
la que trajo bajando por sierras y lomas?

Honor y tributo, deberia rendir en su lecho
de muerte a su insolente amo,
y rendir honores al macabro acto,
de la despedida del viejo tirano
!ESA ES SU BANDERA!
Si es usada mí bella Bandera
en funésto ritual de envolver el chacál de la Patria"
sobre aquél ataúd en el cuál yace undido,
el más vil y cobarde tirano de Cuba .
Se abrirán los espacios del cielo,
para ver vomitár la Bandera,
como un niño vomíta un venéno,
sin haberlo tragádo siquiera.

Ada Mirtha Mendoza - 10-11-2006

 

Yo le preguntaría SR. comandante, PORQUE NO LE ENVUELVEN A UD. EN SU "BANDERA DEL 26 DE JULIO"? cuando ud muera?, es que es un insulto al Cubano, le envuelvan a Ud en la Bandera Cubana, en la Bandera que ha ultrajado, ha humillado ha usado en EVENTOS INDIGNANTES, No señor Castro no debería Ud hacer uso de una Bandera en la que en su triángulo lleva la sangre de inocentes, del manto del genocidio Cubano, provocado por su mano criminal, esa bandera lleva las lágrimas de madres, esposas, LOS MUERTOS DE LA CABAÑA, CUATEL MONCADA, HERMANOS AL ESCATE, REMOLCADOR13 DE MARZO, Y LOS DEMAS QUE POR SUPUESTO ESTAN PRESENTES, Nuestra Bandera Cubana, es testigo, de estas masacres, de tantas victimas, de tantos fusilados, no descansará en paz de ninguna manera, menos, si nuestra Bandera Cubana rosa su ataúd. Esa es "NUESTRA BANDERA"

APORTES PARA EL DEBATE

PUBLICADO EN LA REVISTA "Siglo XXI". Lunes 22 de enero del año 200l

En reiteradas oportunidades hemos afirmado que nuestras acusaciones denunciando los crímenes y las atrocidades de Fidel Castro contra los Derechos Humanos, en realidad son pálidas ante los testimonios en primera persona, de quienes han tenido que padecer el asesinato de sus seres queridos. Este es el caso de la acusación que hace Esther Quevedo, una madre del Municipio de Regla, a quien los guardías de Castro le asesinaron a patadas a su hijo Luís Quevedo Remolina, de 22 años de edad.

Esta denuncia de una madre a quien Fidel Castro, en su guerra para perpetuarse en el poder, le mato a un hijo opositor, es similar a la de otros miles de madres cubanas, que aun viven con sus historias de horror ocultas y apretadas en sus corazones.

Recuerdo siempre a Margarita Marín Thompson, otra madre, pero con una tragedía aun mayor que la de Esther Quevedo. A Margarita, Fidel Castro ordenó fusilarle a sus tres hijos: Ciprián García Marín, Ventura García Marín y Eugenio García Marín, por haber intentado buscar asilo político en la Embajada del Vaticano en La Habana.

Este tipo de recuentos siempre se hace imprescindible para los activistas de derechos humanos, porque tenemos que batallar frente a una de las maquinarías de desinformación y fabricación de mentiras mas grandes de todo el Mundo. Baste decir que Fidel Castro poseé mas asalariados en el campo de la propaganda a su favor, que todos los cuadros que, en conjunto, estuvieron dedicados a estas tareas en Polonia, Checoslovaquía, Hungría y Alemania del Este, en la época del comunismo.

Sin embargo, a pesar de que nuestro movimiento de Derechos Humanos es minúsculo frente a ese imperio castrista para la manipulación de la opinión pública, desde dentro de Cuba los opositores civiles, CON LA VERDAD DE SUS DENUNCIAS Y CON LA JUSTICIA DE SUS PROYECTOS DEMOCRATIZADORES, han despojado a Castro de la impunidad en relación a sus crímenes.

Por eso, ahora, presa de la rabia que se origina en la impotencia, el Comandante tiene que apelar al secuestro y a la toma de rehenes de figuras públicas europeas. Como ha sucedido con las personalidades checas Jan Bubenik e Ivan Pilip. No obstante, este tipo de agresiones brutales contra las mas elementales normas de comportamiento civilizado, solo conducen a Fidel Castro a un mayor abismo de aislamiento y repulsa internacionales.

Hace muchos años , quien fuera en los primeros tiempos de la revolución uno de los altos jefes de la Seguridad del Estado, el ex capitán Luís Fajardo Escolona, nos explicó en una visita al hogar de Ramón Calcines, que él había sido separado de su cargo por Fidel Castro, porque había desobedecido órdenes de asesinar a opositores políticos. Apenas unas semanas después de aquellas confesiones, Luís Fajardo Escolona murió de un padecimiento inexplicable. A su jefe, Anibal Escalante, le llegó la muerte de la misma manera. De la igual forma perecieron el general José Abrantes y el ex jefe de los servicios de intelegencia, Manuel Piñeiro Losada. Todos, después de convertirse en opositores.

En estos momentos la diferencia consiste en que la verdad ya no puede ocultarse.

"Siglo XXI". Lunes 22 de enero del año 200l

Ada Mirtha Mendoza - Martes, 22 de Mayo del 2007

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