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Inventando

“Inventar”, así le llaman los cubanos al sobrevivir el día a día. Inventar es conseguir comida para sus hijos, poder comprar ron, pagar el gas, arreglar las grietas de la casa,… y todo ello a cualquier precio, caiga quien caiga, pase lo que pase, engañe a quien se engañe, muchas veces con una moral dudosa,… Ellos dicen: “Chico, ¿y qué puedo hacer?”. Y así continúan su paseo por esta vida, sintiéndose comprendidos por todos los demás cubanos.


Construyen un Ford de pedales

Jóvenes cubanos construyen un Ford que avanza con pedales.

Con un sistema estatal de autobuses sobrecargado, el transporte público puede ser desalentador para muchos cubanos y la mayoría no gana lo suficiente para comprarse un carro.

Comenzó como un pasatiempo, pero Dany Gómez, y sus amigos rápidamente se dieron cuenta de que su actividad de diversión podría convertirse en algo que podría resolver sus problemas de transporte en un país donde comprar un automóvil está fuera del alcance de muchos y el transporte público es poco fiable.

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Sin jabitas

La carencia de envases y bolsas aguza el ingenio de los cubanos.

El reciclaje por necesidad se ha convertido en una costumbre diaria para los cubanos, que cuando salen de casa nunca olvidan meter una bolsa en la cartera, y que incluso las lavan

En Cuba, la pizza callejera se come sobre un pedazo de papel, al mercado se va con bolsa propia y las botellas de ron se reencarnan en recipientes para salsas: no es que el país tenga una admirable conciencia ambiental, sino que la perpetua falta de envases y empaquetado aguza el ingenio isleño.

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Condones para pescar

En Cuba, los condones también sirven para capturar peces

Juan Luis Roselló se sentó durante tres horas en la costa a sentir el viento soplar desde el Estrecho de la Florida y ver cómo empujaba las olas con fuerza contra el Malecón de La Habana.

A medida que la oscuridad cubría la ciudad y el aire invertía su dirección, Roselló sacó cuatro condones de un bolso cruzado a su hombro y comenzó a inflarlos. Este empleado de una cafetería estatal de 47 años los ató poco antes del final de la línea de nailon de su caña de pesca, los lanzó al agua y miró cómo se alejaban mar adentro, donde los peces grandes podían picar.

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Luchando a lo cubano

"Luchar" a lo cubano, es este el popular eufemismo con el que muchos en la Isla denominan sus robos al Estado

Son las diez de una soleada mañana de mayo. Parque Martí de Guantánamo. A menos de un metro de donde estoy, un negro gigantesco, cincuentón y algo gordo, enamora a una joven mulata. De su cuello cuelga una gruesa cadena de oro con una medalla reluciente que advierto gracias a su camisa abierta. Entusiasmado, no se percata de que se le acerca otro individuo, blanco, panzudo, acompañado de sendas jovencitas. El recién llegado, que también usa una gruesa cadena dorada, le dice:

-Asere, hace rato que no te veo.

-Es que estoy en mi lucha en el almacén, bárbaro. Pero tú tampoco te dejas ver.

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Vendo mi pelo

"Pagué las fotos de mis quince vendiendo mi pelo". El cabello largo se ha convertido en una prenda casi tan valiosa como un reloj de marca.

Las fiestas de quince años son celebraciones muy conocidas y esperadas en Cuba. La famosa serenata, el baile, el desquite y las fotos forman parte de toda una tradición de gran importancia para muchas familias. Sin embargo, el costo de unos "quince" suele ser una pesadilla financiera para los padres, que deben buscar alternativas económicas dentro de lo que representa toda una industria, costosa, en la desabastecida Cuba de hoy.

El lucrativo negocio incluye el tráfico y venta de cabello humano en el mercado negro. "Las peluquerías particulares lo pagan muy bien y al momento", comentaba Ailyn Cabrera, una joven quinceañera que dice haber costeado todas las fotos de su décimo quinto cumpleaños con lo obtenido por la venta de su pelo. "Muchas mujeres se dedican a cuidar que les crezca su cabello con tratamientos, e incluso medicamentos, para cuando esté bien largo cortarlo y venderlo. El precio por una buena porción es de 100 dólares, yo hice el contrato con la misma que me tiró las fotos; pagaría con mi pelo todo el costo de las fotos y el maquillaje", agregó Ailyn.

