Generalidades

El ron nació en Cuba

En su segundo viaje a Cuba, Cristóbal Colón trajo desde las hermanas islas Canarias las zocas o raíces de la caña de azúcar. Sin presentirlo siquiera, en 1493 el marino genovés agregó a esta isla tocada por el encantamiento de colores, formas y sabores, un nuevo detalle que la definiría económicamente y la lanzaría a los más importantes mercados.

Nació la caña de azúcar cubana, con su identidad nacional bautizada y acunada por las fértiles tierras, las lluvias, el sol y las características climáticas de este pedazo del Caribe que la hizo suya..

Los cañaverales crecieron y la planta se transformó en guarapo, (jugo de caña) primero en rudimentarios aparatos indígenas, luego en trapiches, ingenios y centrales. La mano de obra aborigen fue sustituida por los negros esclavos traídos de Africa, que mezclaron su sangre con la historia del azúcar y con la integración nacional cubana..

La caña continuó su curso.

El guarapo fue convertido en alcoholes, de entre los cuales uno sobresalió por su transparencia y agradable olor, el aguardiente, que destilación tras destilación dio vida al ron.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX, en que comenzó a desarrollarse un nuevo proceso de fabricación que convirtió al producto en una bebida de estimable calidad y competencia . Es cuando nace el verdadero ron cubano, vinculado a los avances económicos del país y como consecuencia de éstos.

Florecen entonces en la isla las fábricas del nuevo ron que invade el mundo. Cárdenas, Santiago de Cuba, Cienfuegos, La Habana, son las principales ciudades donde se asientan destilerías y se producen marcas que imponen su clásica y singular categoría: Campeón, Obispo, San Carlos, Matusalem, Jiquí, Bocoy, Albuerne, Bacardí y el legendario Havana Club.

La firma Bacardí, sin dudas con mayores recursos y publicidad, se establece internacionalmente como la mejor exportadora de ron cubano. Así transcurre durante casi todo el siglo XIX, hasta que en 1960 se nacionalizan las fábricas de ron, con el triunfo revolucionario y los antiguos dueños de Bacardí abandonan el país y llevan consigo por razones jurídicas la marca.

La fama del ron santiaguero, voló con ellos, pero el auténtico ron cubano quedó en los suelos, los cañaverales, los vientos, el sol , los centrales, las mieles finales, el alcohol, los barriles, los viejos rones, la herencia acumulada durante años y un proceso tecnológico riguroso y experimentado.

El ron cubano mantuvo su sabor donde nació. La industria ronera cubana fue reorganizada, se ampliaron capacidades y para exportar se utilizó la antigua y prestigiosa marca Havana Club, fundada en Cárdenas en 1878.

Se seleccionó a la Giraldilla como símbolo grafico de este ron, por representar a la ciudad de La Habana y se continuó conquistando paladares.

Otras marcas lograron instalarse en el mercado bien difícil de las bebidas. Caney, Legendario, Matusalem, Varadero, Bucanero, Caribbean Club, son algunas que pasean el buen sabor del ron cubano por el mundo. Entre todas, por supuesto, alzan una verdad inobjetable: Cuba es la isla del Ron.

Facundo Bacardí

Wikipedia

Facundo Bacardí Massó (Sitges, Barcelona, 1814 — Cuba, 9 de mayo de 1886), empresario hispano–cubano.

Era hijo de un comerciante de vinos de Tarragona (Cataluña, España), que en 1830 marchó con su familia a Cuba. Tras establecerse en Santiago de Cuba, Facundo prosperó en el mismo negocio que su padre. En 1843 se casó con Amalia Victoria Moreau.

Desde 1852 comenzó a experimentar con el proceso de destilación del ron para obtener una bebida más suave. Finalmente dio con una fórmula satisfactoria (inédita hasta entonces en el mercado) y tras adquirir una antigua destilería en Santiago, el 4 de febrero de 1862 fundó la empresa Bacardí (cuyo símbolo fue desde entonces hasta hoy en día un murciélago) para fabricar y vender el nuevo producto. Sus hijos José, Emilio y Facundo colaboraron activamente en este negocio familiar. Los dos últimos apoyaron públicamente la insurrección independentista de 1868, lo que ocasionó algunos problemas a la empresa con las autoridades.

La marca Bacardí obtuvo en 1876 la Medalla de Oro de la Exposición Universal de Filadelfia (E.U.A.) y posteriormente otros prestigiosos reconocimientos en Europa, Estados Unidos y Cuba. Ese mismo año Facundo Bacardí se retiró del negocio, dejándolo en manos de sus hijos, que más tarde, en la década de los 90, se asociarían con su cuñado Enrique Schueg, gracias a cuyo aporte de capital la empresa se expandió, aumentando las exportaciones y abriendo nuevos mercados. El fundador de la compañía murió diez años después de su retiro. Su hijo Emilio tuvo contactos con José Martí en 1892 en Nueva York, luchó por la Independencia de Cuba, y llegó a ser el primer alcalde post-colonial de Santiago y senador electo de la República (1906).

El 6 de Junio de 1903, el generalísimo Máximo Gómez Báez hubo de escribirle una carta -cuyo original se encuentra en el Museo Bacardí, en Cataño, Puerto Rico- solicitando al alcalde Bacardí una remuneración para los veteranos de las guerras de la Independencia, lo que no se solucionó, poniendose de manifiesto el espíritu aguerrido del Generalísimo expresándole en esa misiva: "Si desea, hasta el que me han dado hasta ahora se lo pueden coger".

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