Santería

Un crisol de religiones

En Cuba existen más de 70 denominaciones religiosas de diversas procedencias. Se destacan las de origen cultural judeo-cristiano y africano, aunque no todas están inscritas y reconocidas, según el investigador Marcos Marín Llanes, antropólogo y ex Profesor Adjunto de La Universidad de La Habana.

En el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio de Justicia cubano, aparecen los Testigos de Jehová y La Piedra Angular en todos los municipios del país. Refiere Marín Llanez que no están comprendidas en la actualidad las religiones de los aborígenes cubanos, por ser casi exterminadas en los siglos iniciales del colonialismo español en la isla. Sin embargo, elementos de dicha religión sobreviven entre creyentes de religiosidad popular, como el uso ritual del tabaco, del maíz y la iconografía aborigen como elementos de protección del hogar.

Otro hecho es que Cuba cuenta con varias sinagogas, tanto sefarditas como azquenaíes. A ellas concurren nacionales de ascendencia hebrea y conversos; un centro Bah ai y una Asociación Teosófica. Ya existen los grupos budistas (Zen) y otras agrupaciones orientales tamizadas bajo la influencia del Yoga, el Tai Chi y la New Age, reporta el autor, quien agrega que los mormones y los miembros de La Piedra Angular se han establecido con algunas casas templos.

Manifiesta el estudioso después de un largo y complejo proceso de resistencia cultural, transculturación y sincretismo religioso, dado en especial a los componentes étnicos ibéricos y africanos resultado del origen de la nacionalidad cubana, se desarrollaron en la isla denominaciones religiosas de fuerte ascendencia africana, como la Santería (religión de los orishas), que cuenta con decenas de deidades africanas sincretizadas con santos católicos, miles de casas templos en viviendas privadas, más de cinco mil sacerdotes de Ifá intérpretes de Orula), decenas de miles de jefes de cultos, y varias asociaciones legalizadas, se encuentran en el occidente y centro de la isla y su actual expansión hacia el oriente cubano; el Palo Monte (Regla de Palo o Brujería) en sus ramas Mayombe, Quimbisa, Briyumba y Santo Cristo del Buen Viaje, presente en casi todas las regiones rurales en especial en el oriente del país. Las organizaciones secretas Abakuá cuentan en Cuba con decenas de organizaciones en La Habana, Matanzas y Cárdenas. En el centro occidente de la isla están localizadas las llamadas Reglas Arará y Gang, ya con muy pocos adeptos.

Existen centenares de practicantes del Vudú, traído por los haitianos que vinieron a Cuba como braceros de la industria azucarera en la década de 1940, y una variante de sus descendientes en la isla tienen una influencia a la Santería y el Palomonte. Se puede localizar en zonas rurales de Ciego de Ávila, Camagüey y de las provincias orientales.

Una situación análoga son los jóvenes que se proclaman rastafari, pero que conocen más de Bob Manley y la música regué de Jamaica que de los contenidos de esa fe, explica Marín.

En zonas aisladas se pueden hallar expresiones religiosas y ritos concretos de escasos seguidores, entre los que se pueden mencionar a los Acuáticos de la zona del Valle de Viñales en la Provincia de Pinar del Río.

Especialistas cubanos señalan que la mayoría de los creyentes cubanos no profesa ninguna de estas denominaciones, sino que son de religiosidad popular difusa; es decir son practicantes asistemáticos de ritos populares, con escasos o ningún vínculo con instituciones religiosas concretas.

En general dicha religiosidad posee fuertes referentes cristianos y en particular del catolicismo popular. Estos religiosos no se atienen a normas institucionales ni a dogmas concretos. Ellos pueden no haber visitado una iglesia, pero creen en Dios "a su manera". Son capaces de ofenderse si no se les considera católicos; sin embargo, recibieron el bautismo, aunque pueden no conocer el Ave María ni el Credo porque nunca han asistido a misa.

Muchos creyentes de religiosidad popular veneran las imágenes católicas en casa, pero nunca han hablado con un cura, o pueden conjugar la asistencia a misa católica con la espiritual, cartomántica, ritos de la santería, palomonte o cultos bautistas, sobre todo en períodos de enfermedad o crisis familiar. Para ellos no existen contradicciones a la hora de luchar por la felicidad, la salud, el amor o el bienestar económico. Todas las religiones son buenas o al menos, prueban en varias de ellas y dejan los dogmas y doctrinas rígidas para los ministros, curas y teólogos.

En síntesis, reflexiona Llanes que el creyente cubano promedio es bastante crédulo y desconfiado a la vez y no se ata a una sola denominación religiosa

En cuanto a la evangelización en la isla siempre ha sido deficiente, pues gran parte de las iglesias no tiene un verdadero espíritu misionero, con excepción de los Testigos de Jehová. También existen religiosos practicantes íntegros, y únicamente comprometidos con su denominación concreta. Y los hay hasta intolerantes, antiecuménicos y fundamentalistas como en cualquier país, aunque no son precisamente la mayoría en Cuba.

Entonces no será difícil comprender que existen en Cuba denominados de religiosidad múltiple. Es decir, personas que profesan más de dos religiones a la vez, algunas compatibles por sus orígenes. Hay creyentes que son a la ves Santeros y Católicos; Santeros, Paleros, Abakuá y Espiritistas, o Presbiterianos y a la vez Espirtistas, etc. Todo ello aparentemente muy contradictorio, cuestionable y a la vez inaceptable por las jerarquías religiosas, pero lo cierto es que existe una rica variedad de identidades religiosas en Cuba. Usted encontrará un espiritista que es un católico practicante que recita el credo con total sinceridad y devoción en la homilía del domingo y en la tarde "funcionar" cual perfecto médium como Kardec.

La tolerancia religiosa ha llegado en Cuba de manera constante a la familia y al individuo. De hecho, nos dice el estudioso que hay muchas familias donde distintos miembros profesan diferentes religiones sin el deterioro de los afectos recíprocos que marcan los lazos de parentesco.

Finalmente, subraya la importancia además, del auge del movimiento ecuménico y macro - ecuménico en Cuba, surgido a partir de varias instituciones e iglesias como el Centro memorial Martin Luther King Jr., el Instituto Superior de Estudios Bíblicos y ISEBI y la congregación de la Catedral Episcopal "La Santísima Trinidad" del Vedado, todos en Ciudad de La Habana.

También se puede mencionar la más reciente integración de las denominaciones religiosas de la Iglesia Ortodoxa Griega, con una réplica de su templo en la Habana Vieja, donde sus seguidores ya reciben los primeros bautismos. Una obra de ejecución es el de la Iglesia Ortodoxa Rusa próxima a la Griega, que aunque dejó de existir unos años después del 59 en La Habana, se volvió a retomar para recibir y proteger a aquellos marinos rusos que viajan por los mares del Caribe.

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