El régimen cuenta con la complicidad de una nueva clase de artistas dóciles, de fuera o dentro del país, que desean trabajar en la isla a toda costa.

La Bienal del Deshielo, han llamado a la bienal de arte contemporáneo concluida hace unas semanas en La Habana. El mercado estadounidense se volcó en ella y muchos artistas cubanos residentes en el extranjero volvieron al país para exponer sus obras. Con la legitimación que el arte contemporáneo presta a ciertos gestos, hubo un doble de Obama paseándose por la ciudad, una playa de arena en pleno Malecón y un ícono de Facebook del tamaño de las vallas de la propaganda oficial.

La han llamado Bienal del Deshielo no solo por ocurrir en medio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sino también porque los artistas intentaron dar un empujón a esas negociaciones y acelerar la historia. Así, el paseo de Obama fue una premonición del viaje que el presidente prometió para cuando termine su mandato. Sombrillas y tumbonas sobre la arena descargada en el Malecón resultaron un avance de las transformaciones urbanísticas por las que tendrá que atravesar La Habana. Y la señal de Facebook sugirió un acceso a Internet como el que no existe hoy en Cuba.

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En comparación con otros actos represivos de las autoridades contra quienes intentan expresarse libremente, lo que le ha ocurrido al grafitero Danilo Maldonado (El Sexto) pudiera parecer "suave", pero -aparte de que, como sabemos, es difícil calcular el alcance que puede tener la pesada mano del castigo desde que cae sobre alguien que se opone al régimen- siempre será importante oponerse a cualquier violación de la legalidad que esas mismas autoridades, en principio, deben respetar.

Claro está que El Sexto no tiene la menor duda de cuáles son sus derechos como artista y como ciudadano, aunque existan leyes para castigar severamente a quienes intenten ejercer su libertad de expresión, pero eso no significa estar dispuesto a aceptar las arbitrariedades que pasan por encima de la propia legalidad establecida y hasta de toda lógica.

Danilo Maldonado no fue arrestado siquiera cometiendo el "delito" de exponer sus grafitis por toda la ciudad. Ya eso sería, por supuesto, un asunto defendible de otra manera, aunque partiendo de derechos semejantes. El Sexto fue arrestado por el simple hecho de llevar un spray en un bolsillo. A partir de eso, la policía le hizo un registro en su domicilio y le incautó numerosos materiales y obras. Aunque lo liberaron en poco más que veinticuatro horas, no le devolvieron muchos de los materiales y piezas confiscadas y al final le advirtieron que tenía abierto un proceso cuya causa no revelaron.

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Cuba es un país encerrado en sí mismo, pero abierto culturalmente en el mundo y su población se interesa por las diversas culturas que lo componen. Los cubanos se fascinan por la cultura árabe y la danza oriental, eso representa para ellos una invitación al sueño, llena de gracia, de elegancia y de sensualidad. Nos dejamos sorprender por los descaderados lánguidos de sus bailarinas...

Durante mi última estancia en Cuba, he visitado a los miembros de la Unión Arabe de Cuba, he encontrado a Samira Derich Provoyer, la vicepresidente de la unión. De ascendancia siria, es ella quien ha tomado la iniciativa de introducir las clases de danza oriental en el programa. Para ella, fue algo lógico: sus tres principales bailarinas y profesores no han recibido ninguna formación, es algo que no existe en la isla, pero les ha transmitido sus conocimientos sobre las técnicas de la danza oriental. Las alumnas entienden bien y están regularmente iniciadas a los ritmos folklóricos de cada país árabe, los de Africa del Norte pasando por los países del Golfo, el Medio-Oriente y naturalmente Egipto que es la cuna del "Raqs al Sharqi". La danza oriental pide mucha flexibilidad y gracia. Mover las caderas con facilidad puede ser difícil para ciertas personas pero en Cuba, las más confirmadas se despabilan bien. Su danza nacional comporta ese tipo de movimientos, mover sus caderas y sus espaldas de esta manera forma parte de la salsa.

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Fresa y chocolate

Cuba celebra el 20 aniversario del estreno de la película que puso a los cubanos frente a sus propios prejuicios sexuales.

Cuba celebra el 20 aniversario del estreno de Fresa y Chocolate, una película que puso a los cubanos frente a sus propios prejuicios sexuales. A pesar de esto, su protagonista, Jorge Perugorría, aseguró a Público que el estreno del film fue mágico, que conectó con los espectadores desde el mismo día en que se presentó en el Festival de Cine de la Habana.

Fresa y Chocolate nace en medio de la peor crisis económica de Cuba, está basada en una novela de Senel Paz y fue dirigida por Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea, el gran maestro del cine cubano. Es la historia de la amistad entre un joven comunista y un intelectual gay, que decide abandonar el país escapando de la intolerancia.

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Cuba a fuego lento

La isla, cada vez más isla, ha cocinado bajo el sol un fabuloso guiso cultural. Aún sorprende al mundo por su creatividad. Hemos elegido un puñado entre 100 grandes.

Hagamos caso a los sabios, y entre los que más al etnólogo Fernando Ortiz y al poeta Gastón Baquero: la cubanidad o cubanía no se define por la tierra cubana donde se nació, ni por la ciudadanía política que se goza (o se sufre), menos aún por el concepto de raza, ya que no existe una raza cubana. La cubanía, dice Ortiz, “es principalmente la peculiar calidad de una cultura, la de Cuba”, y esta viene determinada por numerosos factores, entre los principales la mezcla. Cuba es liga, reunión, confluencia de raíces… Y también desarraigo, provisionalidad, refundación constante.

Los primeros en llegar, los indios precolombinos, viajaron en canoa desde tierras continentales del Amazonas y Yucatán y de otras islas del Caribe. Mucho después, los españoles y otros europeos (ingleses, franceses huidos de la revolución haitiana, corsarios holandeses) vinieron cargados de ambiciones y trajeron consigo al Nuevo Mundo negros esclavos de Angola, el Congo, Guinea y hasta de los puertos de Zanzíbar y Mozambique. Había yorubas, mandingas, bantúes, carabalís, tan distintos entre ellos como un austriaco de un andaluz, y cada uno con sus propias costumbres y religiones animistas. A mediados del siglo XIX, algunas cantidades de culíes chinos procedentes de Cantón, Macao y Taiwán arribaron con su mundo propio y su pasión por los juegos de azar.

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