Generalidades de la música cubana

¿Adónde fueron los cantantes?

La figura del cantante solista ha perdido espacio en Cuba. Los melómanos cubanos extrañamos a las cancioneras y a los cantantes que con su nombre llenaron salas de teatros y cabarets en décadas pasadas.

La época de oro de estas "divas" y "divos" comenzó en los años 40 y desapareció en la década de los 80 del siglo pasado. Hoy, la juventud reclama a cantantes apoyados por un conjunto, y muchos enjoyados directores de orquestas de salsa se presentan en los escenarios con aires de divos mimados.

La televisión, con su poder de atraer a la mayoría y de imponer la imagen de un artista determinado, dejó de lado las emisiones de carácter musical en que la figura central totalizaba el espectáculo. También ocurre que la ausencia de cantantes de la talla de aquellas cancioneras y cancioneros de los cincuenta y los sesenta en el panorama musical cubano es algo patente.

El destierro de los solistas se decidió sin contar con el público a finales de los 80. Y el cierre de los cabarets al público nacional fue la estocada mortal a una tradición que produjo figuras de excepción.

Hoy, cantantes como Haila Mompié, Tania Pantoja, Vania, Osdalgia, no poseen la proyección en la escena de una Burke, Leonora Rega, Moraima Secada, Marta Strada, Rita Gil, Mirta Medina, Luisa María Güell, Lourdes Torres, sin hablar de Celia Cruz, Olga Guillot o Blanca Rosa Gil.

El tiempo pasa y nadie es inmortal, pero el surgimiento de grandes artistas, a pesar de todas las escuelas de arte, los cursos de formación y de superación, de institutos estatales de música, no acaba de producir hornadas como aquellas que acumularon gloria y fama para provocar el delirio del público cubano.

¿Qué falta entonces? Infraestructura tecnológica, oportunidad de salir adelante sin tanta traba burocrática, agilidad empresarial y olfato verdaderamente aguzado y entrenado para distinguir entre ramplonería, mal gusto y arte. Sobre todo, lo último, dado que no es posible aprenderlo de ningún libro. Con eso se nace.

El desarrollo del talento va de la mano de la inteligencia, el amor al trabajo artístico y la capacidad de creación de ciertas personas dotadas de estas cualidades. Recordemos a Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Aida Diestro, quienes mucho contribuyeron al surgimiento de grandes solistas.

¿Cómo fue esto posible si nos atenemos al discurso oficial que repite que en la Cuba anterior a 1959 los artistas eran explotados y no se les reconocía su valor?

Política y arte no van de la mano. Una cosa es el arte de la política y otra, muy diferente, la política en el arte.

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