Generalidades de la música cubana

¿Robaron o no la Guantanamera?

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El 5 de septiembre se cumplieron 100 años del nacimiento de Joseíto Fernández. Un aniversario tan redondo es buena ocasión no sólo para recordar al cantante de figura desgarbada, sombrero alón y eterna guayabera blanca, que nació y murió en el habanero barrio Los Sitios, sino también para volver sobre el tema de si por fin robaron o no su Guajira Guantanamera.

La versión oficial cubana es presta al patrioterismo y a culpar de conjuras y robos (de música, atletas o medallas deportivas) a todo lo que no sirva explícitamente a sus planes. Según tal versión, el cantante Pete Seeger (yanqui tenía que ser, no importa si “amigo de la revolución”) robó a Joseíto Fernández la agridulce tonada que identifica a Cuba en el mundo.

Raúl Martínez, investigador del Museo Nacional de la Música, culpa al folklorista norteamericano de picardía al grabar la Guantanamera con Versos Sencillos de José Martí en los años 60. Según él, Joseíto la grabó así “desde mucho antes, a finales de la década de los 50” (entrevista con Ada Oramas, periódico Tribuna de La Habana, agosto 31 de 2008).

Para reforzar su incriminación sobre la picardía de Pete Seeger en tiempos del apogeo de la canción protesta, Martínez señala que en los sellos de sus discos, no aparece el autor, “como si fuera una tonada anónima del folklore cubano”. Martínez infiere “que hubo malas intenciones pues ha sido uno de los cantantes que más ha ganado y está ganando a costa de la Guantanamera”.

De tal aseveración, lo único exacto es lo de las ganancias económicas del cantante norteamericano con la Guantanamera. El asunto no es tan sencillo como lo ve el muy mal pensado Raúl Martínez.

Pete Seeger oyó por primera vez la Guantanamera en julio de 1961, junto a la fogata de un campamento de verano en las montañas Catskills. La canción gustaba mucho a los muchachos del campamento, que la aprendieron de su profesor Héctor Angulo, un joven oriundo de Santa Clara. Éste, a su vez, la cantaba tal como la aprendió de su maestro en Cuba, el pianista y compositor español Julián Orbón: con la melodía significativamente reelaborada y el añadido de los versos de Martí.

Cintio Vitier, en su libro “Lo cubano en la poesía” acreditó también la Guantanamera cantada con Versos Sencillos de Martí, a Julián Orbón. Según Vitier, a fines de los años 50, las tertulias en casa de Orbón terminaban “con un gran coro loco” que cantaba la Guantanamera.

Joseíto Fernández había cantado la Guantanamera desde hacía 4 décadas. Primero, en los años 30, en la emisora Radio Lavín; a partir de 1941, en “El suceso del día”, de la CMQ. Joseíto escribía y a veces improvisaba décimas acerca de hechos de la crónica roja que narraba el programa radial.

Joseíto cantó la Guantanamera con Paulina Fernández, La Calandria, Benny Moré, Ramón Veloz y otros. Nunca la cantó igual. En cada interpretación cambiaba no sólo las décimas, sino también la melodía.

Pero, a diferencia de lo que afirma el investigador Raúl Martínez, Joseíto no la cantó con los versos de Martí hasta más de dos años después que las versiones de Pete Seeger y The Sandpipers la convirtieran en un éxito internacional, y por carambola, en un himno itinerante de la revolución de Fidel Castro.

Migdalia Fernández, hija de Joseíto, contradice la teoría de Raúl Martínez sobre la picardía de Pete Seeger, al reconocer que cuando el norteamericano popularizó la Guantanamera, “se la consideraba como una melodía de autor desconocido, y por tanto, de dominio público”.

Pero Joseíto Fernández, que desde 1929 poseía la propiedad autoral de la melodía (en realidad, eran sólo los 8 compases del estribillo), autorizó a la disquera estatal cubana EGREM para que lo representara en el litigio internacional por la autoría de la Guantanamera.

A resultas del litigio, en 1965, la partitura de Fall River Music, Inc. de la Guantanamera apareció bajo el extenso copyright: “Música: Joseíto Fernández. Arreglo musical: Pete Seeger. Adaptación del texto: Héctor Angulo, basado en un poema de José Martí”. Así se subsanó el extravagante e inexacto copyright “Martí-Angulo-Seeger” aparecido en el álbum Pete Seeger Greatest Hits (Columbia Records, 1963).

Para los que, a pesar de todo, aún alegan que a Joseíto Fernández le robaron la Guantanamera, debe servir de consuelo que las cosas siempre pueden ser peores. El gran ausente, tanto del copyright yanqui como de los reconocimientos oficiales en Cuba, fue Julián Orbón, el músico responsable por la elaboración melódica de la pieza y la incorporación de los versos de Martí. Orbón se había ido de Cuba y vivía exilado en Estados Unidos. Pese a lo que dijera Cintio Vitier, los comisarios culturales del régimen no podían dar el menor crédito de la emblemática canción a un enemigo.

Fuente: CubaNet - Jueves, 02 de Octubre del 2008

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