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El poder del mercado negro

El mercado negro se adueña de las ventas estatales. Tanto las tiendas en divisa como en pesos cubanos están contaminados de productos de origen desconocido.

Aumentan las falsificaciones en los locales estatales de venta en pesos convertibles. La población siente desconfianza por no saber si está comprando un producto original.

En varias Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD) suele haber productos que, por muy bien empaquetado que estén, tienen origen desconocido. Productos falsificados de marcas nacionales como Suchel Camacho, Ciego montero, o de otras internacionales como Nestlé son ejemplos de la falsificación y el engaño en la capital cubana.

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Tengo embaucá a una mexicana

"Tengo 'embaucá' a una mexicana de Tapachula. Viene a Cuba a casarse conmigo. Quiero largarme de aquí pa' tener mi carro"

Porque cada vez advierto que en el diálogo debe primar la aceptación de cualquier punto de vista, y además la tolerancia, es que consigo la mayoría de las veces que mis interpelados acepten conversar. Después viene lo otro, cuando los dispuestos hacen exigencias de anonimato. Confieso que tales requerimientos me mortifican un poco. Siempre supongo que si el “sujeto” es falso alguien podría dudar también del “predicado”…

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Control de ventas de electrodomésticos

Villa Clara norma la venta de electrodomésticos. La policía debe controlar las colas y los compradores deben presentar libreta de racionamiento y carné de identidad.

Desde horas tempranas de la mañana, durante este mes, cientos de habitantes en la central provincia Villa Clara hicieron colas para comprar un módulo de cocción de alimentos compuesto por una hornilla de inducción eléctrica, un jarro, un sartén, una cacerola y una cafetera, a un costo de 500 pesos (cerca de 40 dólares).

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La isla de los ingenios

El cántabro Fernando García narra la ingeniosa supervivencia de los cubanos.

En 'La isla de los ingenios' el camarero del hotel es ingeniero agrónomo y a las bicicletas se las coloca el motor de las fumigadoras.

En la Cuba real y profunda del interior, sorprenden hombres de costumbres extraordinarias como la de meter una mano dentro de la lavadora, a toda marcha. «Tres sesiones diarias de Aurika 70», le prescribió el médico para recuperar la muñeca izquierda al dueño de una hostería en Viñales. La lavadora-secadora soviética que el Estado había entregado a cientos de miles de cubanos es singularmente provechosa. No solo por sus virtudes como bañera de hidroterapia: la secadora se convierte en un ventilador de potencia ciclónica. El hospedero en cuestión había mejorado las aspas del motor, con el inconveniente de que el soporte no era lo suficientemente grande y el aparato se paseaba por toda la casa hasta que el cable no daba más de sí.

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La carreta de la basura

Rolando reparó su cocina. Envolvió los escombros en sacos y los puso en la calle. Pero los transeúntes vaciaban los sacos y se los robaban. Un enorme basurero creció en su misma puerta… Otra anécdota del absurdo vivir de los cubanos.

Mi amigo Rolando salió el mes pasado de vacaciones. Como no tenía dinero para ir a Cancún, ni siquiera a Varadero, decidió, como hace la mayoría de los cubanos, ponerse a hacer trabajos de albañilería en la casa. Al terminarlos, se encontró con que había quedado en su enorme patio una cantidad monumental de escombros.

Recordó entonces que había visto en la televisión un llamado a que los habaneros no saquen estos restos para la calle, sino llamen a un servicio que se dedica a esto de la empresa Comunales. Por esa razón comenzó a llamar a un número de teléfono que le dieron para solicitar dicho servicio.

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Policías corruptos

En una sociedad que sobrevive por la trampa, la pillería y el alejarse todo lo posible del Estado, los agentes del orden no son la excepción. Son los primeros a la hora de buscarse "lo suyo"

La televisión nacional repitió recientemente, la escena donde Fidel Castro celebraba los 60 años de su ingreso a la Universidad y decía: ¨Esta Revolución no la destruye nadie… solo nosotros mismos…¨.

En la 5ta Avenida, hace poco, un bicicletero llamado Richard fue golpeado por un turista distraído que salía del Club Habana, frente a una garita de las que custodian Punto Cero (residencia de la familia Castro-Soto del Valle) . El golpe no fue grande, pero Richard se las ingenió para dimensionarlo, rodando aparatosamente por el pavimento. Al incorporarse fingió sentirse mal y el policía de la garita acudió a la escena:

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