Generalidades de la música cubana

El Cha Cha Chá de La Habana

En 1951, la Orquesta América sigue los pasos del Ritmo Nuevo de Arcaño pero un músico joven y ambicioso de la orquesta llamado Enrique Jorrín realiza una nueva variación sobre el Danzón y surge «La engañadora» con un nuevo ritmo al que denomina Mambo-rumba. El nuevo ritmo gusta a los bailadores que improvisan filigranas y sacan nuevos pasos que siguen el sonido marcado por el güiro en el acompasamiento y originan un sonido nuevo con el ritmo de sus pies, naciendo de ahí su nombre definitivo: Cha Cha Chá.

Arcaño y la mayoría de las orquestas hablan eliminado para entonces los cantantes, los Danzones y el Ritmo Nuevo o Mambo que se interpretaba era eminentemente instrumental. Jorrín introdujo en el Cha Cha Chá pequeños coros e hizo cantar a todos los músicos al unísono consiguiendo que se oyeran las letras con más claridad, más potencia.

Jorrín crea su propia orquesta y viaja a Méjico con su Cha Cha Chá para seguir los pasos de Pérez Prado.

A la orquesta de Jorrín le sigue la Orquesta América y dejan el terreno libre a nuevas orquestas cubanas que toman el testigo del Cha Cha Chá en la isla como son las de Fajardo, la Orquesta de Neno González, la Orquesta Sensación, la Orquesta Estrellas Cubanas y la legendaria Orquesta Aragón formada por Orestes Aragón en 1939 en la ciudad de Cienfuegos. La Aragón cuenta, entre otros grandes músicos y compositores, con el magnífico flautista Richard Egüés, creador de «Bodeguero», tema que recorrería el mundo en la voz de Nat King Cole.

En estos momentos la tradicional formación de Charanga es la que impera en las orquestas populares cubanos. En Nueva York, Gilberto Valdez forma la primera Charanga de los EEUU que serviría de influencia fundamental para las posteriores formaciones de Pacheco y Palmieri. (Antonio Mora en De Orilla a Orilla)

Jorrín crea una serie de danzones, dentro de la nueva línea, donde ya se canta a coro en algunos montunos. De entonces datan Doña Olga, Lo que sea varón, Central Constancia, Osiris y Silver star, pieza en la que ya se canta al unísono un coro que repite: "Chachachá, chachachá, es un baile sin igual..." El mismo padre de la criatura explicó cómo concibió la estructura musical del chachachá:

Construí algunos danzones en los que los músicos de la orquesta hacíamos pequeños coros. Gustó al público y tomé esa vía ( ...) En el danzón Constancia intercalé algunos montunos conocidos y la participación del público en los coros me llevó a hacer más y más danzones de ese estilo. Cada sociedad que surgía pedía que se le hiciera alguna letra donde se le mencionara. De esa manera comienzan a cantar los músicos. Le pedía a la orquesta que todos cantaran al unísono. Con el unísono se lograban tres cosas: que se oyera la letra con más claridad, más potencia y además se disimulaba la calidad de las voces de los músicos que en realidad no eran cantantes. En el chachachá los cantantes son los propios músicos.

En 1948 cambié el estilo de una canción mexicana de Guty Cárdenas, Nunca. La primera parte la hice en su estilo original y a la segunda parte le di un sentido rítmico diferente a la melodía. Gustó tanto al público que decidí independizar del danzón las últimas partes que yo construía, o sea el tercer trío o montuno. Entonces surgen piezas como La engañadora, que tienen una introducción, una parte A repetida, B y A, finalizando con una coda en forma de rumba.

Fuente: Radio Rabel

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