Santería

Cultos y rituales en las sociedades Abakua

La ausencia de una base ideológica fuerte propicia que históricamente a este grupo cultural se vinculen actitudes antisociales como la delincuencia, el machismo, etc. Sin embargo, un análisis profundo de su desarrollo demuestra que la actitud de sus miembros ha sido resultante de la agresividad del medio en que se desarrollan, sobre todo a partir de la propia ética y leyes de conducta que rige la asociación.

Es por ello, que el aspecto más conocido y divulgado de los abakuá son sus reglas, nomras y comportamiento ante la vida, debido a la incidencia de estos en la sociedad, siendo menos conocidas sus rituales, cultos y leyendas.

La celebración de ritos y cultos en las sociedades abakuá estan relacionadas con el mito de la Sikan, de origen africano, referido al porqué del pacto entre las tribus Efik y Efok: una mujer virgen, Sikan, de la tribu Efok, descubre, por accidente al pasar por un río, el secreto de Tanze, un pez sobrenatural que era la reencarnación de Abasí (Dios Supremo) y al cometer una indiscreción revela su descubrimiento a la tribu rival de los Efik, esto provocó grandes calamidades a su pueblo, por lo que Sikan fue sacrificada como castigo y se acuerda celebrar un pacto entre ambos pueblos.

Este mito refleja tanto la subvaloración y destrucción del poder femenino, como la exaltación del pacto entre sociedades de hombres, asi mismo refleja la adoración a ciertos animales, considerados como sobrenaturales.

En las ceremonias abakuá se evidencia la fuerte influencia de la liturgía católica, en sus ritos se observan aspectos como importancia otorgada al bautismo, uso del altar como lugar para la adoración y colocación de objetos sagrados, uso del agua bendita y del incienso, posición de rodillas para recibir el ritual, uso de las velas, celebración de ritos funerarios, etc.

El culto a los muertos y el respeto a los ancianos son dos características de las creencias abakuá, lo cual da lugar al personaje del íreme (conocido popularmente como diablito).

El íreme es uno de los personajes más divulgados del folklore cubano. Representa el espíritu de los muertos de las generaciones pasadas que regresa a supervisar y participar en los ritos. Se considera que los íremes (que son varios, cada uno de ellos con sus propias atribuciones) purifican por donde pasan y sólo pueden comunicarse con los hombres por sus movimientos, ya que ni ven, ni hablan.

El íreme es dirigido por morúa, quien actúa a modo de corifeo, quien lleva en sus manos el erikundi (cruz de madera con maracas en sus extremos) y un tambor sagrado llamado encrícamo.

La ceremonía de mayor importancia en la cual interviene el íreme se produce en los ritos de iniciación de un nuevo ekobio en la sociedad y consiste en la representación de la leyenda de Sikan.

La ceremonia comienza a las dos de la madrugada y consta de cinco actos. En ella participan: sacerdotes, hechiceros, músicos e íremes, los cuales pueden ser: el Eribangandó, el Enkoboró, el Abanekue y otros diablitos más. El lenguaje utilizado es una mezcla de varios dialectos de origen carabalí. Se da inicio a la consagración con el sacrificio de un chivo (en sustitución de la muerte de Sikan) por lo que el procedimiento es similar al del ser humano, se prepara la sangre del chivo y se le dá a beber a todos los presentes. En el acto cuarto se celebra la cena, en la cual se consume la carne del animal y concluye la ceremonia con una procesión final.

Cada cofradía de abakuá posee plazas con responsabilidades fijas que deben de ser cumplidas porq uienes las ocupen. Estas plazas están relacionadas con la leyenda que les dió origen y mantienen su denominación inicial. Las más importantes son:

- Iyamba: Cumple una función de gran importancia en las sociedades abakuá, responsable del ekue (tambor sagrado que significa leopardo en la lengua efik), se ocupa del control financiero.

- Iksue: Ordena los pases y entradas en las ceremonias.

- Mokongo: A su cargo está la ejecución de la voluntad del ekue.

- Empegó: es quien toma el juramento del iniciado.

- Ekueñón: especie de secretario.

- Morúa o Morúa yansa: Levanta los cantos (cantor).

- Iksumekue: Comparte las funciones de Ekueñón.

Los íremese no constituyen plazas ya que representan a un ser sobrenatural.

El tambor es un instrumento de gran uso en las ceremonias de los abakuá y se pueden agrupar en dos grupos: de carácter simbólico y musicales.

- Tambores de carácter simbólico:

Poseen diversas funciones y una fuerte significación simbólica, los más utilizados son:

- Empegó: brinda la señal de alerta.

- Ekueñón: anuncia y preside la ceremonia de sacrificio.

- Engríkamo: llama y controla a los íremes; ante él se identifica a los jefes de otras cofradías que asisten a una iniciación.

- Ceceribó: representa a Sikan, dirije a las procesiones en marcha.

Estos tambores son visibles en las ceremonias, no así el ekue, que se coloca en una esquina del cuarto sagrado, detrás de unas cortinas.

- Tambores de carácter musical:

Llamados conjuntos de tambores biankomeko, acompañan los cantos y bailes de los íremes. Se distinguen dos tipos de toques: uno más rápido que otro (Efik o Efok) los de mayor uso son:

- Bonkoenchemillá

- Brankomé

- Obi-Apá

- Kuchi-Yenemá

Los textos narran, relatan y comentan las historias y las leyendas, una serie de recitadoras dirigen cada paso de un acto ritual, alternando el solista con el coro.

Además de los tambores, rezos y cantos junto con bailes de personajes representativos, los abakuá también utilizan comidas rituales en lugares adaptados para tales fines.

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