Músicos por la letra D

Daniel Amat

Hijo del mítico tresero cubano Pancho Amat, reconoce haber tenido en casa una universidad diaria que le acercó a la música popular de su país.

Daniel Amat se especializó en piano y ahora viaja por distintos puntos del planeta interpretando su propuesta de 'latin jazz'.

Considera que el proceso de reapertura en Cuba sólo intensificará una predisposición que siempre ha sido esencial en el músico de la isla caribeña: su capacidad para adaptar y fusionar sonidos.

Daniel Amat asume la música como quien asume la vida. En su caso, la música es el camino, es el fin, es el medio. Desde pequeño ha vivido entre notas, entre melodías, en ese desorden mágico que supone haber llegado al mundo en la casa de uno de los máximos representantes de la música cubana. Su padre es Pancho Amat, leyenda viva y pilar fundamental en el reconocimiento internacional del tres cubano, instrumento que maneja como nadie y con el que se ha labrado su imagen pública más allá de las aguas que bañan el Caribe. La música llegó a la familia Amat de manera circunstancial, aunque tarde o temprano hubiese irrumpido, igual que siempre el agua encuentra el cauce del barranco. Porque lo que Pancho lleva en la venas, igual que ahora Daniel, es el arte que es pasión, que se inspira y se transpira, es la música que alimenta tanto como el desayuno. Antes incluso de tener consciencia propia como artista.

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D'Aida (Cuarteto Las D'Aida)

En 1952 mientras las hermanas Haydée y Omara PORTUONDO están por formar de nuevo un dúo, encuentran a Elena BURKE y le exponen el proyecto. Surge entonces la idea de crear un grupo vocal mixto como en la época del "CUARTETO Orlando de la ROSA".

Ponen su suerte en las manos de la directora y pianista Aida DIESTRO (1928-1973), implicada en el movimiento del Filín quien propone modificar el proyecto y organizar un cuarteto sólo con voces femininas. Llaman a Moraima SECADA que ya todas conocen.

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